LA PENSION

LA PENSION
LA PENSION

miércoles, 27 de febrero de 2019

MORE MICROCUENTOS

La magia de poder escribir un cuento en 280 caracteres (un tweet) es un placer del cual no se puede escapar después de haberlo probado. Como lo comenté antes, cuando encima se cumple un reto, el darle sentido a un microcuento te proporciona una gratificación enorme. Siempre comienzo con una idea pero nunca se el final, el final casi siempre se escribe solo; y, eso es lo enorme de los microcentos. Aquí va mi última producción:



Salí a los 17, después de 40 años regreso a mi barrio de La Victoria en Lima. Juré no hacerlo mientras no hubiera progresado. Ahora, recién divorciado por segunda vez, más quebrado que nunca, tengo la urgencia de volver."Todos vuelven al lugar en que nacieron..."



Ambas tomadas de la mano a punto de llorar, apretadas cuál tentáculos, ya habían contestado la pregunta final. Una pensaba en la vía láctea y la otra en su mamá para no soltar lágrimas. "La ganadora de este certamen de belleza es mis Colombia" dijo Steve Harvey.


Creía que todo era un mito, que no existía la depresión navideña, la soledad de fin de año. Ahora vivo en un estado de melancolía general. Dijiste que nunca te irías, hasta lloraste en mis brazos. ¿Es tu voz? Cuando...Jojojo, se escuchó a la distancia.


A pesar de recordar sus labios y su aroma nada rompía la concentración para olvidarla, el ambiente, el frío de la piedra y los viejos muros hacían fácil la transición a la tranquilidad total, la necesitaba. Hasta que sonaron las primeras notas del "Hallelujah".


Si, tenía novio, pero viajó los doscientos kilómetros. Tocó la puerta. Sólo queda esperar...


Apurado caminaba por la calle, tenía que llegar antes que ella se marchara. Llegó. Igual que todos los días, la mesa estaba vacía.


"Por fin, en el más allá" gritaron los animales. Reunidos en grupos debatían que seguía. Por un lado las aves, por otro los de cuatro patas, más allá los de dos patas, hasta los peces parecían gritar. Si, como lo predijo G.Orwell, los cerdos estaban al mando.


Ya no era tictac lo que hacía su corazón, ahora tronaba un ¡¡¡Boom!!! repetido en su cabeza, esperaba y le parecía una eternidad. ¡¡¡Boom!!! y su impaciencia crecía. Ella seguía callada, pensando. ¡¡¡Boom!!! hecha la pregunta sólo le queda esperar la respuesta.


Tantas noches transitando a oscuras por este tenebroso pasadizo, que iba como pluma al viento, el escarabajo de metal que llevaba en el pecho saltaba al ritmo de su corazón. En Egipto al adúltero se le enterraba vivo en sal. Pero por ella iría al mismo infierno.


ACERTIJO. Salí de casa por cinco días. Fui a los pagos del cabo Savino de donde partí oficialmente, pasé por el túnel de Juan Pablo Castel, viaje a la granja "Solariega" y de regreso visité a Atalanta, la leona. Ya estoy en casa, a orillas del río que habla.


Ya no alegras, no hablas, no escribes, no comentas, no me lees, no me miras, no te muestras, ni me piensas, pero igual, vives y me sigues matando.


— Entonces, Afrodita, ¿Lanzo una flecha como broma por el 14 de febrero?
— Si, Eros, y apunta al de piel de chocolate, el de la gran sonrisa.


—Ahí va. Huy, no debió salir sangre. Por suerte era una flecha salada.
—Mañana, ni Andrés ni César sabrán que pasó.




Todo comenzó en San Valentín, del año pasado. Ese día se despidieron, terminaron su relación adúltera. Ha pasado un año y se han vuelto a encontrar en el parque de siempre. El suplicó regresar. Ella le pidió 2 días para responder. Al día siguiente ya no estaba.


LA PENSIÓN

  El sonido de un disparo no muy lejano lo despertó, apretó con fuerza fu fusil, un ZB checo que les habían entregado a las tropas para este...