Tengo la suerte de haber renunciado al fútbol pública y definitivamente hace unos meses atrás, por la gran coincidencia entre los resultados obtenidos por los equipos peruanos como por la podredumbre que se incuba dentro de las llamadas asociaciones, federaciones y clubes. Y el resultado de anoche en el llamado “Clásico del Pacífico” me da la razón. Pero no me alegra.
Ya se venía venir. Sino recordemos lo que dijo el Gran Mago después de perder con este mismo equipo chileno en un partido anterior, “Sabíamos que íbamos a perder” fue su gran frase. Es cierto, el hombre es realista, pragmático y serio, pero en esta ocasión me hizo recordar a mis profesores de educación física que tuve en primaria, que se parecen a algunos actuales, que nos llevaban a competir solo para comprar un uniforme deportivo, su gran arenga era “Lo importante es participar”. Creo que esta apreciación solo es válida cuando se trate de una obra de caridad, pero cuando vamos a competir tenemos la obligación de ir a ganar, fuere donde fuere. No es bueno para los peruanos saber que nuestro entrenador, entre sus trucos tiene la capacidad para darse por vencido antes de ir a jugar, es increíble que él haya dicho esto. Seguro que después de la derrota contra Colombia renuncia. Tomen nota y lo firmo.
Y no creo que tengamos esperanza. La organización del futbol peruano no da para mas. Miren los jugadores que mandamos a la cancha (Debo aclarar que no vi el partido, preferí irme de compras a Metro, hoy me arrepiento, los resultados los acabo de leer al paso en un kiosko, como buen peruano, en realidad el fútbol no merece otra cosa), todos desconocidos, promesas hasta los 25 años, muchachos que piensan vivir de su suerte con los empresarios más que de sus habilidades y dedicación. Los clubes peor, convertidos en cuevas de ladrones, adeudándole a todo el mundo, con una federación que cual mafia a lo “mano negra” controla los destinos ¿o infortunios? del “fulbo” peruano; y creemos que uno, dos, tres o cuatro fantásticos van a llevarnos al mundial, así como Drogbá llevo a Costa de Marfil al último mundial y quizás a uno más. Lo seguro en que en Costa de Marfil no tengan los clubes de mierda que tenemos los peruanos, allá deben tener una verdadera federación, con clubes como sociedades anónimas o asociaciones comerciales con fines bien definidos, seguro que ninguno le debe al fisco como aquí y sus jugadores deben contar con los beneficios como cualquier trabajador, no como aquí, que tienen que firmar planillas diciendo que ya cobraron cuando en realidad les deben muchos meses. Y si tuvieran cuatro fantásticos seguro que serían campeones del mundo, pero solo tienen un fantástico, Didier Drogbá.
Y dicen que es amor a la camiseta. Lo cierto es que los únicos tienen gran amor y no a la camiseta sino a sus bolsillos son los dirigentes. Ellos son los verdaderos culpables de nuestras desgracias. Inventan frases como “Mi club es más que un sentimiento, es más que una pasión”, cuando en realidad la alcancía de mis hijos es más sólida que cualquiera de ellos.
Y somos lo máximo como sinvergüenzas, queremos llegar al mundial y no queremos aceptar que lo que tenemos no es ni será suficiente para tamaña empresa. Quizás unas décadas antes fuera suficiente, pero en la actualidad no.
Analicemos las realidades en nuestro “fulbo” primero. ¿Qué clubes obtienen los mejores resultados? Los que son más serios, los que se gerencian como verdaderas empresas, el Aurich, la San Martín, el Cristal, posible campeón de este año, y lo vuelvo a firmar, el resto son solo sueños, esperanzas de miles de hinchas destrozadas por los “faenones” de sus dirigentes, políticas desastrosas de gente inexperta, o muy experta para robarnos sin que casi nos demos cuenta. Deudas a la seguridad social, a la SUNAT y a otras entidades, clubes que se parecen a la telefónica, deben, saben que deben pero no quieren pagar, y encima piden que se les de más facilidades, o sea, méteme la mano al bolsillo y llévate lo que tengo, ¡Qué concha!
Yendo más lejos, veamos en Sudamérica quiénes han crecido, Venezuela, Chile y Ecuador, es que aquellos lugares donde sus dirigentes no son tales no pueden contar con el mismo material, sino, ¿Dé dónde se sacan los jugadores para una selección? De los clubes. Sin clubes no hay “fulbo” y por tanto tampoco selección. Podremos tener cuatro, cinco o seis fantásticos pero nunca serán suficientes por la falta de respaldo de los clubes y la respectiva federación, en cambio, con un fantástico, como Costa de marfil, o algunos casi fantásticos, como el caso de Venezuela, más una federación y clubes bien organizados se puede alcanzar el sueño de un mundial. En el próximo mundial que se realizará en Chile seguro que estará Venezuela. Tomen nota que también lo firmo. En cambio es casi seguro que el sueño peruano se vuelva a frustrar esta vez. ¿Lo firmamos?.
Un rincón para leer algunos cuentos de desconocida inspiración. No es pretencioso intentar que durante la lectura tengas que guglear, la idea es incorporar algo nuevo a tu conocimiento con cada lectura. Es una apuesta, si no googleas durante uno de los cuentos, me avisas en cual fue y te haces merecedor a un regalo digital. La casa recomienda usar BARD, la inteligencia artificial de Google.
LA PENSION
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