LA PENSION

LA PENSION
LA PENSION

martes, 19 de diciembre de 2017

¿NAVIDAD?



¡… Diciembre, mes de Navidad!
Mes de los niños, de regalos, de dulces-
Mes de melancolía, para algunos.
Mes de incendios.
Mes de Suicidios.
Mes de robos.
Mes de homicidios.

…Pero es navidad, las luces de la Navidad
Nos hacen olvidar todo.
Las risas de los niños, de nuestros hijos,
Sus sonrisas, su alegría nos contagian
Nos trasladan hacia tierras felices.
Sin sufrimiento, sin frío.

¿Y qué hay de aquellos que en verdad si sufren?
Los desahuciados, los olvidados.
Los que decidieron dejar este mundo por propia mano
Los cobardes ¿O valientes?
Los olvidados, los que no reciben ni un abrazo
Los desterrados por propia voluntad
En busca de mejora.
Los sentenciados sin prueba suficiente
Los deudos de los que partieron por voluntad ajena
Los hijos de los que murieron defendiendo a otros
Los sufridos que nunca se quejan
Porque se les acalló a tiempo.
Los miserables cuyo techo y abrigo es la noche.

¿Para ellos también es Navidad?
Si, porque la Navidad además de alegría es dolor.
Dolor como ninguno, el de la madre que sabe
Que quien nació debe acabar en una cruz.
Si, la Navidad también es dolor…


                                   Jean Baptiste Grenouille


Encontré esto entre mis cosas, evidentemente no es de quien dice ser.

lunes, 6 de noviembre de 2017

LUEGO TE CUENTO

EL.- Desde pequeño de dedicó al deporte porque sabía que era la mejor forma de sacar a su familia de la pobreza. Las recomendaciones de sus padres las siguió al pie de la letra y hoy podía ver los resultados. Siempre le habían dicho que si haces caso a tus padres todo te debe salir bien. Y a el las cosas le estaban yendo magníficamente. Había sido contratado por un club extranjero y era considerado el deportista mejor pagado del país. El camino no había sido para nada fácil. La vida de un deportista de alto rendimiento es sacrificada y de renuncias permanentes. El sabía que el sacrificio de ahora sería el disfrute de su adultez y la felicidad y confort de su familia. Aunque siempre se preocupó por mejorar como medio para poder aumentar sus ingresos ahora se encontraba en un momento en que el aspecto económico tenía que ser postergado por la necesidad del país de conseguir triunfos deportivos internacionales y de prestigio, que devolvieran la confianza a los jóvenes, a los ciudadanos comunes y a todos los peruanos que estamos pasando por una etapa de pérdida de identidad y de credibilidad entre nosotros mismos. Es claro que aquello que se haga con pasión y con verdadera intención patriótica acrecentará ese genuino nacionalismo que llevamos muy dentro de nuestros corazones. La prueba la tenemos en el impulso gastronómico que nos ha llevado a colocarnos en el primer lugar de la cocina internacional, la reciente necesidad de la juventud por leer tras la aparición de grandes escritores después de que un peruano consiguiera un Premio Nóbel. Las cosas son así en el Perú. Algo se pone de moda y se convierte en el inmediato motivo de identidad nacional. Y sabía cómo el país había depositado sus esperanzas en un grupo de nuevos deportistas y en especial en él. Había notado que los ojos de todos los jóvenes del país lo miraban tratando de captar detalles que poder imitar. Era un ídolo. Se lo merecía.
Trataba de no pensar en todo lo que había hecho hasta aquí porque sabía que todavía tenía mucho esfuerzo que dar y había un trecho importante por caminar. No podía desistir de ninguno de sus sueños ahora, sino el esfuerzo habría sido en vano.
Siempre se había empeñado en ser un buen hijo, un buen padre, una buena persona en general. Había cumplido con sus padres, sus hermanos y sus familiares más cercanos. Todos ellos habían salido de la pobreza gracias a su carrera deportiva.
Tenía tres hijos pero no era casado, era un padre soltero, y se le consideraba un buen padre pero pocos sabía las cosas que venía haciendo para darles una vida digna a sus pequeños. Había conseguido acuerdos con las madres de sus niños, eran dos, para poder mantener un ambiente cordial de crianza y poder darles una educación de calidad cosa que el no había tenido, conocía el sufrimiento por eso no quería que los suyos pasaran por situaciones por las que había tenido que pasar.
Había renunciado a tener relaciones amorosas con muchas mujeres hermosas para poder alcanzar el equilibrio familiar y emocional que requería su carrera. Trataba de evitar la exposición a la prensa de su vida privada pues lo tenía claro que no contribuía en nada a su tranquilidad.
Pero hace poco menos de un año ha comenzado a salir con una muchacha con la que quisiera pasar el resto de su vida. No solo tiene el perfil para ser la esposa ideal, es profesional, preparada, de buena familia aunque no muy acomodada, no le conoce malos antecedentes, también se ha esforzado por conseguir las cosas que tiene en la vida. Es una mujer decidida y buena compañera.
Cada vez que tiene que alejarse por motivos de la práctica deportiva trata de llevarla con él. No resiste extrañarla mucho. Cada noche que pasa con ella es un pedazo de gloria, es la mujer que siempre ha deseado, muy sencilla, culta y sosegada cuando están frente a otros, pero cuando están solos y se entregan a las caricias del amor se convierte en una mujer felina, de sangre hirviente, de piel suave y delicada que transpira deseo por cada uno de sus poros. Y conoce todos los caminos para llenarlo de placer. Será por eso que la necesita tanto. Aunque no le gusta que todavía tenga que asistir a clases y eventos relacionadas con su profesión algunas tardes enteras sabe que no se lo puede impedir por ser una mujer de mucha independencia.
En esta última aventura deportiva por conseguir un premio importante por su país está involucrado con todo un equipo, pero sabe que es la estrella. Como tal lo tratan los dirigentes y el pueblo, por eso que el aprovecha y aunque está prohibido hasta la prensa amarilla cierra los ojos para no ver que ella la visita durante las concentraciones. Concesiones que se le da a los verdaderos ídolos.
Ya cenó y tiene autorización para acostarse temprano. Mañana tiene una competencia importante, sabe que hay mucho esfuerzo y estrés por venir. Presiones de la prensa, dirigentes, auspiciadores, sesiones de fotos, de charlas, pruebas y exámenes que van desde el chequeo del peso hasta la muestra para el test de anti doping, pero para nada ella forma parte de ese desbarajuste previo a la competencia. Por eso la extraña. Por eso la desea. Por eso la espera.


ELLA.- Siempre que lo dejaba partir a la competencia, antes de ir a verlo desde un palco preferencial, tenía unas horas de soledad en un cuarto de hotel de cinco estrellas en algún lugar del mundo donde el solía viajar con su equipo, para ponerse a pensar en el camino que había transitado para llegar hasta aquí. Qué poco tiempo había pasado desde que lo conoció. Nunca había pensado en que terminarían siendo pareja. Y cada vez que practicaba este ejercicio mental terminaba sintiendo un remordimiento, como cuando ocultas algún pequeño detalle para que una relación funcione.
Se conocieron hace poco más de dos años. Había conseguido trabajo como practicante en el mismo club y eso le había dado la oportunidad de conocerlo. Recuerda aquellos días en que lo miraba de reojo y a lo lejos mientras su corazón se llenaba de admiración.
Un día se le acercó ingenuamente y le preguntó su nombre, quedó impresionada por su sencillez, casi timidez, desde entonces las cosas se habían dado muy rápido. Ahora era la novia oficial y el club la trataba como tal. Era la novia de la estrella y lo primero que consiguió fue que le aumentaran el sueldo, luego el reconocimiento para su familia y la atención permanente de la prensa deportiva, de espectáculos y del corazón.
Parecía que se conocían de hace mucho, a el se le notaba enamorado y sentía que le había abierto su corazón y sus más recónditos secretos. Le había hecho conocer la intención de sentar cabeza con ella, teniendo en cuenta que no esperaba que su carrera se prolongara más de cinco años.
Claro que ella se había esforzado por hacerse querer, se había mostrado dócil, le había colmado de atenciones y dejado conducir por los caminos más hermosos del amor compartido entre sábanas, habían explorado los placeres más profundos por los pasajes que un verdadero amor te pudiera conducir. Se había generado en el, la necesidad de regresar pronto a estar con ella y cuando fuera posible llevarla a los lugares donde debía competir. Las veces que hacían el amor previos a algún evento eran más dulces, más fogosos, dejaban huella, el hecho de ser casi clandestinos le daban ese condimento para volverlos momentos inolvidables.
Últimamente había estado pensando la forma y el momento de contarle ese secreto que guarda para ella, sabe que para que la relación sea duradera tiene que terminar con este tapado. Su conclusión era contarlo después de haber hecho el amor, durante esos minutos que el la toma entre sus brazos y la obliga a estar en cucharita bajo las sabanas por unos minutos, respirando el mismo aire, transpirando el mismo sudor, mezclando sus sentimientos en uno solo, instantes mágicos de suspiros y callados gemidos que algunos poetas han identificado como el momento del verdadero amor. Y hoy lo hicieron como pocas veces.
Ayer había pasado mucho tiempo pensando que hoy tendría que decirle todo de la manera más sencilla y clara, con la voz más dulce, que no solo lo convenciera sino que fuera el reflejo del verdadero amor que sentía por el, que con seguridad era correspondido. Lo había llegado a conocer tanto que seguro todo esto sólo serviría para reforzar este cariño.
Ayer tenía las palabras exactas para contarle cómo había tenido una pequeña etapa de su vida en la que por una decepción amorosa se había refugiado en los brazos de esa maldita sustancia llamada cocaína, esa que tu país tiene la fama de hacer la mejor, le iba a decir; pero que ya había pasado un proceso de desintoxicación que estaba llegando a su fin y que no había sido necesario, pues lo suyo no era grave. Por eso tenía que tomarse algunas tardes.
Si, todo eso había preparado para decirle, pero ahora no tenía nada, se sentía vacía. Todo lo ensayado ya no era oportuno. No tenía pensado como decirle que durante la noche la soledad la convenció, que al ver el enorme éxito que vendría pronto se asustó y sus inseguridades la atacaron, el temor de que con los triunfos el iría por otra mujer de más talla fue el impulso, la causa de la ceguera que le nubló la visión, la mente y las ilusiones que guardaba y que la llevó a repetir una dosis, una pequeñísima dosis, la del estribo.
El momento del amor pasó y ella guardó silencio.
Cuando lo vio  optimista antes de partir, se convenció que no era tiempo para decirle nada. El le dio un último beso e intercambiaron mordidas como iniciando un nuevo encuentro y le beso la frente como un acuerdo tácito de terminar lo empezado tras el retorno exitoso para hacerlo inolvidable.
Lo observó tomar algunas prendas que las puso en uno de sus hombros, ajustarse los audífonos como otras veces y después de guiñar un ojo y soplar un beso alegórico de la palma de su mano para ella le dio la espalda y abrió la puerta.
Antes de que la cerrara ella sintió un viento frío en toda su desnudez, un viento que a su alma le pareció el presagio de una desgracia.


jueves, 16 de febrero de 2017

TE ODIO

Si.
Del amor al odio solo hay un paso.
Dicen que solo una débil línea los separa y que de amor no se muere, pero de odio tal vez.
Y es cierto que nadie conoce la distancia exacta, solo sabemos que es tan pequeña que se pasa al otro lado y se vuelve casi sin que lo percibas.
Por eso cuando te odio también te amo.
Y cuando te amo invariablemente lo hago con el amor más intenso, por eso es que se que siempre anduve por la frontera amor-odio.
A la sazón son más los que deciden odiar después de darse cuenta que olvidar es difícil.
Y entiendo que odie lo que amo y que ame lo que odio.
Como odio el día que te conocí. Momento que la vida me dio para amarte como a nadie.
Te odio como odia el ajusticiado a su verdugo. Porque después de ejecutada mi condena transité del paraíso de tus brazos al infierno de tu olvido. O del infierno de tus brazos al paraíso de tu olvido.
Te odio porque al acostarme eres el último pensamiento y al levantarme el primero.
Odio las noches de insomnio porque me dan la felicidad de revivir cada uno de mis recuerdos contigo.
Como odio las fotos que me dejaste, porque me hacen perder la noción del tiempo y me llenan de los recuerdos más tiernos.
Te odio, como odio a Marta Rivera Garrido, que sin conocerte te describió tal cual y por escribir una prosa que jamás podré igualar.
Te odio porque de ti sí se regresa pero ya no se vive.
Te odio porque quise hacer de ti una Lady pero ya eras mucho más que eso y tuve que cambiarme en un caballero para estar a tu altura.
Te odio, por haberme dado cuatro hermosos tesoros que me acompañarán hasta la muerte, y que me llenan de orgullo. O porque no fueron más.

Y en verdad te odio tanto que si no lo hago me muero de amor.

LA PENSIÓN

  El sonido de un disparo no muy lejano lo despertó, apretó con fuerza fu fusil, un ZB checo que les habían entregado a las tropas para este...