Recuerdo como si fuera ayer nomás el día en que llegó un celular a mis manos. Era uno de la empresa Lima 2000, esa la del deudor más conchudo del Perú, con apellido materno de lapicero. En esos primeros tiempos del celular el que llamaba pagaba (hay que decirlo, el Perú fue uno de los primeros países del Mundo en implementar el sistema de telefonía celular), el contrato inicial fue de 100 dólares mensuales más los 34o que me costó el aparatito, un Magnavox ligerito que apenas entraba en el bolsillo del pantalón, pero el modelo era especial para llevarlo en el bolsillo interior del saco o en la camisa, todavía no se discutía si las micro ondas que emplea el celular producían cáncer y uno podía llevarlo inclusive muy cerca de la entrepierna. ... Ahora ya noooo!!!.
Pero el bendito sistema de "el que llama paga" tenía sus inconvenientes, primero, cualquier conchudo hasta sin conocerte te llamaba y atentaba contra tu bolsillo, hasta las llamadas equivocadas (entonces no existía el identificador de llamadas, la señal no era digital), segundo, mes a mes los cien dólares iniciales se iban incrementando, porque cada vez más gente sabía tu número y a cualquier hora te pretendía disponible (sobre todo recuerdo las llamadas de la chamba, hasta el encargado de la limpieza se daba el gusto de encontrarte a cualquier hora), y por último, los dos inconvenientes anteriores te causaban el mayor, un stress de la granjijuna, a fin de mes te daban pesadillas ante el temor de la cuenta inflada.
Mi organismo, adecuado al trabajo de los programadores de sistemas, que viven al filo de la navaja, no aguantó y terminé por estresarme; y, como es natural para curarme me deshice del bendito aparatito, lo bendí a un precio regalado y me quedé con un arruga de más de 200 dólares con el bendito tío del apellido de lapicero (me cobró rapidito, para eso si es bueno el anciano...).
Después adquirí un Bellsouth, un Nokia, modelo no se que, pero era de lo ultimito, el más pequeñito, lo vi usarlo a Tom Cruise en una película, no recuerdo cual. Con este aparato estuve algunos años, no más de tres creo, hasta que de un momento a otro, esta empresa fue absorvida por Telefónica y zuás, de un zapataso, me convertí en usuario de una de las empresas de la cual más desconfío y que, lo reconozco ahora, más odio.
Estos señores, españoles ellos, creen que nos están conquistando por segunda vez, y lo que es peor, creen que tienen el derecho de hacerlo, despiden a los trabajadores que quieren, con el cuento de que la externalización es la panacea (reconozco que es necesaria) tienen trabajadores a tiempo completo sin contratos, nos cobran la línea más cara de esta parte del mundo, nos han hecho tragar mucho tiempo esa vaina de una llamada o un paso por conexión, un sistemita e¿inventado por ellos para cojudearnos, para que apenas levantes el telefono y contestes "No me jodas" y luego cuelgues (...creo que así constestan la mayoría de las mujeres a sus maridos cuando están asadas) te cobren como si hubieras hablado dos minutos. Claro que algunas cosas se han corregido (gracias al congresista de AP nacido en Cajamarca que es elegido en Puno), pero los latrocinios que ellos cometen continúan.
Para no salirme del tema sigo escribiendo. Por supuesto que cuando me convirtieron a usuario de Telefónica de inmediato cancelé mi línea y me pase sin dudarlo a TIM, ellos, muy atentos, me inscribieron en un sistema RPP (Red Privada y no se qué más), a un costo de diecinueve dólares mensuales lo cual me permitía sesenta minutos a cualquier destino y un número ilimitado de llamadas a otros RPP.
Que hermosa fue esta etapa telefónica de mi vida. Podía llamar a cualquier sitio, salvo a aquellos lugares donde la red de TIM no llegara.
Luego TIM se convirtió en patrón de Gianmarco y se cambió como CLARO. Las cosas mejoraron más todavía. Durante esta etapa pude cambiar de teléfonos muchas veces, recuerdo qué importante esa ser poseedor de uno de estos Chips (hoy valen desde cinco soles).
Hasta que todos en mi chamba se cambiaron a RPM (Red Privada Movistar) de la bendita Telefónica, yo también y renuncié al servicio de CLARO.
Me vine a trabajar por Amazonas, Bagua Grande y mi desazón llegó al extremo.
Si hoy escribo esta entrada al blog no lo hago con ánimo de rememorar estas etapas de mi vida, sino mas bién de desahogarme y poder contar la impotencia que se siente ser usuario de este sistema por esta zona. "Deje su mensaje en la casilla de voz" se ha convertido en el peor sonsonete que mi teléfono repite nueve de cada diez llamadas. No creo que puedan imaginarse la indignación e impotencia que se siente cuando deseas comunicarte de cualquier sitio y el teléfono se encuentra fuera de cobertura, y tienes que buscar una posición desde la cual llamar, tienes que bajarte de tu auto, salir de tu oficina, alejarte de las personas o abandonar tu dormitorio en el momento que surja la necesidad de una llamada.
Te pasas horas y no consigues una conexión limpia. Si la logras tienes que quedarte quieto, para asegurarte que al siguiente paso no pierdas la llamada, pareces un tarado eligiendo que piedra pisar para cruzar un río, evitando movimientos innecesarios.
Impotente me he quedado muchas veces con la llamada urgente a medias de un familiar o un amigo.
Ni hablar de las llamadas que solías hacer a tus amistades para lorear (sobre todo a quienes somos amantes del "aguadito") o aquellas a los familares por su cumpleaños, esas la tienes que hacer desde un público de fijo a fijo, aprovechando la oferta de Tongo, llamas por más de dos minutos y puedes hablar hasta cien minutos. Los de la "Timofónica", que es así como llaman los propios españoles a la Telefónica, se han dado cuenta que estos aparatos ya nadie los usa, ...y con esto ayudas a recuperar el valor de los aparatos públicos favoreciendo a estos ¿ladrones?...¿empresarios?...¿timadores? o todo a la vez.
Qué diferencia de los usuarios de CLARO (siempre refiriéndome a esta zona), ellos llaman de cualquier sitio, nunca se les corta una llamada. No se imaginan la envidia que siento. Ahora me arrepiento de haber dejado mi CLARO y haber convencido a la mayoría de mis contactos a seguirme hacia "Timofónica". No se si podré convencerlos para regresarnos a CLARO.
Lo que si puedo decir, a aquellos que todavía tienen dudas, no escojan empresas que desde que negociaron con nosotros nos hicieron los "cholitos".
Me imagino las vueltas que debe dar en su tumba el pobre Atahualpa, sobre todo después de haberles llenado no se cuantos cuartos con oro.
Por eso digo que aún se creen conquistadores, nos ofrecen algo que jamás cumplirán.
Creánlo, lo que acaban de leer esh zierto... joder!!!!.
PD. Me estoy guardando mi opinión sobre el servicio de "Espidi" (si, se que no se escribe así), esa es otra historia parecida.
Un rincón para leer algunos cuentos de desconocida inspiración. No es pretencioso intentar que durante la lectura tengas que guglear, la idea es incorporar algo nuevo a tu conocimiento con cada lectura. Es una apuesta, si no googleas durante uno de los cuentos, me avisas en cual fue y te haces merecedor a un regalo digital. La casa recomienda usar BARD, la inteligencia artificial de Google.
LA PENSION
LA PENSION
domingo, 6 de septiembre de 2009
sábado, 22 de agosto de 2009
INGENIERIA DEL FUTURO
Como cualquier niño de su edad, a los 10 años, su visión de la realidad debe ser muy particular, seguro que interpreta los hechos relacionándolos con lo que conoce hasta ahora del mundo, tiene la particularidad de que parece pensar siempre las cosas antes de decirlas, pero no deja de sorprender su razonamiento. Nunca está apurado, ni siquiera cuado su mamá le descubre que no ha completado las tareas escolares del día, la única ley que hasta ahora conoce y la aplica, es la del menor esfuerzo, quizás debido a su contextura gruesa es que siempre toma el camino más corto de todas las cosas, a veces se le nota obeso, pero de gordito no baja.
Pese a que prefiere no esforzarse ni emocionarse por las cosas que realmente interesan, cuando ve un animalito, un juego o una serie nueva su curiosidad se dispara y pareciera que no tiene límites. Desde más pequeñito podía diferenciar animales que para la mayoría son raros o desconocidos, gracias a sus horas sentado frente al "Animal Planet" y a sus monólogos con el "Cazador de Cocodrilos". Reconozco que fue un error dejarlo usar la computadora desde muy pequeño y más aún permitirle el uso y abuso de cada juego que encontraba.
A estas alturas, quien ya leyó algunas de mis entradas al blog ya intuye que estoy hablando de mi hijo.
El hecho es que está a punto de cumplir once años. Según yo edad precisa para que decida su futuro, para que elija la profesión que le va a durar toda la vida, que le va a permitir comer y sobre todo que va a hacer felices a sus padres (me cuesta reconocerlo pero he caído en el egoísmo de cualquier padre, que con el afán de hacer de sus hijos lo que uno no fue pretende elegir el camino por ellos. En mi caso, quizás es justificable, porque alguna envidia siento de tener sobrinos que a su corta edad ya han alcanzado méritos académicos). En torno a esta idea se me ocurrió, hace algunos días cuando estuve por Lima, llevarlo a pasear por los alrededores de la UNI, y buscar la forma de convencerlo porque vaya eligiendo ya alguna ingeniería como carrera.
Llegamos frente a la UNI, lo primero que quizo fue que le invitara una bolsita de "yuquitas", esas de harina que venden en las esquinas limeñas, "se ven ricas" dijo. Lo convencí de que más adelante nos íbamos a tomar una gaseosa acompañada de su sánguche. Cruzamos el puente peatonal y nos encontramos con una cantidad de piratas que venden software de todo tipo, juegos, manuales, tesis, demostrativos, programas de diseño en 3D y toda aquella oferta increible a la que tenemos que recurrir los peruanos por nuestro bajo presupuesto. Se le iluminaron los ojos cuando comenzó a leer las carátulas de los CDs. No que que parte de su percepción usaba pero siempre su mirada se dirigía hacia un juego nuevo, justo el que estaba esperando. Casi a jalones lo llevé mas allá, donde estaban los CDs con información y todo tipo de software para todas las ramas de la ingeniería. No me pareció que la emoción desapareciera de su rostro cuando encontró un CD de la facultad de mecatrónica, "Asu, los transformers..." dijo. Si, aproveché para despertar su interés, si estudias mecatrónica o robótica podrás contruir tus propios modelos le recordé mientras le enseñaba a lo lejos el pabellón que yo suponía era el de esa especialidad. Después le mostré CDs con gráficos en 3D usados en arquitectura, ingenieria electrónica y en todas las especialidades, en cada una de ellas le hacía una reseña tratando de estimularlo y descubrir cual sería su verdadera inclinación, incidiendo en que podría ganar mucho dinero, más de lo que gana su papá.
Tarea difícil, mostraba la misma emoción para todas las ingenierías, más para aquellas que tenían un CD con bastantes gráficos, cuestión de detalles pensé. Comencé a emocionarme también y a mi la emoción me conduce invariablemente a la cafetería.
Nos dirigimos a un pequeño kiosco ubicado en la entrada a un segundo piso. Pedí dos gaseosas para ambos, el pidió una que pudiera llevarla (siempre es así, las cosas que le gustan las hace durar más, qué muchacho) acompañado de una sabia elección, un paquete de galletas de dieta.
Caminamos casi una cuadra para tomar la movilidad que nos regrese a casa, sus mejillas seguían coloradas pintadas por la emoción. Y como quien no quiere saberlo le pregunté "Qué ingeniería te gusta?", no me contestó, destapó la gaseosa, apuró un sorbo, la volvió a tapar. Inteligentemente interpreté el gesto. No quiere que lo apuren. Pero me dije si dejo que las mejillas se le despinten adios emoción y adios interés. Insistí. "Qué te gustarías estudiar hijo?".
Suspiró para adentro, como sólo lo hacen los niños y mirando al horizonte, quizás al futuro que nosotros no veremos contestó sin perder la frescura "Ingeniería Artística...".
La siguiente vez que abrí mi boca para pronunciar otra palabra ya estábamos en casa esperando que pusieran la mesa para el almuerzo.
Pese a que prefiere no esforzarse ni emocionarse por las cosas que realmente interesan, cuando ve un animalito, un juego o una serie nueva su curiosidad se dispara y pareciera que no tiene límites. Desde más pequeñito podía diferenciar animales que para la mayoría son raros o desconocidos, gracias a sus horas sentado frente al "Animal Planet" y a sus monólogos con el "Cazador de Cocodrilos". Reconozco que fue un error dejarlo usar la computadora desde muy pequeño y más aún permitirle el uso y abuso de cada juego que encontraba.
A estas alturas, quien ya leyó algunas de mis entradas al blog ya intuye que estoy hablando de mi hijo.
El hecho es que está a punto de cumplir once años. Según yo edad precisa para que decida su futuro, para que elija la profesión que le va a durar toda la vida, que le va a permitir comer y sobre todo que va a hacer felices a sus padres (me cuesta reconocerlo pero he caído en el egoísmo de cualquier padre, que con el afán de hacer de sus hijos lo que uno no fue pretende elegir el camino por ellos. En mi caso, quizás es justificable, porque alguna envidia siento de tener sobrinos que a su corta edad ya han alcanzado méritos académicos). En torno a esta idea se me ocurrió, hace algunos días cuando estuve por Lima, llevarlo a pasear por los alrededores de la UNI, y buscar la forma de convencerlo porque vaya eligiendo ya alguna ingeniería como carrera.
Llegamos frente a la UNI, lo primero que quizo fue que le invitara una bolsita de "yuquitas", esas de harina que venden en las esquinas limeñas, "se ven ricas" dijo. Lo convencí de que más adelante nos íbamos a tomar una gaseosa acompañada de su sánguche. Cruzamos el puente peatonal y nos encontramos con una cantidad de piratas que venden software de todo tipo, juegos, manuales, tesis, demostrativos, programas de diseño en 3D y toda aquella oferta increible a la que tenemos que recurrir los peruanos por nuestro bajo presupuesto. Se le iluminaron los ojos cuando comenzó a leer las carátulas de los CDs. No que que parte de su percepción usaba pero siempre su mirada se dirigía hacia un juego nuevo, justo el que estaba esperando. Casi a jalones lo llevé mas allá, donde estaban los CDs con información y todo tipo de software para todas las ramas de la ingeniería. No me pareció que la emoción desapareciera de su rostro cuando encontró un CD de la facultad de mecatrónica, "Asu, los transformers..." dijo. Si, aproveché para despertar su interés, si estudias mecatrónica o robótica podrás contruir tus propios modelos le recordé mientras le enseñaba a lo lejos el pabellón que yo suponía era el de esa especialidad. Después le mostré CDs con gráficos en 3D usados en arquitectura, ingenieria electrónica y en todas las especialidades, en cada una de ellas le hacía una reseña tratando de estimularlo y descubrir cual sería su verdadera inclinación, incidiendo en que podría ganar mucho dinero, más de lo que gana su papá.
Tarea difícil, mostraba la misma emoción para todas las ingenierías, más para aquellas que tenían un CD con bastantes gráficos, cuestión de detalles pensé. Comencé a emocionarme también y a mi la emoción me conduce invariablemente a la cafetería.
Nos dirigimos a un pequeño kiosco ubicado en la entrada a un segundo piso. Pedí dos gaseosas para ambos, el pidió una que pudiera llevarla (siempre es así, las cosas que le gustan las hace durar más, qué muchacho) acompañado de una sabia elección, un paquete de galletas de dieta.
Caminamos casi una cuadra para tomar la movilidad que nos regrese a casa, sus mejillas seguían coloradas pintadas por la emoción. Y como quien no quiere saberlo le pregunté "Qué ingeniería te gusta?", no me contestó, destapó la gaseosa, apuró un sorbo, la volvió a tapar. Inteligentemente interpreté el gesto. No quiere que lo apuren. Pero me dije si dejo que las mejillas se le despinten adios emoción y adios interés. Insistí. "Qué te gustarías estudiar hijo?".
Suspiró para adentro, como sólo lo hacen los niños y mirando al horizonte, quizás al futuro que nosotros no veremos contestó sin perder la frescura "Ingeniería Artística...".
La siguiente vez que abrí mi boca para pronunciar otra palabra ya estábamos en casa esperando que pusieran la mesa para el almuerzo.
lunes, 17 de agosto de 2009
ENTREVISTA PERSONAL
Hace algunos días fui encomendado para formar parte de un jurado de tres miembros, encargado de evaluar a un grupo de jóvenes de entre 17 a 25 años para alcanzar unas vacantes a un centro de estudios de nivel ténico en una Provincia del Departamento de Amazonas. Ahora lo admito, me sentí emocionado desde que se presentó esta posibilidad, más aún cuando se me dieron las reglas de la evaluación, cada uno de los jurados debíamos encargarnos de un aspecto en general, el primero la personalidad y el dominio de la situación, el segundo la vocación y yo, el tercero, del nivel cultural.
Con algunos días de anticipación me preparé, pues no quería ser sorprendido por las habilidades culturales de ninguno de los entrevistados, pues de ser así quedaría en evidencia pues los exámenes eran orales.
Lo cierto es que para el día del examen los tres jurados preparamos la "escena del crimen", como lo llamó uno de ellos, al ambiente en donde se llevaría a cabo la entrevista. Para darle seriedad sobre una mesa grande con un solemne tapete verde ubicamos dos computadoras tipo notebook, muchos libros voluminosos y hasta una Biblia de cuero, inmensa y sobrecogedora, cubrimos algunas ventanas para volver el ambiente oscuro algo así como una "inquisición", para probar la entereza del postulante y poniendo nuestra cara más seria nos propusimos hacer una evaluación exhaustiva y concienzuda a cada uno de ellos.
Los primeros postulantes, calculo que unos diez a lo sumo, fueron verdaderamente exigidos, con ellos nos tomamos nuestros buenos 20 minutos en cada uno, y fue suficiente para darnos cuenta de que, por lo menos, en el aspecto que yo evaluava, el nivel cultural, pues estábamos desnivelados. Al principio sentí un poco de cólera. Después fue risa. Finalmente terminé desilusionado del pobrísimo nivel cultural y educativo de la juventud de esta parte del país (en realidad debe ser de todo el país, pues los evaluados procedían de casi todos los Departamentos del Norte y Nor oriente, además de Lima y Arequipa). Como los evaluados superaba el medio milllar nuestra tarea duró dos días completos, casi a la carrera con los últimos, pues no teníamos más tiempo de plazo.
Quizás el ritmo frenético de las últimas entrevistas terminó por desmoralizarme y desgastarme. A partir de entonces tengo una visión más compasiva de los jóvenes que sólo tienen acceso a la educación pública, pues son el reflejo de este sistema entrampado y obsoleto que es hoy la educación pública; en esta región aún siguen enseñando profesores que durante la evaluación del 2007 sacaron notas entre 03 y 11, es lógico que con esta clase de "profes" el resultado nunca será bueno. ¿Y ante quien nos quejamos?. ¿A quien le echamos la culpa? ¿Alguien tendrá un medición exacta de los resultados de la educación pública en el ámbito rural? Y aún existen más preguntas difíciles de contestar.
Es increíble las respuestas que recibí a la mayoría de preguntas inocentes que entonces tuve que formular. Las difíciles, las que había preparado nunca las pude hacer, por el nivel cultural. Aquí algunos ejemplos (antes debo aclarar que nadie supo donde nació Miguel Grau, o a que se dedicaba, nadie "acertó" donde queda el Huascarán, lo más cercano fue Lima, confundieron a "Los perros hambrientos" como obra de Mario Vargas Llosa y creen que el río Ene se encuentra en el África, ninguno supo el nombre completo de Túpac Amaru ni lo que hizo José Abelardo Quiñones y siendo de la Amazonía juran que la "serpiente de Oro" es un animal mitológico, para ellos las chullpas son una especie de alimento y alguno jura que San Martín de Porres fue el primer presidente del Perú):
-Dígame Ud. a qué se dedicó los últimos tres años.
-A sembrar café en mi chacra.
-¿Y cuantas hectáreas tiene su chacra?
-Dos hectáreas.
-A propósito ¿cuántos metros cuadrados tiene una hectárea?
-Mil.
-¿Está seguro?
-Si, porque mi chacra de dos hectáreas tiene dos mil metros cuadrados.
A un joven de 23 años le pedí que llevara su mano hacia donde quedaba su trompa de eustaquio... y temerosamente se tocó el bajo vientre. Su rostro reflejaba una sorpresa, la de haber descubierto de pronto que tenía trompa de eustaquio y que seguramente estaba por el mismo lugar en donde están las trompas de falopio (En realidad acabo de comprobar que esta es una pregunta difícil, pues muchos profesionales tampoco saben que tienen una trompa de Eustaquio).
A una jovencita de unos 17 años le pedí que llevara su mano a su occipucio, qué linda, con una sonrisa de una infante a punto de hacer una travesura se llevó lentamente la mano hacia atrás, agarrándose las cuatro letras.
-¿Dígame Ud para qué sirve el apéndice?
-Para que nos operen.
-Muéstreme Ud su dedo anular.
-No tengo (mostrando la palma de la mano abierta con los cinco dedos estirados).
-¿Qué parte de la zanahoria come Ud?
-Las hojas.
-¿Está seguro?
-Si.
-¿Entonces de donde las jala al momento de cosecharlas?
-De más arriba.
La de campeonato:
-¿Quién compuso la quinta sinfonía de Bethoven?
-Oscar Altamirano.
Al finalizar nuestro trabajo, cuando firmábamos las actas con los resultados, mientras los otros miembros del jurado cruzaban algunas explicaciones que yo sólo escuchaba como en la lejanía recuerdo una frase que si llegó clara a mis oídos..."pobrecitos".
Con algunos días de anticipación me preparé, pues no quería ser sorprendido por las habilidades culturales de ninguno de los entrevistados, pues de ser así quedaría en evidencia pues los exámenes eran orales.
Lo cierto es que para el día del examen los tres jurados preparamos la "escena del crimen", como lo llamó uno de ellos, al ambiente en donde se llevaría a cabo la entrevista. Para darle seriedad sobre una mesa grande con un solemne tapete verde ubicamos dos computadoras tipo notebook, muchos libros voluminosos y hasta una Biblia de cuero, inmensa y sobrecogedora, cubrimos algunas ventanas para volver el ambiente oscuro algo así como una "inquisición", para probar la entereza del postulante y poniendo nuestra cara más seria nos propusimos hacer una evaluación exhaustiva y concienzuda a cada uno de ellos.
Los primeros postulantes, calculo que unos diez a lo sumo, fueron verdaderamente exigidos, con ellos nos tomamos nuestros buenos 20 minutos en cada uno, y fue suficiente para darnos cuenta de que, por lo menos, en el aspecto que yo evaluava, el nivel cultural, pues estábamos desnivelados. Al principio sentí un poco de cólera. Después fue risa. Finalmente terminé desilusionado del pobrísimo nivel cultural y educativo de la juventud de esta parte del país (en realidad debe ser de todo el país, pues los evaluados procedían de casi todos los Departamentos del Norte y Nor oriente, además de Lima y Arequipa). Como los evaluados superaba el medio milllar nuestra tarea duró dos días completos, casi a la carrera con los últimos, pues no teníamos más tiempo de plazo.
Quizás el ritmo frenético de las últimas entrevistas terminó por desmoralizarme y desgastarme. A partir de entonces tengo una visión más compasiva de los jóvenes que sólo tienen acceso a la educación pública, pues son el reflejo de este sistema entrampado y obsoleto que es hoy la educación pública; en esta región aún siguen enseñando profesores que durante la evaluación del 2007 sacaron notas entre 03 y 11, es lógico que con esta clase de "profes" el resultado nunca será bueno. ¿Y ante quien nos quejamos?. ¿A quien le echamos la culpa? ¿Alguien tendrá un medición exacta de los resultados de la educación pública en el ámbito rural? Y aún existen más preguntas difíciles de contestar.
Es increíble las respuestas que recibí a la mayoría de preguntas inocentes que entonces tuve que formular. Las difíciles, las que había preparado nunca las pude hacer, por el nivel cultural. Aquí algunos ejemplos (antes debo aclarar que nadie supo donde nació Miguel Grau, o a que se dedicaba, nadie "acertó" donde queda el Huascarán, lo más cercano fue Lima, confundieron a "Los perros hambrientos" como obra de Mario Vargas Llosa y creen que el río Ene se encuentra en el África, ninguno supo el nombre completo de Túpac Amaru ni lo que hizo José Abelardo Quiñones y siendo de la Amazonía juran que la "serpiente de Oro" es un animal mitológico, para ellos las chullpas son una especie de alimento y alguno jura que San Martín de Porres fue el primer presidente del Perú):
-Dígame Ud. a qué se dedicó los últimos tres años.
-A sembrar café en mi chacra.
-¿Y cuantas hectáreas tiene su chacra?
-Dos hectáreas.
-A propósito ¿cuántos metros cuadrados tiene una hectárea?
-Mil.
-¿Está seguro?
-Si, porque mi chacra de dos hectáreas tiene dos mil metros cuadrados.
A un joven de 23 años le pedí que llevara su mano hacia donde quedaba su trompa de eustaquio... y temerosamente se tocó el bajo vientre. Su rostro reflejaba una sorpresa, la de haber descubierto de pronto que tenía trompa de eustaquio y que seguramente estaba por el mismo lugar en donde están las trompas de falopio (En realidad acabo de comprobar que esta es una pregunta difícil, pues muchos profesionales tampoco saben que tienen una trompa de Eustaquio).
A una jovencita de unos 17 años le pedí que llevara su mano a su occipucio, qué linda, con una sonrisa de una infante a punto de hacer una travesura se llevó lentamente la mano hacia atrás, agarrándose las cuatro letras.
-¿Dígame Ud para qué sirve el apéndice?
-Para que nos operen.
-Muéstreme Ud su dedo anular.
-No tengo (mostrando la palma de la mano abierta con los cinco dedos estirados).
-¿Qué parte de la zanahoria come Ud?
-Las hojas.
-¿Está seguro?
-Si.
-¿Entonces de donde las jala al momento de cosecharlas?
-De más arriba.
La de campeonato:
-¿Quién compuso la quinta sinfonía de Bethoven?
-Oscar Altamirano.
Al finalizar nuestro trabajo, cuando firmábamos las actas con los resultados, mientras los otros miembros del jurado cruzaban algunas explicaciones que yo sólo escuchaba como en la lejanía recuerdo una frase que si llegó clara a mis oídos..."pobrecitos".
domingo, 9 de agosto de 2009
"CIUKAKELA" o "CIUDAD KAKELITE"
Hace unos días visité la ciudad de Lima, después de algunos meses calurosos por el norte del país. El clima como siempre, de acuerdo a esta época del año, sombrío, frío, odioso, con el eterno color de "panza de burro" como dijo J.R.Ribeyro, sin un hilo de sol durante días. Qué diferencia con el del norte. Este clima frío hace triste el movimiento de los limeños, es difícil percibir una cara de alegría en las personas que te atraviesas mientras caminas, claro, el comportamiento humano toma una de sus características del clima, por eso decimos que los "charapas" son calurosos, especialmente en el caso de las mujeres (por si acaso no me consta).
El hecho es que visité la otrora Ciudad Satélite Santa Rosa del Callao, donde vivo (temporalmente, espero...), a la cual su fundadro, el Presidente FBT la llamó también "Ciudadela Santa Rosa". En su época representó la primera gran solución para el problema de vivienda que agobia a todos los peruanos, especialmente a los limeños. Los que la conocimos desde entonces sabemos que tuvo sus verdaderos momentos de apogeo. Fue una comunidad de vecinos, en su mayoría jóvenes, cada uno con su propio estilo de vida, que unieron sus esfuerzos y sus ilusiones e hicieron, en su momento, de este gran espacio, una verdadera isla en esa parte casi lúgubre de los límites del Callao con San Martín, donde el barrio más cercano, VIPOL, ya brillaba con su propia luz, gracias al esfuerzo de los vecinos.
Soy de los que pudieron percibir la vida en comunidad que entonces era un ejemplo para otras comunidades que se venían formando, siempre bajo el concepto arquitectónico de FBT, ahí tenemos las Torres de San Borja, de Limatambo y otras que no recuerdo. Pero Santa Rosa iba a la vanguardia. La gente era más de barrio, más alegre, con más fuerza emotiva. Fácilmente abrían sus puertas a los vecinos, sobre todo para tratar asuntos comunes. Así se mejoraron los jardines, se construyeron veredas, se completaron obras como la parroquia, Colegios Nacionales y Jardines de Infancia.
Inolvidables también son las fiestas que cada año se celebraban en homenaje de la patrona Santa Rosa los 30 de Agosto. Además de ser una fiesta general era una competencia entre rotondas. La alegría era semejante a las que se vive en las fiestas patronales de muchos pueblos del Perú. Quizás una respuesta a la procedencia de muchos de los jóvenes vecinos. Me parece que fue aquí que Alex Kuori, ex alcalde del Callao, le hechó la mirada y se dio cuenta de que se encontraba frente a un filón de votos, haciéndola desde entonces una receptora de sus esfuerzos "desinteresados", pintando todos los edificios periódicamente, no por gusto esta Ciudadela agrupaba unas 1,400 familias que en votos representaban hasta unos 5,000 votos.
Si fueron grandes tiempos. Pero, siempre hay un pero, luego se masificaron los asentamientos humanos en las cercanías, se comenzó con un aumento alarmante de los robos, difícil de enfrentar para la policía. Luego los pandilleros. Y aquí la perdí de vista.
Ahora, algunos años después, regreso a visitarla y el panorama es otro.
Ya no es alegre, es mas bien triste y sucia. Las caras conocidas son pocas. Los antiguos propietarios han emigrado hacia mejores lugares, alquilando o vendiendo sus departamentos a gente que, por lo que se aprecia, tienen más espíritu comercial que social, todos parecen interesados en vender y ofrecer algo. La presencia cada día de nuevos vecinos no permite una relación constante entre sus habitantes.
Pero, a mi juicio, lo peor que ha podido pasarle, a este otrora ejemplo de desarrollo popular ordenado y digno, es que la mayoría de sus habitantes se ha convertido en criador de perros. Hasta parece que hay más perros que personas. Es increíble la cantidad de razas de canes que uno puede encontrar en un pequeño tour por sus calles. Me imagino que de cada tres casa una tiene por lo menos un perro.
Claro, algunos son envidiablemente bonitos, cariñosos y tiernos. Pero me parece que ninguno está bien alimentado. Lo digo por la cantidad de caca que hay en sus calles, en sus pasajes, en sus parques y hasta en las bancas de los parques, bastante diferente de la que se ve por televisíón, que es producida cuando un perro se alimenta de Mimaskot o Pedigreé. Supongo, por sus restos, que todos los perros de la Ciudad Satélite Santa Rosa comen camote o humitas, algunos hasta chapanas o sanguito.
Salir temprano a comprar el pan es un verdadero ejercicio de equilibrio, parecido a ese juego en el cual uno tiene que pisar cuadros del mismo color, para evitar pisar una "sorpresa". Cada viaje matutino a la panadería representa una oleada fétida en tu cerebelo que te quita el apetito. Todo el ambiente huele a caca matutina de perro engreído que se guardó sus ganas nocturnas para esta hora del día.
Y a cuántos vecinos y vecinas te encuentras, de lo más conchudos, paseando al perrito, con su correíta, hablándole cariñosamente, mientras el chucho busca el mejor espacio, donde precisamente no haya otra caca para dejar la suya. Pobrecitos, algunos hasta estreñiditos están, hacen fuerza cerrando sus ojitos mientas el esforzado dueño lo alienta ondeando la correita, como quien enviándole flujos de fuerza para que cumpla con la tarea de adornar las calles.
Si calculamos unos 1,500 perros, cada uno haciendo 150 gramos de materia fecal de diferentes tersuras y colores, tenemos que en una sola salida, estas mascotitas nos dejan 225 kilos regados por las calles de nuestra Ciudadela Satélite de Santa Rosa, sin contar aqellos que les calló mal los huesos de pollo a la brasa de la noche anterior ni a los perros sin dueño y a los machos atraídos por las feromonas de las hembritas que viven bajo techo, entonces creo que fácilemente se supera el cuarto de tonelada de materia fecal perruna, por las mañanas. Dejo de sumar la del resto del día.
¿Qué pasó? ¿Dónde está el espíritu santarosino? ¿A nadie le interera ya la salud y el ornato? ¿Es necesario que vivamos con estas "mascotas" ensuciando las calles y afectando a todos? ¿Porqué cada propietario de mascotas cagonas no las acostumbran a defecar en sus casas y luego ellos mismos recoger sus desperdicios? ¿No es esto lo que dice la Ley? ¿Estamos espreando que aparezca una "gripe perruna" (a la cual llamaría H1-KK1)?
Creo que es necesario un nuevo visionario, Alex Kuori ya no está, para que se empiece a buscar una solución a este problema. Mientras tanto, con el perdón de Santa Rosa, propongo rebautizar a esta Ciudadela Satélite "Santa Rosa del Callao", como CIUKAKELA o CIUDA KAKÉLITE.
PD. (...la tuya, para los Haymes).
El hecho es que visité la otrora Ciudad Satélite Santa Rosa del Callao, donde vivo (temporalmente, espero...), a la cual su fundadro, el Presidente FBT la llamó también "Ciudadela Santa Rosa". En su época representó la primera gran solución para el problema de vivienda que agobia a todos los peruanos, especialmente a los limeños. Los que la conocimos desde entonces sabemos que tuvo sus verdaderos momentos de apogeo. Fue una comunidad de vecinos, en su mayoría jóvenes, cada uno con su propio estilo de vida, que unieron sus esfuerzos y sus ilusiones e hicieron, en su momento, de este gran espacio, una verdadera isla en esa parte casi lúgubre de los límites del Callao con San Martín, donde el barrio más cercano, VIPOL, ya brillaba con su propia luz, gracias al esfuerzo de los vecinos.
Soy de los que pudieron percibir la vida en comunidad que entonces era un ejemplo para otras comunidades que se venían formando, siempre bajo el concepto arquitectónico de FBT, ahí tenemos las Torres de San Borja, de Limatambo y otras que no recuerdo. Pero Santa Rosa iba a la vanguardia. La gente era más de barrio, más alegre, con más fuerza emotiva. Fácilmente abrían sus puertas a los vecinos, sobre todo para tratar asuntos comunes. Así se mejoraron los jardines, se construyeron veredas, se completaron obras como la parroquia, Colegios Nacionales y Jardines de Infancia.
Inolvidables también son las fiestas que cada año se celebraban en homenaje de la patrona Santa Rosa los 30 de Agosto. Además de ser una fiesta general era una competencia entre rotondas. La alegría era semejante a las que se vive en las fiestas patronales de muchos pueblos del Perú. Quizás una respuesta a la procedencia de muchos de los jóvenes vecinos. Me parece que fue aquí que Alex Kuori, ex alcalde del Callao, le hechó la mirada y se dio cuenta de que se encontraba frente a un filón de votos, haciéndola desde entonces una receptora de sus esfuerzos "desinteresados", pintando todos los edificios periódicamente, no por gusto esta Ciudadela agrupaba unas 1,400 familias que en votos representaban hasta unos 5,000 votos.
Si fueron grandes tiempos. Pero, siempre hay un pero, luego se masificaron los asentamientos humanos en las cercanías, se comenzó con un aumento alarmante de los robos, difícil de enfrentar para la policía. Luego los pandilleros. Y aquí la perdí de vista.
Ahora, algunos años después, regreso a visitarla y el panorama es otro.
Ya no es alegre, es mas bien triste y sucia. Las caras conocidas son pocas. Los antiguos propietarios han emigrado hacia mejores lugares, alquilando o vendiendo sus departamentos a gente que, por lo que se aprecia, tienen más espíritu comercial que social, todos parecen interesados en vender y ofrecer algo. La presencia cada día de nuevos vecinos no permite una relación constante entre sus habitantes.
Pero, a mi juicio, lo peor que ha podido pasarle, a este otrora ejemplo de desarrollo popular ordenado y digno, es que la mayoría de sus habitantes se ha convertido en criador de perros. Hasta parece que hay más perros que personas. Es increíble la cantidad de razas de canes que uno puede encontrar en un pequeño tour por sus calles. Me imagino que de cada tres casa una tiene por lo menos un perro.
Claro, algunos son envidiablemente bonitos, cariñosos y tiernos. Pero me parece que ninguno está bien alimentado. Lo digo por la cantidad de caca que hay en sus calles, en sus pasajes, en sus parques y hasta en las bancas de los parques, bastante diferente de la que se ve por televisíón, que es producida cuando un perro se alimenta de Mimaskot o Pedigreé. Supongo, por sus restos, que todos los perros de la Ciudad Satélite Santa Rosa comen camote o humitas, algunos hasta chapanas o sanguito.
Salir temprano a comprar el pan es un verdadero ejercicio de equilibrio, parecido a ese juego en el cual uno tiene que pisar cuadros del mismo color, para evitar pisar una "sorpresa". Cada viaje matutino a la panadería representa una oleada fétida en tu cerebelo que te quita el apetito. Todo el ambiente huele a caca matutina de perro engreído que se guardó sus ganas nocturnas para esta hora del día.
Y a cuántos vecinos y vecinas te encuentras, de lo más conchudos, paseando al perrito, con su correíta, hablándole cariñosamente, mientras el chucho busca el mejor espacio, donde precisamente no haya otra caca para dejar la suya. Pobrecitos, algunos hasta estreñiditos están, hacen fuerza cerrando sus ojitos mientas el esforzado dueño lo alienta ondeando la correita, como quien enviándole flujos de fuerza para que cumpla con la tarea de adornar las calles.
Si calculamos unos 1,500 perros, cada uno haciendo 150 gramos de materia fecal de diferentes tersuras y colores, tenemos que en una sola salida, estas mascotitas nos dejan 225 kilos regados por las calles de nuestra Ciudadela Satélite de Santa Rosa, sin contar aqellos que les calló mal los huesos de pollo a la brasa de la noche anterior ni a los perros sin dueño y a los machos atraídos por las feromonas de las hembritas que viven bajo techo, entonces creo que fácilemente se supera el cuarto de tonelada de materia fecal perruna, por las mañanas. Dejo de sumar la del resto del día.
¿Qué pasó? ¿Dónde está el espíritu santarosino? ¿A nadie le interera ya la salud y el ornato? ¿Es necesario que vivamos con estas "mascotas" ensuciando las calles y afectando a todos? ¿Porqué cada propietario de mascotas cagonas no las acostumbran a defecar en sus casas y luego ellos mismos recoger sus desperdicios? ¿No es esto lo que dice la Ley? ¿Estamos espreando que aparezca una "gripe perruna" (a la cual llamaría H1-KK1)?
Creo que es necesario un nuevo visionario, Alex Kuori ya no está, para que se empiece a buscar una solución a este problema. Mientras tanto, con el perdón de Santa Rosa, propongo rebautizar a esta Ciudadela Satélite "Santa Rosa del Callao", como CIUKAKELA o CIUDA KAKÉLITE.
PD. (...la tuya, para los Haymes).
viernes, 17 de julio de 2009
EL A/H1-N1 Y SAN JOSEMARIA ESCRIVA
Hace ya algo de tiempo que, haciendo mi recorrido diario, casi siempre nocturno, por el ciberespacio, me di con una página con la biografía, información, milagros e historia de San Josemaría Escrivá de Balaguer, la verdad que no se qué fue lo que atrajo mi atención pero seguí los vínculos por más de dos horas, y la noche siguiente también; al final, quedé converncido de la vida de este santo hombre, que, según yo, tuvo la virtud de reincorporar a los profesionales al seno de la iglesia católica y enseñarnos que para ser agradables y servidores de Dios, algún Dios debe existir, sólo se necesita optimismo y ganas de trabajar, algo que a todos los peruanos nos hace falta.
No debo dejar de decir que San Josemaría Escrivá de Balaguer fue fundador de la "Obra de Dios" o el "Opus Dei" en latín (debería ser más bien la "Opus Dei"), organización que tantos velos de misterio han esparcido entre católicos y no tanto, lo cierto es que desde su existencia grandes obras se han hecho en nombre de Dios y grandes hombres le han dado más espiritualidad a sus vidas.
Con la misma facilidad con que digerí la información que hallé en internet me fui haciendo, sino devoto, por lo menos un gran admirador, aprendí a orar de la forma en que lo hacía e intenté mirar el mundo como lo miró él.
Aprendí a hacer pocos pedidos durante el rezo y más agradecimientos, Los pocos pedidos que hago en mis rezos lo hago en su nombre.
Hace unas noches leí preocupado que la gripe porcina, más conocida por la identificación que se le ha dado al virus que la ocasiona, el A/H1-N1 se viene extendiendo en Lima y en el Callao de manera preocupante, aún cuando el gobierno trata de quitarle importancia a este hecho para no alarmar a la población, sin embargo el aumento del peligro es evidente, tanto, que se han adelantado las vacaciones escolares.
Con esta preocupación en la mente salí a caminar en la noche por las calles del pueblo donde trabajo lejos de la familia, a orillas del río Marañón cerca de los pongos de Retama y Manseriche, con la preocupación de que mis hijos que aún asisten al colegio en el Callao, despreocupados del peligro pueden contagiarse. Lo cierto es que mis pasos se dirigieron, sin querer, a la iglesia matriz del pueblo, una verdadera iglesia de pueblo, pequeña, casi incolora, con arquitectura inidentificable, bancas en su mayoría vacías a esta hora, con una austeridad apostólica que se evidencia en su falta de santos y ornamentos, más parecida a un templo adventista o similar. Me senté, me concentré en San Josemaría, le recordé que era un Santo casi nuevo, con pocos años de servicio y que por eso tenía que escuchar mis pedidos. Imagínense lo ocupados que andarán otros santos más antiguos como San Martín o Santa Rosa con estos tiempos (recién acabo de comprender que esta fue quizás la mayor razón que me hizo su devoto, imaginarme un Santo preocupado por atenderme por no tener a quien más atender). Con esa sensación de seguridad que me atendería por lo que acabo de escribir, le pedí que hiciera alco contra la cochina gripe porcina.
Fue entonces que recién me di cuenta que la misa había comenzado hace un rato que el sacerdtoe anunciaba que aquellos que iban a recibir la hostia en comunión la recibirían en su mano para que no hubiera la posibilidad de contagiarse con "el virus del H1-N1", como lo dijo el mismo, y, que además, cuando el lo indicara, al momento de darse la paz entre hermanos, sólo sería necesario darse una palmadita en el hombro, puer darse la mano, tocarse la cara o darse un beso aumentaba las posiblidades de un contagio.
Me invadió una sensación de seguridad enorme y sonreí. Me dije todos por los que pido siéntanse seguros. Me arrellané en mi lugar y me preparé a repartir palmaditas en el hombro de mis hermanos.
Todos deberíamos tener un santo tan servicial.
No debo dejar de decir que San Josemaría Escrivá de Balaguer fue fundador de la "Obra de Dios" o el "Opus Dei" en latín (debería ser más bien la "Opus Dei"), organización que tantos velos de misterio han esparcido entre católicos y no tanto, lo cierto es que desde su existencia grandes obras se han hecho en nombre de Dios y grandes hombres le han dado más espiritualidad a sus vidas.
Con la misma facilidad con que digerí la información que hallé en internet me fui haciendo, sino devoto, por lo menos un gran admirador, aprendí a orar de la forma en que lo hacía e intenté mirar el mundo como lo miró él.
Aprendí a hacer pocos pedidos durante el rezo y más agradecimientos, Los pocos pedidos que hago en mis rezos lo hago en su nombre.
Hace unas noches leí preocupado que la gripe porcina, más conocida por la identificación que se le ha dado al virus que la ocasiona, el A/H1-N1 se viene extendiendo en Lima y en el Callao de manera preocupante, aún cuando el gobierno trata de quitarle importancia a este hecho para no alarmar a la población, sin embargo el aumento del peligro es evidente, tanto, que se han adelantado las vacaciones escolares.
Con esta preocupación en la mente salí a caminar en la noche por las calles del pueblo donde trabajo lejos de la familia, a orillas del río Marañón cerca de los pongos de Retama y Manseriche, con la preocupación de que mis hijos que aún asisten al colegio en el Callao, despreocupados del peligro pueden contagiarse. Lo cierto es que mis pasos se dirigieron, sin querer, a la iglesia matriz del pueblo, una verdadera iglesia de pueblo, pequeña, casi incolora, con arquitectura inidentificable, bancas en su mayoría vacías a esta hora, con una austeridad apostólica que se evidencia en su falta de santos y ornamentos, más parecida a un templo adventista o similar. Me senté, me concentré en San Josemaría, le recordé que era un Santo casi nuevo, con pocos años de servicio y que por eso tenía que escuchar mis pedidos. Imagínense lo ocupados que andarán otros santos más antiguos como San Martín o Santa Rosa con estos tiempos (recién acabo de comprender que esta fue quizás la mayor razón que me hizo su devoto, imaginarme un Santo preocupado por atenderme por no tener a quien más atender). Con esa sensación de seguridad que me atendería por lo que acabo de escribir, le pedí que hiciera alco contra la cochina gripe porcina.
Fue entonces que recién me di cuenta que la misa había comenzado hace un rato que el sacerdtoe anunciaba que aquellos que iban a recibir la hostia en comunión la recibirían en su mano para que no hubiera la posibilidad de contagiarse con "el virus del H1-N1", como lo dijo el mismo, y, que además, cuando el lo indicara, al momento de darse la paz entre hermanos, sólo sería necesario darse una palmadita en el hombro, puer darse la mano, tocarse la cara o darse un beso aumentaba las posiblidades de un contagio.
Me invadió una sensación de seguridad enorme y sonreí. Me dije todos por los que pido siéntanse seguros. Me arrellané en mi lugar y me preparé a repartir palmaditas en el hombro de mis hermanos.
Todos deberíamos tener un santo tan servicial.
domingo, 5 de julio de 2009
EL WAITUKEI Y EL MUNDO VIRTUAL
EL WAITUKEI Y EL MUNDO VIRTUAL
Estaba recordando las definiciones que nos daban para explicarnos sobre el “efecto dos mil”, especialmente pocos años antes de la llegada del 2000, con el cual, como decían los conferencistas de entonces, llegarían nuevos paradigmas, entre ellos el concepto de lo “virtual”.
Créanme, asistí a muchas conferencias de argentinos, panameños, norteamericanos, hasta de un coreano, todos ellos preparándonos para la llegada del 2,000, por cierto que existía una gran preocupación por el esperado fenómeno “Y2K” (Waitukei).
En síntesis, este fenómeno era el temor a los efectos que podrían producirse por el mal funcionamiento de las computadoras, que estábamos acostumbrados a manejar con fechas de dos dígitos, es decir 1998 era igual a 98, 1999 era 99 y entonces el 2000 tendría que ser 00; son estos dos ceros que las máquinas tendrían que interpretar para trabajar como habían sido programadas y, en la mayoría de casos, estos dos ceros significaban que el operador no había ingresado aún la información o que el archivo no contenía información, lo cual indicaba a la computadora realizar una acción diferente a la que esperábamos. Bueno pues, como en el mundo todo lo hacen las computadoras, desde elevar un ascensor, hasta controlar la temperatura y los signos vitales de un paciente en un quirófano, los resultados parecían desastrosos.
La realidad fue otra, más fue ruido que nueces o, gracias a las previsiones, no se presentó ningún problema a nivel mundial.
Fue justamente este resultado el que le dio más validez al otro concepto, al “virtual”. Este concepto no es otra cosa que quitarle el elemento distancia a cualquier actividad humana, quitarle la distancia a la realidad; es decir, cuando hacemos alguna cosa virtual, no tomamos en cuenta para nada la distancia, por eso que hacemos depósitos bancarios “virtuales”, donde la distancia no existe y lo hacemos desde nuestra casa. El mundo se convirtió entonces en la “aldea virtual” que es ahora. Un hecho que sucede en las Islas Maldivas inmediatamente se conoce en todo el mundo. Las fronteras tendrían que haberse convertido en un elemento de unión más que en una línea limítrofe.
Y efectivamente así es. Es “virtual” nuestro cheque de fin de mes, directo al banco, “virtual” nuestras compras, “virtual” algunos lazos amicales y familiares, “virtual” es casi toda nuestra actividad profesional, nos registramos, recibimos nuestras órdenes, damos cuenta de los resultados, muchas veces sin ver a nuestros jefes durante semanas.
Les juro, rezando en la iglesia también siento que hablar con Dios, la Virgen y los santos es “virtual”.
Si, increíble, casi todo es “virtual”.
Hace algunos días tuve una necesidad urgente de dinero, busqué en mis bolsillos, que parecen de pantalón de payaso pues no tienen fondo, …nada. En la billetera, nones. Entonces reparé en la tarjeta electrónica verde, esa de las tiendas y banco chileno, le dí trámite y asunto solucionado. Claro el verdadero drama seguro que será a fin de mes.
Besé mi tarjeta, creo que más de una vez y para adelante.
¡Que viva el “mundo virtual”!.
Pero…, hay cosas que no pueden ser virtuales, lo digo por experiencia, el beso del amor de tu vida, el calor de tu pareja, la inocente sonrisa de un hijo, la caricia desprevenida del otro hijo, el abrazo a los padres o hermanos, que a veces, en soledad, sientes necesarios, las palmas en el hombro de los amigos, los afectos de todos los que significan algo en tu vida, esos momentos que parecen intrascendestes pero que son fundamentales para mantener el espíritu tranquilo, para reconfortar y alimentar el alma, esos jamás serán virtuales.
Quisiéramos que si.
Sobre todo para poder recuperar el tiempo perdido y decirle a aquel que ofendiste que lo hiciste sin querer, para darles ese beso que quisiste y que no tuviste el valor de darle a tus padres y hermanos, para confundirte en un abrazo con aquellos que ya partieron y darles la esperanza de que seguiremos sus consejos, para evitar esa decisión que nos llevó a una situación de la que hoy nos lamentamos, si, todo esto jamás será virtual.
Ahora espero que para el 2010, 2020, 2030, o, no sé, quizás para el 3000, claro que para entonces ya no me interesa, aparezca otro concepto parecido, pero que en vez de extraer la distancia de la realidad ahora extraiga el tiempo, para poder retroceder y abrazar a los que están lejos, disfrutar los momentos que dejé pasar, ayudar en lo que pude y no lo hice, para volver a elegir a los mismos amigos, los mismos padres y los mismos hermanos, para poder tomar las decisiones correctas… como por ejemplo, …nunca escribir esto.
Estaba recordando las definiciones que nos daban para explicarnos sobre el “efecto dos mil”, especialmente pocos años antes de la llegada del 2000, con el cual, como decían los conferencistas de entonces, llegarían nuevos paradigmas, entre ellos el concepto de lo “virtual”.
Créanme, asistí a muchas conferencias de argentinos, panameños, norteamericanos, hasta de un coreano, todos ellos preparándonos para la llegada del 2,000, por cierto que existía una gran preocupación por el esperado fenómeno “Y2K” (Waitukei).
En síntesis, este fenómeno era el temor a los efectos que podrían producirse por el mal funcionamiento de las computadoras, que estábamos acostumbrados a manejar con fechas de dos dígitos, es decir 1998 era igual a 98, 1999 era 99 y entonces el 2000 tendría que ser 00; son estos dos ceros que las máquinas tendrían que interpretar para trabajar como habían sido programadas y, en la mayoría de casos, estos dos ceros significaban que el operador no había ingresado aún la información o que el archivo no contenía información, lo cual indicaba a la computadora realizar una acción diferente a la que esperábamos. Bueno pues, como en el mundo todo lo hacen las computadoras, desde elevar un ascensor, hasta controlar la temperatura y los signos vitales de un paciente en un quirófano, los resultados parecían desastrosos.
La realidad fue otra, más fue ruido que nueces o, gracias a las previsiones, no se presentó ningún problema a nivel mundial.
Fue justamente este resultado el que le dio más validez al otro concepto, al “virtual”. Este concepto no es otra cosa que quitarle el elemento distancia a cualquier actividad humana, quitarle la distancia a la realidad; es decir, cuando hacemos alguna cosa virtual, no tomamos en cuenta para nada la distancia, por eso que hacemos depósitos bancarios “virtuales”, donde la distancia no existe y lo hacemos desde nuestra casa. El mundo se convirtió entonces en la “aldea virtual” que es ahora. Un hecho que sucede en las Islas Maldivas inmediatamente se conoce en todo el mundo. Las fronteras tendrían que haberse convertido en un elemento de unión más que en una línea limítrofe.
Y efectivamente así es. Es “virtual” nuestro cheque de fin de mes, directo al banco, “virtual” nuestras compras, “virtual” algunos lazos amicales y familiares, “virtual” es casi toda nuestra actividad profesional, nos registramos, recibimos nuestras órdenes, damos cuenta de los resultados, muchas veces sin ver a nuestros jefes durante semanas.
Les juro, rezando en la iglesia también siento que hablar con Dios, la Virgen y los santos es “virtual”.
Si, increíble, casi todo es “virtual”.
Hace algunos días tuve una necesidad urgente de dinero, busqué en mis bolsillos, que parecen de pantalón de payaso pues no tienen fondo, …nada. En la billetera, nones. Entonces reparé en la tarjeta electrónica verde, esa de las tiendas y banco chileno, le dí trámite y asunto solucionado. Claro el verdadero drama seguro que será a fin de mes.
Besé mi tarjeta, creo que más de una vez y para adelante.
¡Que viva el “mundo virtual”!.
Pero…, hay cosas que no pueden ser virtuales, lo digo por experiencia, el beso del amor de tu vida, el calor de tu pareja, la inocente sonrisa de un hijo, la caricia desprevenida del otro hijo, el abrazo a los padres o hermanos, que a veces, en soledad, sientes necesarios, las palmas en el hombro de los amigos, los afectos de todos los que significan algo en tu vida, esos momentos que parecen intrascendestes pero que son fundamentales para mantener el espíritu tranquilo, para reconfortar y alimentar el alma, esos jamás serán virtuales.
Quisiéramos que si.
Sobre todo para poder recuperar el tiempo perdido y decirle a aquel que ofendiste que lo hiciste sin querer, para darles ese beso que quisiste y que no tuviste el valor de darle a tus padres y hermanos, para confundirte en un abrazo con aquellos que ya partieron y darles la esperanza de que seguiremos sus consejos, para evitar esa decisión que nos llevó a una situación de la que hoy nos lamentamos, si, todo esto jamás será virtual.
Ahora espero que para el 2010, 2020, 2030, o, no sé, quizás para el 3000, claro que para entonces ya no me interesa, aparezca otro concepto parecido, pero que en vez de extraer la distancia de la realidad ahora extraiga el tiempo, para poder retroceder y abrazar a los que están lejos, disfrutar los momentos que dejé pasar, ayudar en lo que pude y no lo hice, para volver a elegir a los mismos amigos, los mismos padres y los mismos hermanos, para poder tomar las decisiones correctas… como por ejemplo, …nunca escribir esto.
sábado, 27 de junio de 2009
LOS PEORES CRÍMENES
LOS PEORES CRÍMENES
Estuve trabajando hasta hace poco en una dependencia que permite tratar de cerca con delincuentes y con todo tipo de hecho delictivo, directamente de los denunciantes como de los agresores. Mi idea sobre la magnitud y la importancia que tenía cada tipo de delito era, según creo como la de la mayoría, que son más violentos y que dejan mayores secuelas en la vida de las personas, los homicidios, los robos, los asaltos, las agresiones violentas en la calle.
Es probable que este concepto sea inducido por el tremendo bombardeo que hacen los medios de comunicación sobre nosotros, es fácil comprobar, como son más exitosos aquellos medios que apelan a la imagen desgarradora del adolorido agraviado, reclamando por un violento robo, o cómo se asedia a los familiares de las víctimas de asesinatos que, no pueden ocultar sus muestras de dolor frente a las cámaras que invaden como si nada la privacidad de las personas, cómo se prefiere darle coberturas dignas de mejor propósitos, a homicidios o intervenciones policiales que grafican la violencia de las calles. Ya estamos casi acostumbrados con ese sonsonete que usan todos los reporteros recitándolo de memoria “…y los familiares protagonizaron desgarradoras escenas de dolor”, mostrándonos imágenes en verdad desgarradoras, que más que malograrnos el desayuno nos malogran todo el día. Hasta aquí es fácil explicarse porqué muchas personas son particularmente malhumoradas durante el tránsito hacia su trabajo.
Pero lo que quería escribir, apelando al hecho de que escribir para mi es una catarsis, se refiere a que, con un año de trabajo en la calle, viviendo entre delincuentes y hechos delictuosos he cambiado mi forma de pensar. Son para mí, ahora, más graves, más inhumanos y sobre todo más crueles, las violaciones, los delitos cometidos como consecuencia de adicciones y la violencia familiar, no sé si en ese orden.
He podido apreciar cómo una violación denigra a la persona, cómo cambia el concepto y la visión de la vida de una persona violada, cómo su vida gira sobre este hecho a partir del mismo, cómo los temores las desbordan llevándolas al extremo de volverse ánimas insociables, la mayoría de ellas, personas que jamás podrán volver a desenvolverse normalmente en el aspecto conyugal, que serán martirizadas con el recuerdo permanente que pocas veces el psiquiatra puede revertir, mientras que por otro lado, los familiares cercanos, con el dolor de sentirse responsables ya sea por la misma violación o por no poder hacer nada por recuperarlos a una vida normal, viviendo un enorme sentimiento de culpa que lo único que hace es crear y fortalecer un muro insalvable entre ellos.
De manera similar, el enorme drama que acompaña a los delitos asociados a algún tipo de adicción es inenarrable, no hay forma de comprender cómo una persona puede llegar tan bajo como consecuencia de una drogadicción. Si existe el infierno este debe ser una de sus puertas de ingreso. No alcanzo a comprender cómo algunos padres llegan a desear la muerte de un hijo, cómo los hijos adictos llegar al parricidio o al homicidio injustificable por mantener su adicción. Es increíble cómo fortunas familiares se esfumaron en el intento por recuperar a un adicto, como familias enteras tienen que vivir y acompañar por cariño a un hijo, un hermano, al padre o madre en tratamientos desadictivos con procedimientos que parecen de la edad media y, la mayoría de veces con pocas esperanzas de conseguir resultados ciertos; sin embargo, ni el estado ni la sociedad se hará cargo de ellos. Dicen que cada cual cargamos una cruz, pero que pesada la de estas personas, que llegan a desear la muerte.
El otro caso que, por lo menos para mí, resultó de enorme trascendencia y que afecta la vida normal de un niño o adolescente es la violencia familiar, específicamente la violencia entre padres o convivientes. Es difícil explicar porqué tiene que ser trágico, pero la mirada desconcertada de un niño o adolescente, en el interior de una comisaría, a donde ha llegado acompañando a la madre agredida que denuncia al padre agresor, o al revés, el cual, como sucede con cualquier hijo que quiere a sus padres, se ve en la encrucijada de acompañar en la denuncia al padre o a la madre, es la mejor explicación para el resultado que tienen estos hechos. La expresión de un hijo que hasta entonces creía que vivía en un hogar feliz, protegido por ambos padres y que comienza a entender que quizás jamás volverá a tenerlos juntos, con los ojos llorosos y una mueca que contiene rasgos de dolor, abandono, infinita incredulidad y la certeza de que jamás la vida será como antes es inconfundible. No me alcanzó el tiempo y no creo encontrar la forma adecuada para explicarle a un niño porqué sus padres ya no se quieren llegando al extremo de agredirse, no lo entienden, sólo presienten que algo ha empezado a quebrarse. Lo se por sus miradas. Con los ojos nos preguntan ¿Y ahora qué?, ¿Es por mi culpa?. Y lo peor es no tener respuestas. La mezcla de tristeza y desconcierto en la mirada de estos niños será por mucho su marca registrada.
¿Y saben qué es lo peor en estos tres casos?, que el resto nos pasaremos la vida acusándoles, señalándoles. ¿Acaso hipócritamente pretendemos no reconocerlos en el colegio, en las iglesias, por las calles? ¿Acaso no evitamos que nuestros hijos traten con ellos? ¿Acaso no cuchicheamos frente a una persona violada, a un ex adicto o sus familiares o frente a un niño que vive sólo con uno de sus padres? ¿Tendremos que, por siempre recordarles el mal momento que les otorgó la vida, y del cual no son culpables?. Es cierto, no existe ni apoyo social ni respuesta del estado a favor de estas personas, y, como siempre trataremos de mantenernos como convidados de piedra frente a estos dramas. Es la forma cómoda que tenemos de sobrevivir.En todo caso, de todas maneras hoy descansaremos bien, sin remordimientos, quizás yo menos que ustedes, al fin, el escribir es una catarsis para mí. Se los dije al principio.
Estuve trabajando hasta hace poco en una dependencia que permite tratar de cerca con delincuentes y con todo tipo de hecho delictivo, directamente de los denunciantes como de los agresores. Mi idea sobre la magnitud y la importancia que tenía cada tipo de delito era, según creo como la de la mayoría, que son más violentos y que dejan mayores secuelas en la vida de las personas, los homicidios, los robos, los asaltos, las agresiones violentas en la calle.
Es probable que este concepto sea inducido por el tremendo bombardeo que hacen los medios de comunicación sobre nosotros, es fácil comprobar, como son más exitosos aquellos medios que apelan a la imagen desgarradora del adolorido agraviado, reclamando por un violento robo, o cómo se asedia a los familiares de las víctimas de asesinatos que, no pueden ocultar sus muestras de dolor frente a las cámaras que invaden como si nada la privacidad de las personas, cómo se prefiere darle coberturas dignas de mejor propósitos, a homicidios o intervenciones policiales que grafican la violencia de las calles. Ya estamos casi acostumbrados con ese sonsonete que usan todos los reporteros recitándolo de memoria “…y los familiares protagonizaron desgarradoras escenas de dolor”, mostrándonos imágenes en verdad desgarradoras, que más que malograrnos el desayuno nos malogran todo el día. Hasta aquí es fácil explicarse porqué muchas personas son particularmente malhumoradas durante el tránsito hacia su trabajo.
Pero lo que quería escribir, apelando al hecho de que escribir para mi es una catarsis, se refiere a que, con un año de trabajo en la calle, viviendo entre delincuentes y hechos delictuosos he cambiado mi forma de pensar. Son para mí, ahora, más graves, más inhumanos y sobre todo más crueles, las violaciones, los delitos cometidos como consecuencia de adicciones y la violencia familiar, no sé si en ese orden.
He podido apreciar cómo una violación denigra a la persona, cómo cambia el concepto y la visión de la vida de una persona violada, cómo su vida gira sobre este hecho a partir del mismo, cómo los temores las desbordan llevándolas al extremo de volverse ánimas insociables, la mayoría de ellas, personas que jamás podrán volver a desenvolverse normalmente en el aspecto conyugal, que serán martirizadas con el recuerdo permanente que pocas veces el psiquiatra puede revertir, mientras que por otro lado, los familiares cercanos, con el dolor de sentirse responsables ya sea por la misma violación o por no poder hacer nada por recuperarlos a una vida normal, viviendo un enorme sentimiento de culpa que lo único que hace es crear y fortalecer un muro insalvable entre ellos.
De manera similar, el enorme drama que acompaña a los delitos asociados a algún tipo de adicción es inenarrable, no hay forma de comprender cómo una persona puede llegar tan bajo como consecuencia de una drogadicción. Si existe el infierno este debe ser una de sus puertas de ingreso. No alcanzo a comprender cómo algunos padres llegan a desear la muerte de un hijo, cómo los hijos adictos llegar al parricidio o al homicidio injustificable por mantener su adicción. Es increíble cómo fortunas familiares se esfumaron en el intento por recuperar a un adicto, como familias enteras tienen que vivir y acompañar por cariño a un hijo, un hermano, al padre o madre en tratamientos desadictivos con procedimientos que parecen de la edad media y, la mayoría de veces con pocas esperanzas de conseguir resultados ciertos; sin embargo, ni el estado ni la sociedad se hará cargo de ellos. Dicen que cada cual cargamos una cruz, pero que pesada la de estas personas, que llegan a desear la muerte.
El otro caso que, por lo menos para mí, resultó de enorme trascendencia y que afecta la vida normal de un niño o adolescente es la violencia familiar, específicamente la violencia entre padres o convivientes. Es difícil explicar porqué tiene que ser trágico, pero la mirada desconcertada de un niño o adolescente, en el interior de una comisaría, a donde ha llegado acompañando a la madre agredida que denuncia al padre agresor, o al revés, el cual, como sucede con cualquier hijo que quiere a sus padres, se ve en la encrucijada de acompañar en la denuncia al padre o a la madre, es la mejor explicación para el resultado que tienen estos hechos. La expresión de un hijo que hasta entonces creía que vivía en un hogar feliz, protegido por ambos padres y que comienza a entender que quizás jamás volverá a tenerlos juntos, con los ojos llorosos y una mueca que contiene rasgos de dolor, abandono, infinita incredulidad y la certeza de que jamás la vida será como antes es inconfundible. No me alcanzó el tiempo y no creo encontrar la forma adecuada para explicarle a un niño porqué sus padres ya no se quieren llegando al extremo de agredirse, no lo entienden, sólo presienten que algo ha empezado a quebrarse. Lo se por sus miradas. Con los ojos nos preguntan ¿Y ahora qué?, ¿Es por mi culpa?. Y lo peor es no tener respuestas. La mezcla de tristeza y desconcierto en la mirada de estos niños será por mucho su marca registrada.
¿Y saben qué es lo peor en estos tres casos?, que el resto nos pasaremos la vida acusándoles, señalándoles. ¿Acaso hipócritamente pretendemos no reconocerlos en el colegio, en las iglesias, por las calles? ¿Acaso no evitamos que nuestros hijos traten con ellos? ¿Acaso no cuchicheamos frente a una persona violada, a un ex adicto o sus familiares o frente a un niño que vive sólo con uno de sus padres? ¿Tendremos que, por siempre recordarles el mal momento que les otorgó la vida, y del cual no son culpables?. Es cierto, no existe ni apoyo social ni respuesta del estado a favor de estas personas, y, como siempre trataremos de mantenernos como convidados de piedra frente a estos dramas. Es la forma cómoda que tenemos de sobrevivir.En todo caso, de todas maneras hoy descansaremos bien, sin remordimientos, quizás yo menos que ustedes, al fin, el escribir es una catarsis para mí. Se los dije al principio.
domingo, 21 de junio de 2009
¿EL DIA DEL PADRE... O DE LA BACKUS?
¿EL DIA DEL PADRE... O DE LA BACKUS?
Tercer domingo de junio, otra celebración del día del padre, algunos sentimientos de nostalgia seguro que nos embargan, sobre todo cuando no estamos cerca de los que más queremos, pero claro, siempre es fácil superarlos por el bendito celular (que sería de muchos de nosotros sin este aparatito). Pero también recuerdos de tantas celebraciones de esta fecha. La verdad que tal parece que este día no es en realidad tan trascendente, basta ver los despliegues televisivos y las invitaciones a regalar tal o cual cosa al rey de la casa. Tengo la impresión que este año los más interesados en celebrar este día son nuestros amigos chilenos de Saga, Ripley, Sodimac y disculpen los otros sureños por no acordarme de ellos. Qué diferencia con los despliegues del día de la madre o del día del niño, que quieren imponernos a la fuerza, a costo de dejarnos completamente misios a los que tenemos niños a los que agasajar.
Pero es interesante preguntarse porqué para el día de la madre siempre nos ofrecen facilidades para comprar refrigeradoras, cocinas, televisores, planchas o “combos” de artefactos como es la moda, no sucede lo mismo con las otras fechas, a los padres no nos ofrecen herramientas, artefactos, que seguramente sabemos usar, ni a los niños se les ofrece calculadoras, libros, rompecabezas, u otros implementos, que para el caso del día de la madre, más que servir a la madre nos sirven a todos en casa, ¿será para fortalecer el espíritu maternal de compartir con todos lo que tiene?. Lo cierto es que en el día del padre quien más se beneficia es la Backus, y la verdad que los padres también nos sentimos invadidos de un espíritu solidario y pretendemos compartir con todo el mundo nuestras “chelas”, o por lo menos que los otros las compartan con nosotros. Lo dejo ahí para un análisis futuro más “sesudo”.
Lo que vino a mi mente apenas abrí los ojos el día de hoy es lo que me pasó el año pasado casi por estos días. Había sido citado a la escuela de mi hijo a una de esas reuniones obligatorias de “escuela de padres” a la que tienen que asistir papá y mamá, pero yo andaba esos días como se dice “a salto de mata”, mi jefe me tenía en la mira, a tiro, esperando el momento de apretar el gatillo, yo, como es mi naturaleza, hacía más esfuerzos que cualquier presa para evitar ser cazada, trataba de mantenerme siempre en el trabajo para no dar un motivo de ser la siguiente víctima de un disparo certero. Para empeorar la situación en la misma fecha habíamos sido citados también papá y mamá, al colegio de mis hijas, así que por acuerdo con mi esposa decidimos ir uno a cada colegio y por supuesto que me tocó al colegio de mi hijo.
Pero preocupado por vigilar los movimientos de mi jefe a fin de prever mi siguiente movimiento defensivo y no darle motivo para desenfundar el arma se me pasó la mañana y parte de la tarde, cuando me di cuenta ya eran las cinco de la tarde y la cita era para las tres en punto (sin tolerancia ni excepciones decía la citación). Tomé un taxi y a la carrera me dirigí al colegio de mi hijo. En el camino iba meditando sobre las excusas y la cara que tendría que poner para hacerla creíble, finalmente me dije, seguro que no soy el único padre que falta a una “escuela de padres”. ¿Una,…? creo que dos o tres, en fin, cuando la excusa es bastante trabajada con buenos elementos histriónicos (lo cual siempre me he preciado de manejar bien) los resultados son a favor.
Baje del taxi, casi cayéndome, exagerando los movimientos porque la ocasión lo ameritaba, con la esperanza de que me viera la directora o algún responsable de la escuela de padre. Llegué a la puerta y estaba cerrada. Primer acto en vano, nadie me vio. Me sorprendió el silencio del colegio, parecía que no había ningún alma, con cierto temor toqué el timbre, preparándome para tocar varias veces, pero casi de inmediato salió el guardián que sin mediar saludo frontalmente me preguntó casi como una orden “¿Su apellido completo y año y sección de su hijo o hija?”, entregándome casi inmediatamente después de mi respuesta una libreta de notas.
Cerró la puerta sin más. Seguro que la sorpresa me dejó parado ahí por varios segundos. Cuando eché a andar para tomar el taxi que me regresara al trabajo, para continuar delante de las intenciones de mi apreciado jefe, abrí la libreta y sólo pude ver notas en rojo. Me olvidé por completo de mi jefe y sus intenciones. Me acordé de mi hijo, bueno, primero de su mamá. ¿Cómo era posible que después de tanto conversar, de venir gastando tanto para ponerle un profesor pudiera hacerme esto? ¿Tenía conciencia este muchacho de lo que estaba haciendo? No encontraba explicación para que un niño, al que uno cree que todo le da, no pueda rendir como debe en el colegio, cuando lo cierto es que en la casa se le han quitado todas las preocupaciones para que estudie y sólo estudie. Cuando subí al taxi ya no pedí ir a la chamba sino a mi casa. La cabeza se me calentaba de lo irresponsable que estaba resultando mi hijo. Volví a abrir la libreta para ver las notas otra vez, con la esperanza de haberme equivocado, pero no, ahí estaban, eran cinco dieces, dos nueves y un seis, ¡si un seis¡ ¿Cómo es posible sacarse un seis con todas las facilidades que uno recibe? me preguntaba. La cabeza me hervía, cuanto más cerca estaba de mi casa más seguro estaba que tenía que darle su chiquita, mientras acariciaba la correa de mi pantalón (no sirve, es de lona, juro que llegué a pensar).
El taxi se detuvo, me bajé, tomé aire y escuché a lo lejos sus gritos, los gritos del tantas veces mentado, que alegremente jugaba en medio del parque como si no fuera culpable de nada. Lo llamé, tratando de disimular el tono de “no sabes la que te espera”, mientras venía hacia mi corriendo alegremente, volví a abrir la libreta y leí lo que allí decía: “Evaluación del padre de familia fulano de tal. Asistencia a las actividades del colegio: diez. Por aportar en las tareas de su hijo: diez. Por acompañarlo a las actividades deportivas: diez. Por preguntar sobre el al profesor: diez. Por traerlo y llevarlo al colegio: diez. Por darle muestras de cariño frente a sus compañeros: nueve. Puntualidad en el pago de las mensualidades: nueve. Por participar en las escuelas de padres: seis”.
“¿Si, papi…? Estoy jugando un rato”, me dijo, mientras me abrazaba por la cintura.
Me había quedado sin palabras y sólo pude decirle “Hijo, dame un beso”.
Tercer domingo de junio, otra celebración del día del padre, algunos sentimientos de nostalgia seguro que nos embargan, sobre todo cuando no estamos cerca de los que más queremos, pero claro, siempre es fácil superarlos por el bendito celular (que sería de muchos de nosotros sin este aparatito). Pero también recuerdos de tantas celebraciones de esta fecha. La verdad que tal parece que este día no es en realidad tan trascendente, basta ver los despliegues televisivos y las invitaciones a regalar tal o cual cosa al rey de la casa. Tengo la impresión que este año los más interesados en celebrar este día son nuestros amigos chilenos de Saga, Ripley, Sodimac y disculpen los otros sureños por no acordarme de ellos. Qué diferencia con los despliegues del día de la madre o del día del niño, que quieren imponernos a la fuerza, a costo de dejarnos completamente misios a los que tenemos niños a los que agasajar.
Pero es interesante preguntarse porqué para el día de la madre siempre nos ofrecen facilidades para comprar refrigeradoras, cocinas, televisores, planchas o “combos” de artefactos como es la moda, no sucede lo mismo con las otras fechas, a los padres no nos ofrecen herramientas, artefactos, que seguramente sabemos usar, ni a los niños se les ofrece calculadoras, libros, rompecabezas, u otros implementos, que para el caso del día de la madre, más que servir a la madre nos sirven a todos en casa, ¿será para fortalecer el espíritu maternal de compartir con todos lo que tiene?. Lo cierto es que en el día del padre quien más se beneficia es la Backus, y la verdad que los padres también nos sentimos invadidos de un espíritu solidario y pretendemos compartir con todo el mundo nuestras “chelas”, o por lo menos que los otros las compartan con nosotros. Lo dejo ahí para un análisis futuro más “sesudo”.
Lo que vino a mi mente apenas abrí los ojos el día de hoy es lo que me pasó el año pasado casi por estos días. Había sido citado a la escuela de mi hijo a una de esas reuniones obligatorias de “escuela de padres” a la que tienen que asistir papá y mamá, pero yo andaba esos días como se dice “a salto de mata”, mi jefe me tenía en la mira, a tiro, esperando el momento de apretar el gatillo, yo, como es mi naturaleza, hacía más esfuerzos que cualquier presa para evitar ser cazada, trataba de mantenerme siempre en el trabajo para no dar un motivo de ser la siguiente víctima de un disparo certero. Para empeorar la situación en la misma fecha habíamos sido citados también papá y mamá, al colegio de mis hijas, así que por acuerdo con mi esposa decidimos ir uno a cada colegio y por supuesto que me tocó al colegio de mi hijo.
Pero preocupado por vigilar los movimientos de mi jefe a fin de prever mi siguiente movimiento defensivo y no darle motivo para desenfundar el arma se me pasó la mañana y parte de la tarde, cuando me di cuenta ya eran las cinco de la tarde y la cita era para las tres en punto (sin tolerancia ni excepciones decía la citación). Tomé un taxi y a la carrera me dirigí al colegio de mi hijo. En el camino iba meditando sobre las excusas y la cara que tendría que poner para hacerla creíble, finalmente me dije, seguro que no soy el único padre que falta a una “escuela de padres”. ¿Una,…? creo que dos o tres, en fin, cuando la excusa es bastante trabajada con buenos elementos histriónicos (lo cual siempre me he preciado de manejar bien) los resultados son a favor.
Baje del taxi, casi cayéndome, exagerando los movimientos porque la ocasión lo ameritaba, con la esperanza de que me viera la directora o algún responsable de la escuela de padre. Llegué a la puerta y estaba cerrada. Primer acto en vano, nadie me vio. Me sorprendió el silencio del colegio, parecía que no había ningún alma, con cierto temor toqué el timbre, preparándome para tocar varias veces, pero casi de inmediato salió el guardián que sin mediar saludo frontalmente me preguntó casi como una orden “¿Su apellido completo y año y sección de su hijo o hija?”, entregándome casi inmediatamente después de mi respuesta una libreta de notas.
Cerró la puerta sin más. Seguro que la sorpresa me dejó parado ahí por varios segundos. Cuando eché a andar para tomar el taxi que me regresara al trabajo, para continuar delante de las intenciones de mi apreciado jefe, abrí la libreta y sólo pude ver notas en rojo. Me olvidé por completo de mi jefe y sus intenciones. Me acordé de mi hijo, bueno, primero de su mamá. ¿Cómo era posible que después de tanto conversar, de venir gastando tanto para ponerle un profesor pudiera hacerme esto? ¿Tenía conciencia este muchacho de lo que estaba haciendo? No encontraba explicación para que un niño, al que uno cree que todo le da, no pueda rendir como debe en el colegio, cuando lo cierto es que en la casa se le han quitado todas las preocupaciones para que estudie y sólo estudie. Cuando subí al taxi ya no pedí ir a la chamba sino a mi casa. La cabeza se me calentaba de lo irresponsable que estaba resultando mi hijo. Volví a abrir la libreta para ver las notas otra vez, con la esperanza de haberme equivocado, pero no, ahí estaban, eran cinco dieces, dos nueves y un seis, ¡si un seis¡ ¿Cómo es posible sacarse un seis con todas las facilidades que uno recibe? me preguntaba. La cabeza me hervía, cuanto más cerca estaba de mi casa más seguro estaba que tenía que darle su chiquita, mientras acariciaba la correa de mi pantalón (no sirve, es de lona, juro que llegué a pensar).
El taxi se detuvo, me bajé, tomé aire y escuché a lo lejos sus gritos, los gritos del tantas veces mentado, que alegremente jugaba en medio del parque como si no fuera culpable de nada. Lo llamé, tratando de disimular el tono de “no sabes la que te espera”, mientras venía hacia mi corriendo alegremente, volví a abrir la libreta y leí lo que allí decía: “Evaluación del padre de familia fulano de tal. Asistencia a las actividades del colegio: diez. Por aportar en las tareas de su hijo: diez. Por acompañarlo a las actividades deportivas: diez. Por preguntar sobre el al profesor: diez. Por traerlo y llevarlo al colegio: diez. Por darle muestras de cariño frente a sus compañeros: nueve. Puntualidad en el pago de las mensualidades: nueve. Por participar en las escuelas de padres: seis”.
“¿Si, papi…? Estoy jugando un rato”, me dijo, mientras me abrazaba por la cintura.
Me había quedado sin palabras y sólo pude decirle “Hijo, dame un beso”.
domingo, 14 de junio de 2009
LA DOBLE MORAL
LA DOBLE MORAL
Después de ver un noticiero mañanero me quedó dando vueltas en la cabeza una expresión suelta del narrador, abogado el de nariz prominente y feliz y espóradico habitante de la fauna telelocal, señalando "está mal que autoridades de este nivel recurran a la doble moral", para referirse a un posible soborno de un consejero regional ampayado cobrando una coima.
Me pregunté qué es la doble moral. Busqué en internet y en las pocas enciclopedas que tengo en casa y encontré muchísimas definiciones, inclusive mandé un mail a la hermana de H (si la hermana del personaje principal del libro de Fernando Ampuero "El enano"), pero al parecer la respuesta es difícil porque hasta ahora no recibo una respuesta.
La conclusión que me quedó es que la doble moral es una necesidad de nuestra conciencia de hacer algunas cosas buenas para ocultar las cosas malas (que seguro como cualquier mortal todos tenemos) que vamos haciendo por la vida, sin preocuparnos de buscar una explicación sino sólo sentirnos tranquilos para poder dormir tranquilos.
Pero, como mi bioritmo señala un alto nivel para la curva intelectual, se me dio por filosofar y me pregunté ¿es buena la doble moral?. Nuevamente a internet y a las enciclopledias (con la hermana de H ya no me molesté). Y qué opbtuve. Que sí, para la mayoría la doble moral es mala, porque el ciudadano cabal tiene que reflejar lo que es, tiene que seguir al pie de la letra sus convicciones morales para alcanzar la felicidad total que solo la alcanzan quienes tienen el alma pura.
Pero qué difícil vivir sin la doble moral, imagínense, los padres de familia teniendo que atender a todos los cobradores porque a sus hijos les viene enseñando a no mentir, imagínense los profesores que no pueden meterse una canita al aire porque sus alumnos vienen siendo instruidos que no se debe tomar licor ni furmar, imagínense a los jueces sin poder dictar sentencias por omisión a la asistencia familiar porque ellos mismos no cumplen con asistir a la prole que tiene con su ex-mujer, imagínense al presidente que no puede pactar en secreto con nadie porque tiene que cumplir sus promesas electorales. Qué difícil intentar vivir sin una doble moral que nos construya una costra contra el remordimiento que generan nuestros pecadillos, todos, sí todos, viviríamos estresados, ¿o no?. Aquel que diga que no que lance la primera piedra.Ayyy…, me cayó algo en la cabeza. ¡¡ UNA PIEDRA!!!, si, una piedra. Como dije, es imposible vivir sin la doble moral, la misma que le sirve al desgraciado que me tiró la piedra para creerse puro sin pecado concebido y digno de lanzar la primera piedra.
**PD.: Esto lo ecribí antes en otro blog, sin embargo se me hace oportuno publicarlo por que parece ser, que los últimos acontecimientos son la mejor muestra de que la doble moral existe y sobre todo es necesario una técnica especial, una condición humana, que no llego a identificar cuál es, para poder usarla oportunamente, en todo caso juzgen ustedes las siguientes muestras:
* Un cuasi político ámazónico, representante de los nativos y etnias amazónicas refugiado por un denunciado ante la CIDH de haber ocasionado la más grande masacre contra la etnia de los misquitos.
* Unas señoras cuasi ilustradas que ahora viven del Congreso diciendo que defienden a nativos y policías.
* Y muchos de las filas oficialistas que dicen que el problema de Bagua se originó porque los nativos no quieren "dialogar", sobre lo cual seguro que trataremos más ampliamente, y, un bloguero que no quiere hablar mál de sus patrones hasta que le den seis galones para poder retirarse cómodamente..., verdad que la doble moral existe?.
Después de ver un noticiero mañanero me quedó dando vueltas en la cabeza una expresión suelta del narrador, abogado el de nariz prominente y feliz y espóradico habitante de la fauna telelocal, señalando "está mal que autoridades de este nivel recurran a la doble moral", para referirse a un posible soborno de un consejero regional ampayado cobrando una coima.
Me pregunté qué es la doble moral. Busqué en internet y en las pocas enciclopedas que tengo en casa y encontré muchísimas definiciones, inclusive mandé un mail a la hermana de H (si la hermana del personaje principal del libro de Fernando Ampuero "El enano"), pero al parecer la respuesta es difícil porque hasta ahora no recibo una respuesta.
La conclusión que me quedó es que la doble moral es una necesidad de nuestra conciencia de hacer algunas cosas buenas para ocultar las cosas malas (que seguro como cualquier mortal todos tenemos) que vamos haciendo por la vida, sin preocuparnos de buscar una explicación sino sólo sentirnos tranquilos para poder dormir tranquilos.
Pero, como mi bioritmo señala un alto nivel para la curva intelectual, se me dio por filosofar y me pregunté ¿es buena la doble moral?. Nuevamente a internet y a las enciclopledias (con la hermana de H ya no me molesté). Y qué opbtuve. Que sí, para la mayoría la doble moral es mala, porque el ciudadano cabal tiene que reflejar lo que es, tiene que seguir al pie de la letra sus convicciones morales para alcanzar la felicidad total que solo la alcanzan quienes tienen el alma pura.
Pero qué difícil vivir sin la doble moral, imagínense, los padres de familia teniendo que atender a todos los cobradores porque a sus hijos les viene enseñando a no mentir, imagínense los profesores que no pueden meterse una canita al aire porque sus alumnos vienen siendo instruidos que no se debe tomar licor ni furmar, imagínense a los jueces sin poder dictar sentencias por omisión a la asistencia familiar porque ellos mismos no cumplen con asistir a la prole que tiene con su ex-mujer, imagínense al presidente que no puede pactar en secreto con nadie porque tiene que cumplir sus promesas electorales. Qué difícil intentar vivir sin una doble moral que nos construya una costra contra el remordimiento que generan nuestros pecadillos, todos, sí todos, viviríamos estresados, ¿o no?. Aquel que diga que no que lance la primera piedra.Ayyy…, me cayó algo en la cabeza. ¡¡ UNA PIEDRA!!!, si, una piedra. Como dije, es imposible vivir sin la doble moral, la misma que le sirve al desgraciado que me tiró la piedra para creerse puro sin pecado concebido y digno de lanzar la primera piedra.
**PD.: Esto lo ecribí antes en otro blog, sin embargo se me hace oportuno publicarlo por que parece ser, que los últimos acontecimientos son la mejor muestra de que la doble moral existe y sobre todo es necesario una técnica especial, una condición humana, que no llego a identificar cuál es, para poder usarla oportunamente, en todo caso juzgen ustedes las siguientes muestras:
* Un cuasi político ámazónico, representante de los nativos y etnias amazónicas refugiado por un denunciado ante la CIDH de haber ocasionado la más grande masacre contra la etnia de los misquitos.
* Unas señoras cuasi ilustradas que ahora viven del Congreso diciendo que defienden a nativos y policías.
* Una señora cuasi caviar renunciando a su "cartera" porque no está de acuerdo con la forma de actuar del Gobierno, pero que ella apoyó durante la sesión de ministros del miércoles anterior.
* Un señor, con apellido materno de lapicero, que dice que las deudas antiguas no se deben pagar y que sobre las nuevas "hay que esperar para que se hagan viejas" pretendiendo reingresar a la empresa que el mismo llevó a la quiebra.* Y muchos de las filas oficialistas que dicen que el problema de Bagua se originó porque los nativos no quieren "dialogar", sobre lo cual seguro que trataremos más ampliamente, y, un bloguero que no quiere hablar mál de sus patrones hasta que le den seis galones para poder retirarse cómodamente..., verdad que la doble moral existe?.
lunes, 8 de junio de 2009
LA CURVA DEL DIABLO
LA CURVA DEL DIABLO
En esta anónima esquina, creada para servir de catarsis al que escribe y al que lee, no es típico tocar temas políticos, de fútbol o religiosos, aspectos en los que dos personas jamás se pondrán de acuerdo, sin embargo, están ocurriendo hechos graves en el departamento de Amazonas, que es casi imposible dejar de referirse a ellos.
Recordamos, ahora, los sacrificios humanos perpetrados en contra de policías en Andahuaylas, en Pómac y ahora en la “curva del diablo”, tal parece que por alguna voluntad suprema vamos acercando estos sacrificios al infierno.
Somos testigos, gracias a los modernos medios de comunicación, del más irracional comportamiento humano, cómo un grupo de interesados, que no han sido elegidos para dirigir nada que se creen con derecho de azuzar movilizaciones, bloqueos y paralizaciones, en nombre de una “oposición democrática”, empujan a nativos y lugareños a ocupar carreteras y vías manteniendo incomunicadas regiones enteras, mientras ellos continúan con sus espectáculos en los medios de comunicación y en el Congreso. Después de conducir con engaños y premeditación coordinada políticamente emplean a estas hordas de desinformados pobladores a atacar al estado y todo lo que lo represente, llegando a estas demostraciones de horror entre peruanos, policías por un lado y civiles del otro, en ambos casos víctimas del desgobierno y de las desacertadas decisiones políticas sobre todo.
¿Quién tiene una respuesta o una explicación convincente para los familiares de los policías caídos? ¿Cómo hallar justificación al ataque horroroso con lanzas y cuchillos primero y con sus propias armas después a los policías que en nombre de la mayoría de peruanos intenta restablecer el tránsito en carreteras ocupadas hace tiempo? ¿Cómo hacerle entender a los familiares de los nativos, que ni siquiera hablan nuestra lengua, que la muerte de sus seres queridos, inexplicable, quizás solo sirva para que algunos político, terminen llevando agua a sus molinos? ¿Cómo explicarnos tanto horror sin dejar de percibir que finalmente es un enfrentamiento injusto entre hermanos y que los verdaderos protagonistas se encuentran siempre lejos del lugar de los hechos?.
Lo cierto es que los días que vienen no son para nada halagüeños y pronto veremos más de lo mismo, de lo que ya estamos acostumbrados. Seguro que no se encontrarán responsables por los asesinatos, como pasó en Pómac, o se armará un megajuicio como en el “andahuaylazo”. Lo peor es que, a pesar del gran costo, no aprovechamos estos hechos para aprender de ellos. Me pregunto, teniendo los antecedentes del paro amazónico del año pasado, el “moqueguazo” y otros que no recuerdo, ¿Por qué el estado, en este caso el ejecutivo, no ha propuesto o diseñado un mecanismo para observar las leyes y normas cuanto su promulgación ocasione grandes protestas sociales? ¿No sería conveniente, por ejemplo, un mecanismo que en estos casos de protesta social, envíe las leyes que ocasionan convulsión a una “congeladora” mientras se analiza a cabalidad?, en vez de mandarlas al congreso o comisiones del mismo, en donde son aprovechadas por grupos políticos que nunca se ponen de acuerdo, o, simplemente explicarle a la población que el órgano que declara la inconstitucionalidad de las leyes es el TC y los procedimientos del caso. Entretanto, seguro que las ONGs ya declararon perseguido político a Pizango, que estas están enviando a todo el mundo imágenes de la agresión de policías a pobladores desarmados, mostrando la barbarie sólo de un lado, de acuerdo a sus intereses. Pero la realidad es mucho más grande, el dolor es de todos los peruanos.
Tengo una conclusión para todo esto, los que salieron perdiendo fueron y seguirán siendo los policías. Acabo de ver las imágenes televisivas de los familiares de uno de ellos que vive en condiciones miserables, claro los ochocientos soles que gana no le alcanzan. En otro caso dramático, se enteran de la muerte de sus familiares por la TV, tal pareciera que un policía muerto deja de ser de interés para su institución. No llego a imaginar el dolor de la familia del Mayor PNP Bazán Solés, todos los testigos dicen que fue capturado por una turba y luego destrozado, en medio de rituales que dan muestras peligrosas de involución cultural, pero como no se puede hallar el cuerpo, su esposa y sus hijas no podrán recibir nada de su pensión pues después de tres años de ser declarado “desaparecido en acto del servicio” recién tendrán derecho a sus beneficios. ¿Quién levantará la voz por estos huérfanos y por todos los que quedan desamparados después de esta barbarie?, ¿será suficiente unas lágrimas políticas, unas banderas a media asta, incrementos del seguro de vida o un sepelio con la Marcha Morán para nuestros muertos?. Seguro que no.
En esta anónima esquina, creada para servir de catarsis al que escribe y al que lee, no es típico tocar temas políticos, de fútbol o religiosos, aspectos en los que dos personas jamás se pondrán de acuerdo, sin embargo, están ocurriendo hechos graves en el departamento de Amazonas, que es casi imposible dejar de referirse a ellos.
Recordamos, ahora, los sacrificios humanos perpetrados en contra de policías en Andahuaylas, en Pómac y ahora en la “curva del diablo”, tal parece que por alguna voluntad suprema vamos acercando estos sacrificios al infierno.
Somos testigos, gracias a los modernos medios de comunicación, del más irracional comportamiento humano, cómo un grupo de interesados, que no han sido elegidos para dirigir nada que se creen con derecho de azuzar movilizaciones, bloqueos y paralizaciones, en nombre de una “oposición democrática”, empujan a nativos y lugareños a ocupar carreteras y vías manteniendo incomunicadas regiones enteras, mientras ellos continúan con sus espectáculos en los medios de comunicación y en el Congreso. Después de conducir con engaños y premeditación coordinada políticamente emplean a estas hordas de desinformados pobladores a atacar al estado y todo lo que lo represente, llegando a estas demostraciones de horror entre peruanos, policías por un lado y civiles del otro, en ambos casos víctimas del desgobierno y de las desacertadas decisiones políticas sobre todo.
¿Quién tiene una respuesta o una explicación convincente para los familiares de los policías caídos? ¿Cómo hallar justificación al ataque horroroso con lanzas y cuchillos primero y con sus propias armas después a los policías que en nombre de la mayoría de peruanos intenta restablecer el tránsito en carreteras ocupadas hace tiempo? ¿Cómo hacerle entender a los familiares de los nativos, que ni siquiera hablan nuestra lengua, que la muerte de sus seres queridos, inexplicable, quizás solo sirva para que algunos político, terminen llevando agua a sus molinos? ¿Cómo explicarnos tanto horror sin dejar de percibir que finalmente es un enfrentamiento injusto entre hermanos y que los verdaderos protagonistas se encuentran siempre lejos del lugar de los hechos?.
Lo cierto es que los días que vienen no son para nada halagüeños y pronto veremos más de lo mismo, de lo que ya estamos acostumbrados. Seguro que no se encontrarán responsables por los asesinatos, como pasó en Pómac, o se armará un megajuicio como en el “andahuaylazo”. Lo peor es que, a pesar del gran costo, no aprovechamos estos hechos para aprender de ellos. Me pregunto, teniendo los antecedentes del paro amazónico del año pasado, el “moqueguazo” y otros que no recuerdo, ¿Por qué el estado, en este caso el ejecutivo, no ha propuesto o diseñado un mecanismo para observar las leyes y normas cuanto su promulgación ocasione grandes protestas sociales? ¿No sería conveniente, por ejemplo, un mecanismo que en estos casos de protesta social, envíe las leyes que ocasionan convulsión a una “congeladora” mientras se analiza a cabalidad?, en vez de mandarlas al congreso o comisiones del mismo, en donde son aprovechadas por grupos políticos que nunca se ponen de acuerdo, o, simplemente explicarle a la población que el órgano que declara la inconstitucionalidad de las leyes es el TC y los procedimientos del caso. Entretanto, seguro que las ONGs ya declararon perseguido político a Pizango, que estas están enviando a todo el mundo imágenes de la agresión de policías a pobladores desarmados, mostrando la barbarie sólo de un lado, de acuerdo a sus intereses. Pero la realidad es mucho más grande, el dolor es de todos los peruanos.
Tengo una conclusión para todo esto, los que salieron perdiendo fueron y seguirán siendo los policías. Acabo de ver las imágenes televisivas de los familiares de uno de ellos que vive en condiciones miserables, claro los ochocientos soles que gana no le alcanzan. En otro caso dramático, se enteran de la muerte de sus familiares por la TV, tal pareciera que un policía muerto deja de ser de interés para su institución. No llego a imaginar el dolor de la familia del Mayor PNP Bazán Solés, todos los testigos dicen que fue capturado por una turba y luego destrozado, en medio de rituales que dan muestras peligrosas de involución cultural, pero como no se puede hallar el cuerpo, su esposa y sus hijas no podrán recibir nada de su pensión pues después de tres años de ser declarado “desaparecido en acto del servicio” recién tendrán derecho a sus beneficios. ¿Quién levantará la voz por estos huérfanos y por todos los que quedan desamparados después de esta barbarie?, ¿será suficiente unas lágrimas políticas, unas banderas a media asta, incrementos del seguro de vida o un sepelio con la Marcha Morán para nuestros muertos?. Seguro que no.
sábado, 30 de mayo de 2009
LO QUE VALEN LOS VALORES
LO QUE VALEN LOS VALORES
Ayer estuve ayudando a mi hijo a hacer sus tareas, y me preguntó cuál de los valores era para mí el más importante. Con aire de sufiiciencia y empleando el tono de quien quiere despacharse el discurso de su vida comencé a hilvanar una serie de ideas y conceptos para demostrarle el buen padre que tiene y para, aprovechando una de las pocas ocasiones para poder hacerlo, impresionarlo para toda su vida del concepto de valores.
La verdad que pensé unos cinco segundos antes de decir algo, mi buen hijo con una sonrisa socarrona y achicando un ojo, como cuando pregunta algo se sexo que ya sabe (para comparar si lo que sabe también lo se yo) ahuecó las manos y hundió los cachetes en ellas respirando un "esto tiene para rato". Pensé en decirle tantas cosas, en esos segundos creí el más improtante la puntualidad (así me enseñaron mis padres, es el fundamento de los valores, siempre lo ha sido), pero luego, más moderno yo, pretendí endilgarle una explicación convincente sobre la constancia y sus efectos en el trabajo, los estudios y todas las actividades humanas, más aún me dije, la constancia más optimismo dan éxito seguro, estamos en los tiempos de la calidad y seguro que estos deben ser los valores fundamentales.
Qué capacidad la mía para poder encontrar un valor adecuado para la época y me disponía a decírselo, cuando una luz cual último flash de nuestra cámara digital iluminó el reducido espacio de mi mente, subiéndome la presión poque entonces sabía que podía improvisar una gran disertación convincente sobre este valor que iluminaba y guiaba mi verbo. No se cómo se lo dije: "LA AUTOCRÍTICA", sí para mi la autocrítica es el principal valor a cultivar por culquier persona que quiere sobresalir, ¿te imaginas a alquien que quiera alcanzar el éxito sin antes conocer cuál es su posición, en dónde se encuentra, a dónde quiere llegar, cuáles son sus posibilidades?, la autocrítica es necesaria para dar el siguiente paso, para tomar la siguiente dirección, nadie puede cambiar de verdad si no conoce sus debilidades y fortalezas, cómo iniciar un verdadero cambio sin tener una verdadera idea de lo qué somos. Si, la autocrítica es muy importante, pero la verdadera, aquella que te describe como eres por dentro y por fuera, sin temor a reconocer tus miserias y a enorgullecerte de tus cualidades, la autocrítica que inexorablemente te va a fortalecer. Imagínate ir por la vida sin saber de verdad quién eres, ¿cómo puede conocer a tus adversarios o enfrentar los grandes retos si no te conoces?, si no conocer tus armas y tus puntos débiles, por eso hijo mío (entonando mis palabras para un final dramático), la autocrítica es el valor fundamental para llegar al éxito sin desmayar en el camino.
Mi hijo me miró, sus orejas se movieron una primero y la otra después (curiosa particularidad que hasta ahora no me había fijado), cogió sus lapiceros, como cuando el croupier recoge las cartas jugadas, de un solo abanico, cerró sus libros e inició la retirada, no se si convencido.
Me atrevía a pedirle, casi suplicarle, para medir el efecto de mis palabras, que se hiciera una autocrítica en voz alta, empezando por sus virtudes y luego por sus defectos. "Claro", dijo, "no problem, soy estudioso, trabajador, honesto, super honrado, educado, puntual, cariñoso, inteligente, proactivo",… qué cosa, caramba la vida nos da sorpresas, "trabajador, inteligente, buen hijo, mejor hermano", empecé a creer que podría tratarse de un problema de excesiva autoestima y lo apuré, mejor dime tus defectos le reclamé". "Sólo tengo unito" me dijo muy serio, caramba, este muchacho si tiene un problema de autoestima, "un defecto cualquiera lo tiene, soy muy mentiroso". Y salió de lo más campante, ajustándose la correa, mientras que sentía que mi quijada tocaba mi manzana de adán.
Ayer estuve ayudando a mi hijo a hacer sus tareas, y me preguntó cuál de los valores era para mí el más importante. Con aire de sufiiciencia y empleando el tono de quien quiere despacharse el discurso de su vida comencé a hilvanar una serie de ideas y conceptos para demostrarle el buen padre que tiene y para, aprovechando una de las pocas ocasiones para poder hacerlo, impresionarlo para toda su vida del concepto de valores.
La verdad que pensé unos cinco segundos antes de decir algo, mi buen hijo con una sonrisa socarrona y achicando un ojo, como cuando pregunta algo se sexo que ya sabe (para comparar si lo que sabe también lo se yo) ahuecó las manos y hundió los cachetes en ellas respirando un "esto tiene para rato". Pensé en decirle tantas cosas, en esos segundos creí el más improtante la puntualidad (así me enseñaron mis padres, es el fundamento de los valores, siempre lo ha sido), pero luego, más moderno yo, pretendí endilgarle una explicación convincente sobre la constancia y sus efectos en el trabajo, los estudios y todas las actividades humanas, más aún me dije, la constancia más optimismo dan éxito seguro, estamos en los tiempos de la calidad y seguro que estos deben ser los valores fundamentales.
Qué capacidad la mía para poder encontrar un valor adecuado para la época y me disponía a decírselo, cuando una luz cual último flash de nuestra cámara digital iluminó el reducido espacio de mi mente, subiéndome la presión poque entonces sabía que podía improvisar una gran disertación convincente sobre este valor que iluminaba y guiaba mi verbo. No se cómo se lo dije: "LA AUTOCRÍTICA", sí para mi la autocrítica es el principal valor a cultivar por culquier persona que quiere sobresalir, ¿te imaginas a alquien que quiera alcanzar el éxito sin antes conocer cuál es su posición, en dónde se encuentra, a dónde quiere llegar, cuáles son sus posibilidades?, la autocrítica es necesaria para dar el siguiente paso, para tomar la siguiente dirección, nadie puede cambiar de verdad si no conoce sus debilidades y fortalezas, cómo iniciar un verdadero cambio sin tener una verdadera idea de lo qué somos. Si, la autocrítica es muy importante, pero la verdadera, aquella que te describe como eres por dentro y por fuera, sin temor a reconocer tus miserias y a enorgullecerte de tus cualidades, la autocrítica que inexorablemente te va a fortalecer. Imagínate ir por la vida sin saber de verdad quién eres, ¿cómo puede conocer a tus adversarios o enfrentar los grandes retos si no te conoces?, si no conocer tus armas y tus puntos débiles, por eso hijo mío (entonando mis palabras para un final dramático), la autocrítica es el valor fundamental para llegar al éxito sin desmayar en el camino.
Mi hijo me miró, sus orejas se movieron una primero y la otra después (curiosa particularidad que hasta ahora no me había fijado), cogió sus lapiceros, como cuando el croupier recoge las cartas jugadas, de un solo abanico, cerró sus libros e inició la retirada, no se si convencido.
Me atrevía a pedirle, casi suplicarle, para medir el efecto de mis palabras, que se hiciera una autocrítica en voz alta, empezando por sus virtudes y luego por sus defectos. "Claro", dijo, "no problem, soy estudioso, trabajador, honesto, super honrado, educado, puntual, cariñoso, inteligente, proactivo",… qué cosa, caramba la vida nos da sorpresas, "trabajador, inteligente, buen hijo, mejor hermano", empecé a creer que podría tratarse de un problema de excesiva autoestima y lo apuré, mejor dime tus defectos le reclamé". "Sólo tengo unito" me dijo muy serio, caramba, este muchacho si tiene un problema de autoestima, "un defecto cualquiera lo tiene, soy muy mentiroso". Y salió de lo más campante, ajustándose la correa, mientras que sentía que mi quijada tocaba mi manzana de adán.
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LA PENSIÓN
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