LOS PEORES CRÍMENES
Estuve trabajando hasta hace poco en una dependencia que permite tratar de cerca con delincuentes y con todo tipo de hecho delictivo, directamente de los denunciantes como de los agresores. Mi idea sobre la magnitud y la importancia que tenía cada tipo de delito era, según creo como la de la mayoría, que son más violentos y que dejan mayores secuelas en la vida de las personas, los homicidios, los robos, los asaltos, las agresiones violentas en la calle.
Es probable que este concepto sea inducido por el tremendo bombardeo que hacen los medios de comunicación sobre nosotros, es fácil comprobar, como son más exitosos aquellos medios que apelan a la imagen desgarradora del adolorido agraviado, reclamando por un violento robo, o cómo se asedia a los familiares de las víctimas de asesinatos que, no pueden ocultar sus muestras de dolor frente a las cámaras que invaden como si nada la privacidad de las personas, cómo se prefiere darle coberturas dignas de mejor propósitos, a homicidios o intervenciones policiales que grafican la violencia de las calles. Ya estamos casi acostumbrados con ese sonsonete que usan todos los reporteros recitándolo de memoria “…y los familiares protagonizaron desgarradoras escenas de dolor”, mostrándonos imágenes en verdad desgarradoras, que más que malograrnos el desayuno nos malogran todo el día. Hasta aquí es fácil explicarse porqué muchas personas son particularmente malhumoradas durante el tránsito hacia su trabajo.
Pero lo que quería escribir, apelando al hecho de que escribir para mi es una catarsis, se refiere a que, con un año de trabajo en la calle, viviendo entre delincuentes y hechos delictuosos he cambiado mi forma de pensar. Son para mí, ahora, más graves, más inhumanos y sobre todo más crueles, las violaciones, los delitos cometidos como consecuencia de adicciones y la violencia familiar, no sé si en ese orden.
He podido apreciar cómo una violación denigra a la persona, cómo cambia el concepto y la visión de la vida de una persona violada, cómo su vida gira sobre este hecho a partir del mismo, cómo los temores las desbordan llevándolas al extremo de volverse ánimas insociables, la mayoría de ellas, personas que jamás podrán volver a desenvolverse normalmente en el aspecto conyugal, que serán martirizadas con el recuerdo permanente que pocas veces el psiquiatra puede revertir, mientras que por otro lado, los familiares cercanos, con el dolor de sentirse responsables ya sea por la misma violación o por no poder hacer nada por recuperarlos a una vida normal, viviendo un enorme sentimiento de culpa que lo único que hace es crear y fortalecer un muro insalvable entre ellos.
De manera similar, el enorme drama que acompaña a los delitos asociados a algún tipo de adicción es inenarrable, no hay forma de comprender cómo una persona puede llegar tan bajo como consecuencia de una drogadicción. Si existe el infierno este debe ser una de sus puertas de ingreso. No alcanzo a comprender cómo algunos padres llegan a desear la muerte de un hijo, cómo los hijos adictos llegar al parricidio o al homicidio injustificable por mantener su adicción. Es increíble cómo fortunas familiares se esfumaron en el intento por recuperar a un adicto, como familias enteras tienen que vivir y acompañar por cariño a un hijo, un hermano, al padre o madre en tratamientos desadictivos con procedimientos que parecen de la edad media y, la mayoría de veces con pocas esperanzas de conseguir resultados ciertos; sin embargo, ni el estado ni la sociedad se hará cargo de ellos. Dicen que cada cual cargamos una cruz, pero que pesada la de estas personas, que llegan a desear la muerte.
El otro caso que, por lo menos para mí, resultó de enorme trascendencia y que afecta la vida normal de un niño o adolescente es la violencia familiar, específicamente la violencia entre padres o convivientes. Es difícil explicar porqué tiene que ser trágico, pero la mirada desconcertada de un niño o adolescente, en el interior de una comisaría, a donde ha llegado acompañando a la madre agredida que denuncia al padre agresor, o al revés, el cual, como sucede con cualquier hijo que quiere a sus padres, se ve en la encrucijada de acompañar en la denuncia al padre o a la madre, es la mejor explicación para el resultado que tienen estos hechos. La expresión de un hijo que hasta entonces creía que vivía en un hogar feliz, protegido por ambos padres y que comienza a entender que quizás jamás volverá a tenerlos juntos, con los ojos llorosos y una mueca que contiene rasgos de dolor, abandono, infinita incredulidad y la certeza de que jamás la vida será como antes es inconfundible. No me alcanzó el tiempo y no creo encontrar la forma adecuada para explicarle a un niño porqué sus padres ya no se quieren llegando al extremo de agredirse, no lo entienden, sólo presienten que algo ha empezado a quebrarse. Lo se por sus miradas. Con los ojos nos preguntan ¿Y ahora qué?, ¿Es por mi culpa?. Y lo peor es no tener respuestas. La mezcla de tristeza y desconcierto en la mirada de estos niños será por mucho su marca registrada.
¿Y saben qué es lo peor en estos tres casos?, que el resto nos pasaremos la vida acusándoles, señalándoles. ¿Acaso hipócritamente pretendemos no reconocerlos en el colegio, en las iglesias, por las calles? ¿Acaso no evitamos que nuestros hijos traten con ellos? ¿Acaso no cuchicheamos frente a una persona violada, a un ex adicto o sus familiares o frente a un niño que vive sólo con uno de sus padres? ¿Tendremos que, por siempre recordarles el mal momento que les otorgó la vida, y del cual no son culpables?. Es cierto, no existe ni apoyo social ni respuesta del estado a favor de estas personas, y, como siempre trataremos de mantenernos como convidados de piedra frente a estos dramas. Es la forma cómoda que tenemos de sobrevivir.En todo caso, de todas maneras hoy descansaremos bien, sin remordimientos, quizás yo menos que ustedes, al fin, el escribir es una catarsis para mí. Se los dije al principio.
Un rincón para leer algunos cuentos de desconocida inspiración. No es pretencioso intentar que durante la lectura tengas que guglear, la idea es incorporar algo nuevo a tu conocimiento con cada lectura. Es una apuesta, si no googleas durante uno de los cuentos, me avisas en cual fue y te haces merecedor a un regalo digital. La casa recomienda usar BARD, la inteligencia artificial de Google.
LA PENSION
LA PENSION
sábado, 27 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
¿EL DIA DEL PADRE... O DE LA BACKUS?
¿EL DIA DEL PADRE... O DE LA BACKUS?
Tercer domingo de junio, otra celebración del día del padre, algunos sentimientos de nostalgia seguro que nos embargan, sobre todo cuando no estamos cerca de los que más queremos, pero claro, siempre es fácil superarlos por el bendito celular (que sería de muchos de nosotros sin este aparatito). Pero también recuerdos de tantas celebraciones de esta fecha. La verdad que tal parece que este día no es en realidad tan trascendente, basta ver los despliegues televisivos y las invitaciones a regalar tal o cual cosa al rey de la casa. Tengo la impresión que este año los más interesados en celebrar este día son nuestros amigos chilenos de Saga, Ripley, Sodimac y disculpen los otros sureños por no acordarme de ellos. Qué diferencia con los despliegues del día de la madre o del día del niño, que quieren imponernos a la fuerza, a costo de dejarnos completamente misios a los que tenemos niños a los que agasajar.
Pero es interesante preguntarse porqué para el día de la madre siempre nos ofrecen facilidades para comprar refrigeradoras, cocinas, televisores, planchas o “combos” de artefactos como es la moda, no sucede lo mismo con las otras fechas, a los padres no nos ofrecen herramientas, artefactos, que seguramente sabemos usar, ni a los niños se les ofrece calculadoras, libros, rompecabezas, u otros implementos, que para el caso del día de la madre, más que servir a la madre nos sirven a todos en casa, ¿será para fortalecer el espíritu maternal de compartir con todos lo que tiene?. Lo cierto es que en el día del padre quien más se beneficia es la Backus, y la verdad que los padres también nos sentimos invadidos de un espíritu solidario y pretendemos compartir con todo el mundo nuestras “chelas”, o por lo menos que los otros las compartan con nosotros. Lo dejo ahí para un análisis futuro más “sesudo”.
Lo que vino a mi mente apenas abrí los ojos el día de hoy es lo que me pasó el año pasado casi por estos días. Había sido citado a la escuela de mi hijo a una de esas reuniones obligatorias de “escuela de padres” a la que tienen que asistir papá y mamá, pero yo andaba esos días como se dice “a salto de mata”, mi jefe me tenía en la mira, a tiro, esperando el momento de apretar el gatillo, yo, como es mi naturaleza, hacía más esfuerzos que cualquier presa para evitar ser cazada, trataba de mantenerme siempre en el trabajo para no dar un motivo de ser la siguiente víctima de un disparo certero. Para empeorar la situación en la misma fecha habíamos sido citados también papá y mamá, al colegio de mis hijas, así que por acuerdo con mi esposa decidimos ir uno a cada colegio y por supuesto que me tocó al colegio de mi hijo.
Pero preocupado por vigilar los movimientos de mi jefe a fin de prever mi siguiente movimiento defensivo y no darle motivo para desenfundar el arma se me pasó la mañana y parte de la tarde, cuando me di cuenta ya eran las cinco de la tarde y la cita era para las tres en punto (sin tolerancia ni excepciones decía la citación). Tomé un taxi y a la carrera me dirigí al colegio de mi hijo. En el camino iba meditando sobre las excusas y la cara que tendría que poner para hacerla creíble, finalmente me dije, seguro que no soy el único padre que falta a una “escuela de padres”. ¿Una,…? creo que dos o tres, en fin, cuando la excusa es bastante trabajada con buenos elementos histriónicos (lo cual siempre me he preciado de manejar bien) los resultados son a favor.
Baje del taxi, casi cayéndome, exagerando los movimientos porque la ocasión lo ameritaba, con la esperanza de que me viera la directora o algún responsable de la escuela de padre. Llegué a la puerta y estaba cerrada. Primer acto en vano, nadie me vio. Me sorprendió el silencio del colegio, parecía que no había ningún alma, con cierto temor toqué el timbre, preparándome para tocar varias veces, pero casi de inmediato salió el guardián que sin mediar saludo frontalmente me preguntó casi como una orden “¿Su apellido completo y año y sección de su hijo o hija?”, entregándome casi inmediatamente después de mi respuesta una libreta de notas.
Cerró la puerta sin más. Seguro que la sorpresa me dejó parado ahí por varios segundos. Cuando eché a andar para tomar el taxi que me regresara al trabajo, para continuar delante de las intenciones de mi apreciado jefe, abrí la libreta y sólo pude ver notas en rojo. Me olvidé por completo de mi jefe y sus intenciones. Me acordé de mi hijo, bueno, primero de su mamá. ¿Cómo era posible que después de tanto conversar, de venir gastando tanto para ponerle un profesor pudiera hacerme esto? ¿Tenía conciencia este muchacho de lo que estaba haciendo? No encontraba explicación para que un niño, al que uno cree que todo le da, no pueda rendir como debe en el colegio, cuando lo cierto es que en la casa se le han quitado todas las preocupaciones para que estudie y sólo estudie. Cuando subí al taxi ya no pedí ir a la chamba sino a mi casa. La cabeza se me calentaba de lo irresponsable que estaba resultando mi hijo. Volví a abrir la libreta para ver las notas otra vez, con la esperanza de haberme equivocado, pero no, ahí estaban, eran cinco dieces, dos nueves y un seis, ¡si un seis¡ ¿Cómo es posible sacarse un seis con todas las facilidades que uno recibe? me preguntaba. La cabeza me hervía, cuanto más cerca estaba de mi casa más seguro estaba que tenía que darle su chiquita, mientras acariciaba la correa de mi pantalón (no sirve, es de lona, juro que llegué a pensar).
El taxi se detuvo, me bajé, tomé aire y escuché a lo lejos sus gritos, los gritos del tantas veces mentado, que alegremente jugaba en medio del parque como si no fuera culpable de nada. Lo llamé, tratando de disimular el tono de “no sabes la que te espera”, mientras venía hacia mi corriendo alegremente, volví a abrir la libreta y leí lo que allí decía: “Evaluación del padre de familia fulano de tal. Asistencia a las actividades del colegio: diez. Por aportar en las tareas de su hijo: diez. Por acompañarlo a las actividades deportivas: diez. Por preguntar sobre el al profesor: diez. Por traerlo y llevarlo al colegio: diez. Por darle muestras de cariño frente a sus compañeros: nueve. Puntualidad en el pago de las mensualidades: nueve. Por participar en las escuelas de padres: seis”.
“¿Si, papi…? Estoy jugando un rato”, me dijo, mientras me abrazaba por la cintura.
Me había quedado sin palabras y sólo pude decirle “Hijo, dame un beso”.
Tercer domingo de junio, otra celebración del día del padre, algunos sentimientos de nostalgia seguro que nos embargan, sobre todo cuando no estamos cerca de los que más queremos, pero claro, siempre es fácil superarlos por el bendito celular (que sería de muchos de nosotros sin este aparatito). Pero también recuerdos de tantas celebraciones de esta fecha. La verdad que tal parece que este día no es en realidad tan trascendente, basta ver los despliegues televisivos y las invitaciones a regalar tal o cual cosa al rey de la casa. Tengo la impresión que este año los más interesados en celebrar este día son nuestros amigos chilenos de Saga, Ripley, Sodimac y disculpen los otros sureños por no acordarme de ellos. Qué diferencia con los despliegues del día de la madre o del día del niño, que quieren imponernos a la fuerza, a costo de dejarnos completamente misios a los que tenemos niños a los que agasajar.
Pero es interesante preguntarse porqué para el día de la madre siempre nos ofrecen facilidades para comprar refrigeradoras, cocinas, televisores, planchas o “combos” de artefactos como es la moda, no sucede lo mismo con las otras fechas, a los padres no nos ofrecen herramientas, artefactos, que seguramente sabemos usar, ni a los niños se les ofrece calculadoras, libros, rompecabezas, u otros implementos, que para el caso del día de la madre, más que servir a la madre nos sirven a todos en casa, ¿será para fortalecer el espíritu maternal de compartir con todos lo que tiene?. Lo cierto es que en el día del padre quien más se beneficia es la Backus, y la verdad que los padres también nos sentimos invadidos de un espíritu solidario y pretendemos compartir con todo el mundo nuestras “chelas”, o por lo menos que los otros las compartan con nosotros. Lo dejo ahí para un análisis futuro más “sesudo”.
Lo que vino a mi mente apenas abrí los ojos el día de hoy es lo que me pasó el año pasado casi por estos días. Había sido citado a la escuela de mi hijo a una de esas reuniones obligatorias de “escuela de padres” a la que tienen que asistir papá y mamá, pero yo andaba esos días como se dice “a salto de mata”, mi jefe me tenía en la mira, a tiro, esperando el momento de apretar el gatillo, yo, como es mi naturaleza, hacía más esfuerzos que cualquier presa para evitar ser cazada, trataba de mantenerme siempre en el trabajo para no dar un motivo de ser la siguiente víctima de un disparo certero. Para empeorar la situación en la misma fecha habíamos sido citados también papá y mamá, al colegio de mis hijas, así que por acuerdo con mi esposa decidimos ir uno a cada colegio y por supuesto que me tocó al colegio de mi hijo.
Pero preocupado por vigilar los movimientos de mi jefe a fin de prever mi siguiente movimiento defensivo y no darle motivo para desenfundar el arma se me pasó la mañana y parte de la tarde, cuando me di cuenta ya eran las cinco de la tarde y la cita era para las tres en punto (sin tolerancia ni excepciones decía la citación). Tomé un taxi y a la carrera me dirigí al colegio de mi hijo. En el camino iba meditando sobre las excusas y la cara que tendría que poner para hacerla creíble, finalmente me dije, seguro que no soy el único padre que falta a una “escuela de padres”. ¿Una,…? creo que dos o tres, en fin, cuando la excusa es bastante trabajada con buenos elementos histriónicos (lo cual siempre me he preciado de manejar bien) los resultados son a favor.
Baje del taxi, casi cayéndome, exagerando los movimientos porque la ocasión lo ameritaba, con la esperanza de que me viera la directora o algún responsable de la escuela de padre. Llegué a la puerta y estaba cerrada. Primer acto en vano, nadie me vio. Me sorprendió el silencio del colegio, parecía que no había ningún alma, con cierto temor toqué el timbre, preparándome para tocar varias veces, pero casi de inmediato salió el guardián que sin mediar saludo frontalmente me preguntó casi como una orden “¿Su apellido completo y año y sección de su hijo o hija?”, entregándome casi inmediatamente después de mi respuesta una libreta de notas.
Cerró la puerta sin más. Seguro que la sorpresa me dejó parado ahí por varios segundos. Cuando eché a andar para tomar el taxi que me regresara al trabajo, para continuar delante de las intenciones de mi apreciado jefe, abrí la libreta y sólo pude ver notas en rojo. Me olvidé por completo de mi jefe y sus intenciones. Me acordé de mi hijo, bueno, primero de su mamá. ¿Cómo era posible que después de tanto conversar, de venir gastando tanto para ponerle un profesor pudiera hacerme esto? ¿Tenía conciencia este muchacho de lo que estaba haciendo? No encontraba explicación para que un niño, al que uno cree que todo le da, no pueda rendir como debe en el colegio, cuando lo cierto es que en la casa se le han quitado todas las preocupaciones para que estudie y sólo estudie. Cuando subí al taxi ya no pedí ir a la chamba sino a mi casa. La cabeza se me calentaba de lo irresponsable que estaba resultando mi hijo. Volví a abrir la libreta para ver las notas otra vez, con la esperanza de haberme equivocado, pero no, ahí estaban, eran cinco dieces, dos nueves y un seis, ¡si un seis¡ ¿Cómo es posible sacarse un seis con todas las facilidades que uno recibe? me preguntaba. La cabeza me hervía, cuanto más cerca estaba de mi casa más seguro estaba que tenía que darle su chiquita, mientras acariciaba la correa de mi pantalón (no sirve, es de lona, juro que llegué a pensar).
El taxi se detuvo, me bajé, tomé aire y escuché a lo lejos sus gritos, los gritos del tantas veces mentado, que alegremente jugaba en medio del parque como si no fuera culpable de nada. Lo llamé, tratando de disimular el tono de “no sabes la que te espera”, mientras venía hacia mi corriendo alegremente, volví a abrir la libreta y leí lo que allí decía: “Evaluación del padre de familia fulano de tal. Asistencia a las actividades del colegio: diez. Por aportar en las tareas de su hijo: diez. Por acompañarlo a las actividades deportivas: diez. Por preguntar sobre el al profesor: diez. Por traerlo y llevarlo al colegio: diez. Por darle muestras de cariño frente a sus compañeros: nueve. Puntualidad en el pago de las mensualidades: nueve. Por participar en las escuelas de padres: seis”.
“¿Si, papi…? Estoy jugando un rato”, me dijo, mientras me abrazaba por la cintura.
Me había quedado sin palabras y sólo pude decirle “Hijo, dame un beso”.
domingo, 14 de junio de 2009
LA DOBLE MORAL
LA DOBLE MORAL
Después de ver un noticiero mañanero me quedó dando vueltas en la cabeza una expresión suelta del narrador, abogado el de nariz prominente y feliz y espóradico habitante de la fauna telelocal, señalando "está mal que autoridades de este nivel recurran a la doble moral", para referirse a un posible soborno de un consejero regional ampayado cobrando una coima.
Me pregunté qué es la doble moral. Busqué en internet y en las pocas enciclopedas que tengo en casa y encontré muchísimas definiciones, inclusive mandé un mail a la hermana de H (si la hermana del personaje principal del libro de Fernando Ampuero "El enano"), pero al parecer la respuesta es difícil porque hasta ahora no recibo una respuesta.
La conclusión que me quedó es que la doble moral es una necesidad de nuestra conciencia de hacer algunas cosas buenas para ocultar las cosas malas (que seguro como cualquier mortal todos tenemos) que vamos haciendo por la vida, sin preocuparnos de buscar una explicación sino sólo sentirnos tranquilos para poder dormir tranquilos.
Pero, como mi bioritmo señala un alto nivel para la curva intelectual, se me dio por filosofar y me pregunté ¿es buena la doble moral?. Nuevamente a internet y a las enciclopledias (con la hermana de H ya no me molesté). Y qué opbtuve. Que sí, para la mayoría la doble moral es mala, porque el ciudadano cabal tiene que reflejar lo que es, tiene que seguir al pie de la letra sus convicciones morales para alcanzar la felicidad total que solo la alcanzan quienes tienen el alma pura.
Pero qué difícil vivir sin la doble moral, imagínense, los padres de familia teniendo que atender a todos los cobradores porque a sus hijos les viene enseñando a no mentir, imagínense los profesores que no pueden meterse una canita al aire porque sus alumnos vienen siendo instruidos que no se debe tomar licor ni furmar, imagínense a los jueces sin poder dictar sentencias por omisión a la asistencia familiar porque ellos mismos no cumplen con asistir a la prole que tiene con su ex-mujer, imagínense al presidente que no puede pactar en secreto con nadie porque tiene que cumplir sus promesas electorales. Qué difícil intentar vivir sin una doble moral que nos construya una costra contra el remordimiento que generan nuestros pecadillos, todos, sí todos, viviríamos estresados, ¿o no?. Aquel que diga que no que lance la primera piedra.Ayyy…, me cayó algo en la cabeza. ¡¡ UNA PIEDRA!!!, si, una piedra. Como dije, es imposible vivir sin la doble moral, la misma que le sirve al desgraciado que me tiró la piedra para creerse puro sin pecado concebido y digno de lanzar la primera piedra.
**PD.: Esto lo ecribí antes en otro blog, sin embargo se me hace oportuno publicarlo por que parece ser, que los últimos acontecimientos son la mejor muestra de que la doble moral existe y sobre todo es necesario una técnica especial, una condición humana, que no llego a identificar cuál es, para poder usarla oportunamente, en todo caso juzgen ustedes las siguientes muestras:
* Un cuasi político ámazónico, representante de los nativos y etnias amazónicas refugiado por un denunciado ante la CIDH de haber ocasionado la más grande masacre contra la etnia de los misquitos.
* Unas señoras cuasi ilustradas que ahora viven del Congreso diciendo que defienden a nativos y policías.
* Y muchos de las filas oficialistas que dicen que el problema de Bagua se originó porque los nativos no quieren "dialogar", sobre lo cual seguro que trataremos más ampliamente, y, un bloguero que no quiere hablar mál de sus patrones hasta que le den seis galones para poder retirarse cómodamente..., verdad que la doble moral existe?.
Después de ver un noticiero mañanero me quedó dando vueltas en la cabeza una expresión suelta del narrador, abogado el de nariz prominente y feliz y espóradico habitante de la fauna telelocal, señalando "está mal que autoridades de este nivel recurran a la doble moral", para referirse a un posible soborno de un consejero regional ampayado cobrando una coima.
Me pregunté qué es la doble moral. Busqué en internet y en las pocas enciclopedas que tengo en casa y encontré muchísimas definiciones, inclusive mandé un mail a la hermana de H (si la hermana del personaje principal del libro de Fernando Ampuero "El enano"), pero al parecer la respuesta es difícil porque hasta ahora no recibo una respuesta.
La conclusión que me quedó es que la doble moral es una necesidad de nuestra conciencia de hacer algunas cosas buenas para ocultar las cosas malas (que seguro como cualquier mortal todos tenemos) que vamos haciendo por la vida, sin preocuparnos de buscar una explicación sino sólo sentirnos tranquilos para poder dormir tranquilos.
Pero, como mi bioritmo señala un alto nivel para la curva intelectual, se me dio por filosofar y me pregunté ¿es buena la doble moral?. Nuevamente a internet y a las enciclopledias (con la hermana de H ya no me molesté). Y qué opbtuve. Que sí, para la mayoría la doble moral es mala, porque el ciudadano cabal tiene que reflejar lo que es, tiene que seguir al pie de la letra sus convicciones morales para alcanzar la felicidad total que solo la alcanzan quienes tienen el alma pura.
Pero qué difícil vivir sin la doble moral, imagínense, los padres de familia teniendo que atender a todos los cobradores porque a sus hijos les viene enseñando a no mentir, imagínense los profesores que no pueden meterse una canita al aire porque sus alumnos vienen siendo instruidos que no se debe tomar licor ni furmar, imagínense a los jueces sin poder dictar sentencias por omisión a la asistencia familiar porque ellos mismos no cumplen con asistir a la prole que tiene con su ex-mujer, imagínense al presidente que no puede pactar en secreto con nadie porque tiene que cumplir sus promesas electorales. Qué difícil intentar vivir sin una doble moral que nos construya una costra contra el remordimiento que generan nuestros pecadillos, todos, sí todos, viviríamos estresados, ¿o no?. Aquel que diga que no que lance la primera piedra.Ayyy…, me cayó algo en la cabeza. ¡¡ UNA PIEDRA!!!, si, una piedra. Como dije, es imposible vivir sin la doble moral, la misma que le sirve al desgraciado que me tiró la piedra para creerse puro sin pecado concebido y digno de lanzar la primera piedra.
**PD.: Esto lo ecribí antes en otro blog, sin embargo se me hace oportuno publicarlo por que parece ser, que los últimos acontecimientos son la mejor muestra de que la doble moral existe y sobre todo es necesario una técnica especial, una condición humana, que no llego a identificar cuál es, para poder usarla oportunamente, en todo caso juzgen ustedes las siguientes muestras:
* Un cuasi político ámazónico, representante de los nativos y etnias amazónicas refugiado por un denunciado ante la CIDH de haber ocasionado la más grande masacre contra la etnia de los misquitos.
* Unas señoras cuasi ilustradas que ahora viven del Congreso diciendo que defienden a nativos y policías.
* Una señora cuasi caviar renunciando a su "cartera" porque no está de acuerdo con la forma de actuar del Gobierno, pero que ella apoyó durante la sesión de ministros del miércoles anterior.
* Un señor, con apellido materno de lapicero, que dice que las deudas antiguas no se deben pagar y que sobre las nuevas "hay que esperar para que se hagan viejas" pretendiendo reingresar a la empresa que el mismo llevó a la quiebra.* Y muchos de las filas oficialistas que dicen que el problema de Bagua se originó porque los nativos no quieren "dialogar", sobre lo cual seguro que trataremos más ampliamente, y, un bloguero que no quiere hablar mál de sus patrones hasta que le den seis galones para poder retirarse cómodamente..., verdad que la doble moral existe?.
lunes, 8 de junio de 2009
LA CURVA DEL DIABLO
LA CURVA DEL DIABLO
En esta anónima esquina, creada para servir de catarsis al que escribe y al que lee, no es típico tocar temas políticos, de fútbol o religiosos, aspectos en los que dos personas jamás se pondrán de acuerdo, sin embargo, están ocurriendo hechos graves en el departamento de Amazonas, que es casi imposible dejar de referirse a ellos.
Recordamos, ahora, los sacrificios humanos perpetrados en contra de policías en Andahuaylas, en Pómac y ahora en la “curva del diablo”, tal parece que por alguna voluntad suprema vamos acercando estos sacrificios al infierno.
Somos testigos, gracias a los modernos medios de comunicación, del más irracional comportamiento humano, cómo un grupo de interesados, que no han sido elegidos para dirigir nada que se creen con derecho de azuzar movilizaciones, bloqueos y paralizaciones, en nombre de una “oposición democrática”, empujan a nativos y lugareños a ocupar carreteras y vías manteniendo incomunicadas regiones enteras, mientras ellos continúan con sus espectáculos en los medios de comunicación y en el Congreso. Después de conducir con engaños y premeditación coordinada políticamente emplean a estas hordas de desinformados pobladores a atacar al estado y todo lo que lo represente, llegando a estas demostraciones de horror entre peruanos, policías por un lado y civiles del otro, en ambos casos víctimas del desgobierno y de las desacertadas decisiones políticas sobre todo.
¿Quién tiene una respuesta o una explicación convincente para los familiares de los policías caídos? ¿Cómo hallar justificación al ataque horroroso con lanzas y cuchillos primero y con sus propias armas después a los policías que en nombre de la mayoría de peruanos intenta restablecer el tránsito en carreteras ocupadas hace tiempo? ¿Cómo hacerle entender a los familiares de los nativos, que ni siquiera hablan nuestra lengua, que la muerte de sus seres queridos, inexplicable, quizás solo sirva para que algunos político, terminen llevando agua a sus molinos? ¿Cómo explicarnos tanto horror sin dejar de percibir que finalmente es un enfrentamiento injusto entre hermanos y que los verdaderos protagonistas se encuentran siempre lejos del lugar de los hechos?.
Lo cierto es que los días que vienen no son para nada halagüeños y pronto veremos más de lo mismo, de lo que ya estamos acostumbrados. Seguro que no se encontrarán responsables por los asesinatos, como pasó en Pómac, o se armará un megajuicio como en el “andahuaylazo”. Lo peor es que, a pesar del gran costo, no aprovechamos estos hechos para aprender de ellos. Me pregunto, teniendo los antecedentes del paro amazónico del año pasado, el “moqueguazo” y otros que no recuerdo, ¿Por qué el estado, en este caso el ejecutivo, no ha propuesto o diseñado un mecanismo para observar las leyes y normas cuanto su promulgación ocasione grandes protestas sociales? ¿No sería conveniente, por ejemplo, un mecanismo que en estos casos de protesta social, envíe las leyes que ocasionan convulsión a una “congeladora” mientras se analiza a cabalidad?, en vez de mandarlas al congreso o comisiones del mismo, en donde son aprovechadas por grupos políticos que nunca se ponen de acuerdo, o, simplemente explicarle a la población que el órgano que declara la inconstitucionalidad de las leyes es el TC y los procedimientos del caso. Entretanto, seguro que las ONGs ya declararon perseguido político a Pizango, que estas están enviando a todo el mundo imágenes de la agresión de policías a pobladores desarmados, mostrando la barbarie sólo de un lado, de acuerdo a sus intereses. Pero la realidad es mucho más grande, el dolor es de todos los peruanos.
Tengo una conclusión para todo esto, los que salieron perdiendo fueron y seguirán siendo los policías. Acabo de ver las imágenes televisivas de los familiares de uno de ellos que vive en condiciones miserables, claro los ochocientos soles que gana no le alcanzan. En otro caso dramático, se enteran de la muerte de sus familiares por la TV, tal pareciera que un policía muerto deja de ser de interés para su institución. No llego a imaginar el dolor de la familia del Mayor PNP Bazán Solés, todos los testigos dicen que fue capturado por una turba y luego destrozado, en medio de rituales que dan muestras peligrosas de involución cultural, pero como no se puede hallar el cuerpo, su esposa y sus hijas no podrán recibir nada de su pensión pues después de tres años de ser declarado “desaparecido en acto del servicio” recién tendrán derecho a sus beneficios. ¿Quién levantará la voz por estos huérfanos y por todos los que quedan desamparados después de esta barbarie?, ¿será suficiente unas lágrimas políticas, unas banderas a media asta, incrementos del seguro de vida o un sepelio con la Marcha Morán para nuestros muertos?. Seguro que no.
En esta anónima esquina, creada para servir de catarsis al que escribe y al que lee, no es típico tocar temas políticos, de fútbol o religiosos, aspectos en los que dos personas jamás se pondrán de acuerdo, sin embargo, están ocurriendo hechos graves en el departamento de Amazonas, que es casi imposible dejar de referirse a ellos.
Recordamos, ahora, los sacrificios humanos perpetrados en contra de policías en Andahuaylas, en Pómac y ahora en la “curva del diablo”, tal parece que por alguna voluntad suprema vamos acercando estos sacrificios al infierno.
Somos testigos, gracias a los modernos medios de comunicación, del más irracional comportamiento humano, cómo un grupo de interesados, que no han sido elegidos para dirigir nada que se creen con derecho de azuzar movilizaciones, bloqueos y paralizaciones, en nombre de una “oposición democrática”, empujan a nativos y lugareños a ocupar carreteras y vías manteniendo incomunicadas regiones enteras, mientras ellos continúan con sus espectáculos en los medios de comunicación y en el Congreso. Después de conducir con engaños y premeditación coordinada políticamente emplean a estas hordas de desinformados pobladores a atacar al estado y todo lo que lo represente, llegando a estas demostraciones de horror entre peruanos, policías por un lado y civiles del otro, en ambos casos víctimas del desgobierno y de las desacertadas decisiones políticas sobre todo.
¿Quién tiene una respuesta o una explicación convincente para los familiares de los policías caídos? ¿Cómo hallar justificación al ataque horroroso con lanzas y cuchillos primero y con sus propias armas después a los policías que en nombre de la mayoría de peruanos intenta restablecer el tránsito en carreteras ocupadas hace tiempo? ¿Cómo hacerle entender a los familiares de los nativos, que ni siquiera hablan nuestra lengua, que la muerte de sus seres queridos, inexplicable, quizás solo sirva para que algunos político, terminen llevando agua a sus molinos? ¿Cómo explicarnos tanto horror sin dejar de percibir que finalmente es un enfrentamiento injusto entre hermanos y que los verdaderos protagonistas se encuentran siempre lejos del lugar de los hechos?.
Lo cierto es que los días que vienen no son para nada halagüeños y pronto veremos más de lo mismo, de lo que ya estamos acostumbrados. Seguro que no se encontrarán responsables por los asesinatos, como pasó en Pómac, o se armará un megajuicio como en el “andahuaylazo”. Lo peor es que, a pesar del gran costo, no aprovechamos estos hechos para aprender de ellos. Me pregunto, teniendo los antecedentes del paro amazónico del año pasado, el “moqueguazo” y otros que no recuerdo, ¿Por qué el estado, en este caso el ejecutivo, no ha propuesto o diseñado un mecanismo para observar las leyes y normas cuanto su promulgación ocasione grandes protestas sociales? ¿No sería conveniente, por ejemplo, un mecanismo que en estos casos de protesta social, envíe las leyes que ocasionan convulsión a una “congeladora” mientras se analiza a cabalidad?, en vez de mandarlas al congreso o comisiones del mismo, en donde son aprovechadas por grupos políticos que nunca se ponen de acuerdo, o, simplemente explicarle a la población que el órgano que declara la inconstitucionalidad de las leyes es el TC y los procedimientos del caso. Entretanto, seguro que las ONGs ya declararon perseguido político a Pizango, que estas están enviando a todo el mundo imágenes de la agresión de policías a pobladores desarmados, mostrando la barbarie sólo de un lado, de acuerdo a sus intereses. Pero la realidad es mucho más grande, el dolor es de todos los peruanos.
Tengo una conclusión para todo esto, los que salieron perdiendo fueron y seguirán siendo los policías. Acabo de ver las imágenes televisivas de los familiares de uno de ellos que vive en condiciones miserables, claro los ochocientos soles que gana no le alcanzan. En otro caso dramático, se enteran de la muerte de sus familiares por la TV, tal pareciera que un policía muerto deja de ser de interés para su institución. No llego a imaginar el dolor de la familia del Mayor PNP Bazán Solés, todos los testigos dicen que fue capturado por una turba y luego destrozado, en medio de rituales que dan muestras peligrosas de involución cultural, pero como no se puede hallar el cuerpo, su esposa y sus hijas no podrán recibir nada de su pensión pues después de tres años de ser declarado “desaparecido en acto del servicio” recién tendrán derecho a sus beneficios. ¿Quién levantará la voz por estos huérfanos y por todos los que quedan desamparados después de esta barbarie?, ¿será suficiente unas lágrimas políticas, unas banderas a media asta, incrementos del seguro de vida o un sepelio con la Marcha Morán para nuestros muertos?. Seguro que no.
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LA PENSIÓN
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