LA PENSION

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lunes, 8 de junio de 2009

LA CURVA DEL DIABLO

LA CURVA DEL DIABLO
En esta anónima esquina, creada para servir de catarsis al que escribe y al que lee, no es típico tocar temas políticos, de fútbol o religiosos, aspectos en los que dos personas jamás se pondrán de acuerdo, sin embargo, están ocurriendo hechos graves en el departamento de Amazonas, que es casi imposible dejar de referirse a ellos.
Recordamos, ahora, los sacrificios humanos perpetrados en contra de policías en Andahuaylas, en Pómac y ahora en la “curva del diablo”, tal parece que por alguna voluntad suprema vamos acercando estos sacrificios al infierno.
Somos testigos, gracias a los modernos medios de comunicación, del más irracional comportamiento humano, cómo un grupo de interesados, que no han sido elegidos para dirigir nada que se creen con derecho de azuzar movilizaciones, bloqueos y paralizaciones, en nombre de una “oposición democrática”, empujan a nativos y lugareños a ocupar carreteras y vías manteniendo incomunicadas regiones enteras, mientras ellos continúan con sus espectáculos en los medios de comunicación y en el Congreso. Después de conducir con engaños y premeditación coordinada políticamente emplean a estas hordas de desinformados pobladores a atacar al estado y todo lo que lo represente, llegando a estas demostraciones de horror entre peruanos, policías por un lado y civiles del otro, en ambos casos víctimas del desgobierno y de las desacertadas decisiones políticas sobre todo.
¿Quién tiene una respuesta o una explicación convincente para los familiares de los policías caídos? ¿Cómo hallar justificación al ataque horroroso con lanzas y cuchillos primero y con sus propias armas después a los policías que en nombre de la mayoría de peruanos intenta restablecer el tránsito en carreteras ocupadas hace tiempo? ¿Cómo hacerle entender a los familiares de los nativos, que ni siquiera hablan nuestra lengua, que la muerte de sus seres queridos, inexplicable, quizás solo sirva para que algunos político, terminen llevando agua a sus molinos? ¿Cómo explicarnos tanto horror sin dejar de percibir que finalmente es un enfrentamiento injusto entre hermanos y que los verdaderos protagonistas se encuentran siempre lejos del lugar de los hechos?.
Lo cierto es que los días que vienen no son para nada halagüeños y pronto veremos más de lo mismo, de lo que ya estamos acostumbrados. Seguro que no se encontrarán responsables por los asesinatos, como pasó en Pómac, o se armará un megajuicio como en el “andahuaylazo”. Lo peor es que, a pesar del gran costo, no aprovechamos estos hechos para aprender de ellos. Me pregunto, teniendo los antecedentes del paro amazónico del año pasado, el “moqueguazo” y otros que no recuerdo, ¿Por qué el estado, en este caso el ejecutivo, no ha propuesto o diseñado un mecanismo para observar las leyes y normas cuanto su promulgación ocasione grandes protestas sociales? ¿No sería conveniente, por ejemplo, un mecanismo que en estos casos de protesta social, envíe las leyes que ocasionan convulsión a una “congeladora” mientras se analiza a cabalidad?, en vez de mandarlas al congreso o comisiones del mismo, en donde son aprovechadas por grupos políticos que nunca se ponen de acuerdo, o, simplemente explicarle a la población que el órgano que declara la inconstitucionalidad de las leyes es el TC y los procedimientos del caso. Entretanto, seguro que las ONGs ya declararon perseguido político a Pizango, que estas están enviando a todo el mundo imágenes de la agresión de policías a pobladores desarmados, mostrando la barbarie sólo de un lado, de acuerdo a sus intereses. Pero la realidad es mucho más grande, el dolor es de todos los peruanos.
Tengo una conclusión para todo esto, los que salieron perdiendo fueron y seguirán siendo los policías. Acabo de ver las imágenes televisivas de los familiares de uno de ellos que vive en condiciones miserables, claro los ochocientos soles que gana no le alcanzan. En otro caso dramático, se enteran de la muerte de sus familiares por la TV, tal pareciera que un policía muerto deja de ser de interés para su institución. No llego a imaginar el dolor de la familia del Mayor PNP Bazán Solés, todos los testigos dicen que fue capturado por una turba y luego destrozado, en medio de rituales que dan muestras peligrosas de involución cultural, pero como no se puede hallar el cuerpo, su esposa y sus hijas no podrán recibir nada de su pensión pues después de tres años de ser declarado “desaparecido en acto del servicio” recién tendrán derecho a sus beneficios. ¿Quién levantará la voz por estos huérfanos y por todos los que quedan desamparados después de esta barbarie?, ¿será suficiente unas lágrimas políticas, unas banderas a media asta, incrementos del seguro de vida o un sepelio con la Marcha Morán para nuestros muertos?. Seguro que no.

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