Aquí les dejo los últimos micro cuentos que escribí para el reto del twitter. Como alguna ves les comenté, el reto consiste en escribir en un tuit un cuento con la temática o las palabras que te obligan a usar. El resultado son pequeñas ilustraciones que en la mente de cada uno pueden tomar formas distintas. Para entenderlos a veces tendrás que guglear, en todo caso espero que lo disfrutes.
De tanto escribir versos que nunca firma,
de llenar papeles con letras en negro, que pretenden expresar lo que sufre por
su partida, de exigir a su corazón un olvido que nunca llega, éste se quedó sin
sangre. El mismo sólo es un saco de piel humana.
Todos los hombres aprendimos a odiarlo
cuando conversaba con ellas. Superbobi, tenía el poder de motivar a las
mujeres, de aumentarles la autoestima, las ganas de superación, de hacerlas
crecer, por eso, cuando lo vi con mi novia supe que el fin estaba cerca.
La mente ve lo que quieres ver. Sabes que
estás bajo la luz pero sólo ves oscuridad y tinieblas, todo es negro y te
cubres de soledad, conviertes lo cálido en gélido y mueres y vuelves a morir.
Es una fortuna haber decidido no stalkearte más.
Paso los días, tendido, mirando tu retrato
colorido, casi no camino, sin familia. Ojalá el puré de manzana con sebo de
serpiente sean el remedio para este mal. Entre sombras me niego a encender la
lámpara de calavera, su luz me acerca a ti. Te había amado tanto.
Siento que mi vida era tu disfraz, o tu
pañuelo, o tu corbata, o tu mortaja. A veces un sombrero, un collar, una
calabaza. Pero yo, aunque no lo quieras, fui el muérdago que vivió del sabor de
tu savia, a veces dulce a veces amargo
Tenía fama de ser un juez justo. De niño,
una noche, en casa con sus hermanos, a escondidas y sin luz, se metió a la
cocina por un dulce. Sintió una respiración agitada tras de el. Volteó y no
había nadie .Fue el peor susto de su vida. Supo que jamás volvería a hurtar.
Querida María: Hoy me condenaron a muerte,
dicen que nací con instinto asesino y soy irrecuperable. Quien mutiló y asesinó
a su prole no merece vivir. Recuerda mi sacrificio. Te espero en la otra, para
seguir juntos, como lo decías, sin hijos. Siempre tuyo, Víctor.
Muy tarde en la noche, solo frente a la
tv, que miraba pero no veía, con el corazón aún acelerado por lo vivido ese
día, se prometió que la conseguiría, esas manos y ese lunar merecían ser el
objetivo supremo de su vida. Como alimento fresco para el hambriento.
Más que hotel era una cueva. Pidió la
clave del Internet, le dijeron tras del módem. Se conectó y la citó. Soñaba con
el fuego y el brillo de esos pelos claros y ensortijados. Se abrió la puerta
lentamente y le sorprendió ver ese garrote. Le vino a la cabeza el negro del
whatsapp