Recuerdo como si fuera ayer nomás el día en que llegó un celular a mis manos. Era uno de la empresa Lima 2000, esa la del deudor más conchudo del Perú, con apellido materno de lapicero. En esos primeros tiempos del celular el que llamaba pagaba (hay que decirlo, el Perú fue uno de los primeros países del Mundo en implementar el sistema de telefonía celular), el contrato inicial fue de 100 dólares mensuales más los 34o que me costó el aparatito, un Magnavox ligerito que apenas entraba en el bolsillo del pantalón, pero el modelo era especial para llevarlo en el bolsillo interior del saco o en la camisa, todavía no se discutía si las micro ondas que emplea el celular producían cáncer y uno podía llevarlo inclusive muy cerca de la entrepierna. ... Ahora ya noooo!!!.
Pero el bendito sistema de "el que llama paga" tenía sus inconvenientes, primero, cualquier conchudo hasta sin conocerte te llamaba y atentaba contra tu bolsillo, hasta las llamadas equivocadas (entonces no existía el identificador de llamadas, la señal no era digital), segundo, mes a mes los cien dólares iniciales se iban incrementando, porque cada vez más gente sabía tu número y a cualquier hora te pretendía disponible (sobre todo recuerdo las llamadas de la chamba, hasta el encargado de la limpieza se daba el gusto de encontrarte a cualquier hora), y por último, los dos inconvenientes anteriores te causaban el mayor, un stress de la granjijuna, a fin de mes te daban pesadillas ante el temor de la cuenta inflada.
Mi organismo, adecuado al trabajo de los programadores de sistemas, que viven al filo de la navaja, no aguantó y terminé por estresarme; y, como es natural para curarme me deshice del bendito aparatito, lo bendí a un precio regalado y me quedé con un arruga de más de 200 dólares con el bendito tío del apellido de lapicero (me cobró rapidito, para eso si es bueno el anciano...).
Después adquirí un Bellsouth, un Nokia, modelo no se que, pero era de lo ultimito, el más pequeñito, lo vi usarlo a Tom Cruise en una película, no recuerdo cual. Con este aparato estuve algunos años, no más de tres creo, hasta que de un momento a otro, esta empresa fue absorvida por Telefónica y zuás, de un zapataso, me convertí en usuario de una de las empresas de la cual más desconfío y que, lo reconozco ahora, más odio.
Estos señores, españoles ellos, creen que nos están conquistando por segunda vez, y lo que es peor, creen que tienen el derecho de hacerlo, despiden a los trabajadores que quieren, con el cuento de que la externalización es la panacea (reconozco que es necesaria) tienen trabajadores a tiempo completo sin contratos, nos cobran la línea más cara de esta parte del mundo, nos han hecho tragar mucho tiempo esa vaina de una llamada o un paso por conexión, un sistemita e¿inventado por ellos para cojudearnos, para que apenas levantes el telefono y contestes "No me jodas" y luego cuelgues (...creo que así constestan la mayoría de las mujeres a sus maridos cuando están asadas) te cobren como si hubieras hablado dos minutos. Claro que algunas cosas se han corregido (gracias al congresista de AP nacido en Cajamarca que es elegido en Puno), pero los latrocinios que ellos cometen continúan.
Para no salirme del tema sigo escribiendo. Por supuesto que cuando me convirtieron a usuario de Telefónica de inmediato cancelé mi línea y me pase sin dudarlo a TIM, ellos, muy atentos, me inscribieron en un sistema RPP (Red Privada y no se qué más), a un costo de diecinueve dólares mensuales lo cual me permitía sesenta minutos a cualquier destino y un número ilimitado de llamadas a otros RPP.
Que hermosa fue esta etapa telefónica de mi vida. Podía llamar a cualquier sitio, salvo a aquellos lugares donde la red de TIM no llegara.
Luego TIM se convirtió en patrón de Gianmarco y se cambió como CLARO. Las cosas mejoraron más todavía. Durante esta etapa pude cambiar de teléfonos muchas veces, recuerdo qué importante esa ser poseedor de uno de estos Chips (hoy valen desde cinco soles).
Hasta que todos en mi chamba se cambiaron a RPM (Red Privada Movistar) de la bendita Telefónica, yo también y renuncié al servicio de CLARO.
Me vine a trabajar por Amazonas, Bagua Grande y mi desazón llegó al extremo.
Si hoy escribo esta entrada al blog no lo hago con ánimo de rememorar estas etapas de mi vida, sino mas bién de desahogarme y poder contar la impotencia que se siente ser usuario de este sistema por esta zona. "Deje su mensaje en la casilla de voz" se ha convertido en el peor sonsonete que mi teléfono repite nueve de cada diez llamadas. No creo que puedan imaginarse la indignación e impotencia que se siente cuando deseas comunicarte de cualquier sitio y el teléfono se encuentra fuera de cobertura, y tienes que buscar una posición desde la cual llamar, tienes que bajarte de tu auto, salir de tu oficina, alejarte de las personas o abandonar tu dormitorio en el momento que surja la necesidad de una llamada.
Te pasas horas y no consigues una conexión limpia. Si la logras tienes que quedarte quieto, para asegurarte que al siguiente paso no pierdas la llamada, pareces un tarado eligiendo que piedra pisar para cruzar un río, evitando movimientos innecesarios.
Impotente me he quedado muchas veces con la llamada urgente a medias de un familiar o un amigo.
Ni hablar de las llamadas que solías hacer a tus amistades para lorear (sobre todo a quienes somos amantes del "aguadito") o aquellas a los familares por su cumpleaños, esas la tienes que hacer desde un público de fijo a fijo, aprovechando la oferta de Tongo, llamas por más de dos minutos y puedes hablar hasta cien minutos. Los de la "Timofónica", que es así como llaman los propios españoles a la Telefónica, se han dado cuenta que estos aparatos ya nadie los usa, ...y con esto ayudas a recuperar el valor de los aparatos públicos favoreciendo a estos ¿ladrones?...¿empresarios?...¿timadores? o todo a la vez.
Qué diferencia de los usuarios de CLARO (siempre refiriéndome a esta zona), ellos llaman de cualquier sitio, nunca se les corta una llamada. No se imaginan la envidia que siento. Ahora me arrepiento de haber dejado mi CLARO y haber convencido a la mayoría de mis contactos a seguirme hacia "Timofónica". No se si podré convencerlos para regresarnos a CLARO.
Lo que si puedo decir, a aquellos que todavía tienen dudas, no escojan empresas que desde que negociaron con nosotros nos hicieron los "cholitos".
Me imagino las vueltas que debe dar en su tumba el pobre Atahualpa, sobre todo después de haberles llenado no se cuantos cuartos con oro.
Por eso digo que aún se creen conquistadores, nos ofrecen algo que jamás cumplirán.
Creánlo, lo que acaban de leer esh zierto... joder!!!!.
PD. Me estoy guardando mi opinión sobre el servicio de "Espidi" (si, se que no se escribe así), esa es otra historia parecida.
Un rincón para leer algunos cuentos de desconocida inspiración. No es pretencioso intentar que durante la lectura tengas que guglear, la idea es incorporar algo nuevo a tu conocimiento con cada lectura. Es una apuesta, si no googleas durante uno de los cuentos, me avisas en cual fue y te haces merecedor a un regalo digital. La casa recomienda usar BARD, la inteligencia artificial de Google.
LA PENSION
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El sonido de un disparo no muy lejano lo despertó, apretó con fuerza fu fusil, un ZB checo que les habían entregado a las tropas para este...
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Otra vez esta soledad, esta sensación dolorosa que atraviesa todo mi ser, ese hoyo profundo en el que me sumerjo y me abandono al pesimism...
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