LA PENSION

LA PENSION
LA PENSION

sábado, 12 de septiembre de 2009

NO TODOS LOS PERIODISTAS VAN AL CIELO.

NO TODOS LOS PERIODISTAS SE VAN AL CIELO.


Hace algún tiempo que sin darme cuenta me convertí en un asiduo lector de la columna del Director del Correo, Aldo Mariátegui. Debe ser porque tenemos muchas ideas coincidentes, porque tampoco me gusta mucho el color rojo, ni el caviar, o porque también creo que un poco de “napalm” en el VRAE no nos vendría mal.
De pronto lo veo aparecer en TV, todas las mañanas al lado de Mónica Delta, recuperada no se de dónde para la televisión, en buena hora, expresando lo mismo que expresa a través de sus comentarios escritos. Me parece un tipo culto, de buena memoria, administrador de información, como deben ser los críticos o editores de diarios, ni pintado sería mejor para El Correo.
Se nota que es claro de ideas, que no se hace problemas para expresar lo que siente. Por ejemplo cuando discrepa abiertamente de su abuelo José Carlos Mariátegui afirmando que más conocía Europa que la Sierra del Perú y que nunca debió escribir lo que escribió o por lo menos que su óptica no era la adecuada para esto. Me sorprende la forma como enfrenta a sus adversarios, como AAR y otros, con una desfachatez que te otorga la certeza de que llevas ventaja. Si, creo que leerlo es una forma de catarsis por la forma directa y clara como se expresa, muy alejado de los periodistas tradicionales y retorcidos de la prensa nacional.
Pero lo que me sorprende es la cruzada que ha iniciado para despenalizar los delitos por difamación y calumnia, vale decir, aceptar que “la urraca” nunca debió ir a prisión, como el mismo lo dice. Y en esto si no estoy de acuerdo para nada, aunque tengo bien claro que mi posición no le interesa un bledo.
Creo que los periodistas, como cualquier otro profesional, si comete delito cumpliendo su función, si lo merece debe ir a la cárcel. ¿O habrá personas que aún piensan que el honor y la dignidad perdidos por la insidia de un periodista se puede arreglar con un fajo de billetes?, ¿Estará bien que un periodista sepa que por más que difame y calumnie nunca se irá a la cárcel? ¿En qué se convertiría “la urraca”?, ya no solo rompería las resoluciones judiciales en pantalla, sino se limpiaría las axilas con ellas. ¿Es acaso bueno que un periodista publique información a sabiendas del daño que va a ocasionar sin la debida precaución de verificarla antes?. Cuando un profesional cualquiera comete actos que deben ser judicializados, por ejemplo un médico, si se le muere un paciente por falta de precaución, o un administrador que quiebra una empresa por negligencia, o un ingeniero que por negligencia se le cae un puente, o un policía que por defenderse o defender a otros mata a un delincuente, casi siempre enfrenta como pena el irse a la cárcel, y antes de cometer el hecho sabe que tiene esta valla legal y que no debe saltarla, ¿porqué un periodista, que se supone igual de profesional, debe ser tratado de manera diferente? ¿acaso no son personas y por lo tanto tenemos la certeza de que también cometen errores y tienen pecados?.
Las difamaciones y calumnias a veces ocasionan efectos más dramáticos que una lesión o un robo y peor aún, en ocasiones no sólo dañan al ofendido, sino a sus familiares, adultos y menores. ¿En este caso, bastará un puñado de soles para reparar el daño?, creo que no.
No debemos ser ingenuos, entre los periodistas, al igual que en todas las profesiones existen personas que se merecen la cárcel, seguro que si. Si no recordemos la época de Fujimori. Cómo ellos también, como muchos humanos, voltean los ojos y estiran las manos ante un fajo de billetes. Entonces no me trago el cuento de que es necesario darles trato especial para mantener la libertad de prensa. Tampoco porque en Londres o en París nunca se ha encarcelado un periodista por esta razón nos convierte en trogloditas. También hay libertad de tránsito y por esto no vamos a meternos a donde nos de la gana o a andar calatos por cualquier sitio, recordemos que todas las libertades tienen sus restricciones.
Me da la impresión que la solidaridad que muestra Aldo Mariátegui tiene la intención de crearse un escudo frente a Magaly, “…por si acaso”, como suele decirse, porque debo señalar, que sin embargo, el es uno de los descalificadores de Laura Bozzo. ¿Qué pasó con la libertad de expresión?, ¿Porqué si vale lo de Magaly y no lo de Laura?.
Preguntas que con cárcel o sin cárcel son difíciles de contestar.


***** A propósito de este buen analista, Aldo Mariátegui, su presencia en la televisión me ha permitido plantear una teoría. En el Perú, los programas periodísticos televisivos, con más de una figura, están destinados al fracaso.

Lo digo porque en el noticiero que aparece, al lado de Mónica Delta, a pesar de las bromas y las sonrisas, se nota la incomodidad de ella, siempre queriendo decir la última palabra, casi todos los temas que ella inicia, el proporciona más información o introduce comentarios más acertados que Mónica, quien hace esfuerzos por demostrar que conoce más temas y sobre todo más que el.

Me pongo a pensar que sería si la calabacita que es ahora pareja de Alamo Perez Luna hubiera tenido un co conductor con ella, quizás nos hubiéramos dado cuenta de algunos defectos mayores que el escoger a ese simplón de mariachi (no se si lo digo por envidia).

¿Será por eso que “H” siempre trabaja solo?.


PD. “H” es César Hildebrant, según “El enano” de Fernando Ampuero.

LA PENSIÓN

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