LA PENSION

LA PENSION
LA PENSION

martes, 2 de noviembre de 2010

OH NO, OTRA VEZ CON EL FÚTBOL!!!!

Por cosas fortuitas de mis vacaciones estuve reunidos con los más jóvenes de la familia, Franco, Manolo, Willy, Chema, Mafer, Mauri y Rafaela frente a una pantalla LCD de 35 pulgadas o más, viendo en un canal de cable por donde pasan el futbol europeo un partido disputadísimo entre dos equipos ingleses, entonces me vienen a la cabeza los últimos acontecimientos respecto a la selección peruana de fútbol, así que, como quien no quiere pongo sobre el tapete este tema, para escucharlo de, supuestamente los principales afectados por las salidas inmorales de nuestros jóvenes seleccionados, la juventud peruana.

Miro a los muchachos que tengo frente a mi (cinco varones y dos señoritas) y veo que todos son promesas, casi realidades, como muchos de los jóvenes del país y pienso que para mi espontánea investigación, reflejan en alguna medida el universo peruano, tengo a un estudiante de arquitectura en su último ciclo, ganador de algunos premios ya, otro está pasando al tercer ciclo de medicina humana, el otro es un destacado alumno del 5º de media, siempre peleando los primeros puestos en lo que esté, de los otros cuatro, tres están por debajo del promedio de cualquier colegio, son de aquellos estudiantes que sin el esfuerzo de sus padres seguro que tomarían el camino más fácil y que piensan dedicarse a cualquier profesión que esté vinculada con los videojuegos o los animales.

Mi primera sorpresa es que, si bien es cierto siguen atentos las jugadas en la tele el fútbol no les interesa tanto como a mi, por lo menos, creo que sólo están conmigo por acompañarme o esperando que les invite un poco de la gaseosa que he traído y que todavía la tengo en una mochila (buen punto, espero demorarme más de lo acostumbrado para abrir las benditas coca colas). Se me ocurre que si tuviera que usar una medida en la cual al promedio de los adultos peruanos nos gusta el deporte de Pelé en un 80%, diría que estos muchachos con suerte llegan al 30%. Mi primera conclusión importante, cuando se estudia o se tiene un verdadero norte en la vida el fútbol interesa menos.

Para seguir con mi estudio me inventé una variable de investigación y comencé un zapeo breve para estudiar las reacciones, y fíjense lo que encontré:

Unos 2/7 de nuestros jóvenes prefieren los animales, dos de ellos quisieron quedarse viendo Animal Planet.

Otros 2/7 prefiere las series animadas, dos protestaron cuando salté de los dibujos animados a otro canal.

El 42%, 3/7 de nuestra juventud está verdaderamente interesada en el arte, pasé por Canal N y narraban la biografía de un pintor que intentaba dibujar a una modelo desnuda y protestaron en serio cuando regresé al fútbol.

Siguiendo con mi investigación formulé mentalmente un cuestionario interesante de preguntas para mi universo en estudio, y, con el fondo del fútbol europeo formulé mi primera interrogante de estudio:

“¿Qué opinan de Pelé?”, y las respuestas fueron, en orden de salida de las bocas llenas de galleta y pan con huevo:

1. Es un huevón que tuvo su choque-y-fuga con una mis Brasil.

2. Le hizo un gol a Perú en un mundial cuando mi viejo era chiquito.

3. ¿Ese negrito que habla en portugués y que se parece a Mandela…?

4. ¿El rey del fútbol, o su hijo?

5. Creo que filmó una película sobre un futbolista cuando era chiquito.

6. ¿No les dicen así a los que son cualquier cosa?, …eres un pelé..

7. ¿De quién…?



Del estudio analítico de las respuestas deduje que los jóvenes ya no quieren saber nada del fútbol pasado, por lo menos no tanto como los canales de televisión que todos los años nos repiten el fabuloso partido que Perú le ganó a Escocia o celebran la fecha en que le ganamos a Bulgaria. Siempre con la misma emoción, sin siquiera haberse preguntado si a los televidentes nos interesan tanto estos recuerdos.



Luego pregunté “¿Qué les parece el trabajo de Maradona en el Mundial 2010?” y me contestaron, siempre conservando el orden:

1. Tuvo la culpa de la eliminación de Argentina.

2. Ese no sabe nada de fútbol, el “Chemo” le gana.

3. Dicen que usaba una vuvuzela para coquearse. ¡Le ganó a Toledo!

4. ¿No lo habían “caneado” en Estados Unidos?

5. ¿Seguirá usando dos relojes?

6. Es que no podía convertir la hora de su país y en uno tenía la hora de Argentina y en el otro la de Sudáfrica, pa bruto.

7. ¿Mara…qué?



Y bueno, en este caso le encuentro las siguientes explicaciones, primero, conocen algo de Maradona, segundo, lo relacionan con entrenadores peruanos fracasados, tercero, tienen bastante conocimiento de la política peruana, por lo menos del gobierno anterior y por último no le tienen el mismo respeto que le tienen los argentinos por supuesto.



Dejé para el final la pregunta que me interesaba y sin más les lancé la cuestión: “¿Están de acuerdo con la separación de los jugadores de la Selección por haberse ido de juerga?”, y me contestaron:



1. Si, es necesario que los boten porque una manzana podrida contagia a las otras.

2. No me parece porque así les damos ventaja a nuestros rivales.

3. No me importa qué hagan después de jugar porque los queremos para que jueguen no para que nos den clases de conducta o moral.

4. No se porqué les parece malo si seguro que hasta los presidentes se meten su juerga.

5. A quién le interesa la vida ajena, a nosotros no.

6. ¿Qué, estar en la selección es lo mismo que estar preso?

7. ¿…O sea que ya no son peruanos?



Aquí mi primera conclusión es que sólo la sétima parte de nuestros jóvenes están de acuerdo con que la “Foquita” Farfán, Galiquio y Manco sean expulsados de la selección por ser un mal ejemplo para sus compañeros, especialmente. El resto, o sea 6/7 no les parece importante ni les interesa que hagan con su vida los jugadores después de jugar por la selección, claro, seguro está, siempre que den lo mejor de si en cada partido.



Continuando con mi investigación volví a inquirir al grupo puesto como universo “¿Creen que es inmoral jugar por la selección y meterse una tranca o irse de parranda?”, (esta pregunta la hice pensando en toda la prensa peruana que se ha ensañado con estos jóvenes que, por disfrutar de su juventud, ahora se les endilga la jerarquía de figuras morales y ejemplos para la juventud, hasta la “urraca” dice que son unos inmorales por quebrar la esperanza de los jóvenes) y me contestaron así:

1. ¿Desde cuándo es inmoral darle uso al pene?

2. Si Bayly no es inmoral entonces los jugadores menos.

3. Si fuera así a todos mis profesores tendrían que votarlos por inmorales, la semana pasada se metieron una tranca en una pollada,… y siempre nos dicen que no chupemos…

4. Yo no creo que ninguno de los jugadores sea un ejemplo para mí, en todo caso tendría que copiar lo bueno, porque para chupar y juerguear son malos.

5. Me parece un escándalo innecesario.

6. Así cualquier día mi mamá lo vota a mi papá de la casa, por parrandero.

7. ¿…Y porqué no lo sacaron a Toledo?



Como vemos, de las respuestas obtenidas, parece que otra vez, alguien se está tomando la representación del Perú para hacernos caer en el mismo error, en nombre de la moralidad y de la imagen que deben proyectar los futbolistas a los jóvenes del Perú masacramos y estigmatizamos a algunos deportistas, que de acuerdo a la idiosincrasia del peruano, obra casi sin razón, con desapego a la disciplina. ¿Acaso “Perico” León, “El cholo” Sotil, Julio Baylón, Roberto Chale e innumerables jugadores famosos y exitosos no se metían su “chiquita” después de cada partido? (en algunos casos antes, inclusive), ¿Eso los descalificó?, seguramente que sus lauros hubieran sido mejores, pero no me pueden decir que ahora ellos son un mal ejemplo para los jóvenes del Perú. Nuestros jóvenes son inteligentes, tomarán sólo la parte que les interesa, no creo que hagan a uno de nuestros actuales futbolistas su modelo de vida, aunque sea para parrandear. De eso estoy seguro, y lo sostengo como resultado de mi breve investigación científica.

domingo, 11 de julio de 2010

HOY QUIERO METERME UN TRAGO

Si, de veras que hoy tengo muchas ganas de tomarme un trago sin que me remuerda la conciencia pues motivos y justificaciones tengo las suficientes.

Hoy quiero tomarme unas cuantas “chelas” o rones porque acabo de recibir la confirmación de un juicio en el que se me declara sobreseído después que el Tribunal Constitucional ordenara que se me investigara y se me denunciara con lo cual creo recuperar un poco la confianza en el poder judicial (con minúsculas). Si, después de gastar algo, que para algunos puede ser poco, puedo decirles no a los aburguesados viejitos, que luego de hacer “jurisprudencia” o “docencia” por más de quince años se sientan en sus ampulosos sillones y dictan justicia sin realizar ninguna actuación porque la misma Ley lo prohíbe. Si esos mismos viejitos que fallaron a favor de una mafiosa cementera mexicana intentando quebrar a la industria local. Los mismos que fallaron declarando nula una sentencia del JNE contra un Alcalde, en contra de lo que dice la Constitución (Alcalde que después incendio su propio palacio municipal), los mismos viejitos que contra toda norma declararon improcedente la libertad de Antauro Humala (quien tampoco me cae y a quien preferiría siempre en la cárcel, pero la Ley es la Ley), esos mismos viejitos que declararon procedente una acción de amparo y dispusieron la reposición de setecientos trabajadores, por el solo hecho de haber asistido a una reunión en el Sindicato, sin existir vínculo laboral de ningún tipo (Claro, que el abogado de esos trabajadores el 2003 fue Alan García candidato) y paro acá para no tocar las píldoras del día siguiente y otras perlas.

Hoy quiero “empujarme” unos cuantos “cuba libre” hasta emborracharme, porque después de tiempo, y aunque un poco tardío, leí a través de internet el siguiente comentario interesante, a propósito de la propuesta de Belmont “Gracias al hermanón Ricardo Belmont nos hemos pasado casi toda la semana tratando de definir qué es obsceno: ¿tres cuartos de teta de Vanessa Terkes califican o se le tiene que ver el pezón completo? ¿El hilo dental de Tula es prueba de algún delito? ¿Magaly volverá a Santa Mónica por bailar sin calzón? La verdad que la pobreza del debate es directamente proporcional al mamarrachentismo del proyecto de ley aprobado por unanimidad en la Comisión de Justicia del Congreso; así que mejor les propongo lo siguiente: en lugar de zambullirnos en el Diccionario de la Lengua Española tratando de determinar los verdaderos alcances de este vocablo, convengamos, para efectos de esta columna, que obsceno es cualquier cosa que nos ofende, que no debería ocurrir y de las que no tendríamos por qué ser testigos, y pasemos a enumerar las verdaderas obscenidades de las que hemos sido testigos las últimas semanas: Obsceno es que la primera Universidad Nacional del país, San Marcos, tenga un rector como Luis Izquierdo que ha permitido con su pusilanimidad e ineptitud que militantes de Sendero se apoderen de salas de cómputo para convertirlas en sus dormitorios y que además se paseen como en su casa dentro del campus universitario. Obsceno es que el gobierno anuncie en spots publicitarios que le hemos ganado el mundial a la pobreza cuando ya hay más de 200 niños que han muerto de frío en las zonas más necesitadas del país. Obsceno es que a un año de los sucesos de Bagua, y con 25 muertos a cuestas, el Ejecutivo haya sido incapaz de darle luz verde a la ley de consulta previa que les garantiza a las comunidades indígenas y amazónicas que se les pedirá su opinión sobre cualquier inversión que se decida hacer en sus tierras. Obsceno es que la empresa Pluspetrol derrame casi 400 litros de petróleo en el Marañón y que el Estado peruano cuente con un mecanismo de compensación tan ineficiente que le impide cobrar multas por daños al medio ambiente: de las 290 sanciones impuestas por Osinergmin a las mineras que han contaminado, el regulador solo ha sido capaz de cobrar 111, después de largos juicios. Obsceno es que se haya cambiado el USB de Giselle Giannotti, prueba fundamental del mayor escándalo de corrupción en este gobierno, y que Ministerio Público y Poder Judicial sigan jugando a echarse la pelota mutuamente. Obsceno es que tengamos que soportar el bajísimo nivel de nuestros 'padres de la patria’, cuyo mayor mérito en estos cuatro años ha sido desperdiciar su tiempo en viajecitos, leyes estúpidas y escandalosos amiguismos mientras cobran jugosos sueldos financiados por los bolsillos de todos los peruanos. Obsceno es... (continuará).”.

También quiero tirarme una gran “tranca” porque acaba de ser campeón del mundo España y debemos alegrarnos porque tenemos alguna relación con ellos. Nos conquistaron, nos robaron, nos saquearon, casi nos exterminaron y continúan robándonos a través de tantas empresas españolas, especialmente Telefónica, entonces si son campeones del mundo debemos sentirnos alegres por ser vilipendiados por los campeones.

Quizás deba tomarme un par de vasos de “sol y sombra” porque alianza le ganó a la “u” (también con minúsculas, se lo han ganado, porque si sumamos los millones que le deben a la SUNAT fácilmente hemos dejado de construir unos cincuenta colegios o dos hospitales, digo yo…), y porque con esta dirigencia futbolera seguro que si tenemos futuro, por lo menos nos aseguramos que no nos desafilien de la fifa (otra vez minúsculas porque debería decir Cosa Nostra).

Pero quizás hoy valdría la pena tomarme un par de vasitos de cerveza helada por cosas más cercanas, más personales, por ejemplo, por esas bellas mujeres, peruanas cien por cien, que acabo de cruzarme y que son un deleite para la vista, una inspiración permanente para cualquier imaginación, como dice Arjona que habría sido de Neruda y Picasso sin ellas.

O también podría ser un “chilcano” bien helado por el amigo que partió hacia mejor vida, por Alfonzo Cabrejos (con mayúsculas) que aunque tarde me enteré de su fallecimiento siempre es sentida la partida de quien nos ayudó a entender algunas cosas de la vida.

O aprovechando que la noche me invade de melancolía tal vez debería tomarme una botella entera de “Ron con Coca” (…Cola, por supuesto) por los míos, por mi Gordis, por el Cachorro, por la Barbie Loca o por la Chiqui Pulga; y por supuesto que, para que me dure la botella, también por mis dos gordos-flacos Mexicanos o por el “Kaká” de Santa Rosa, por la Rexuxa y por toda la muchachada que viene empujando por alcanzar su sitio en el árbol de los éxitos familiares. También como homenaje por las bodas de oro de los “cocharcas” o porque ya creo haber descubierto porque nunca me llaman por teléfono cuando a otros los llaman todos los días.

Si pudiera conseguirlo me empujaría un tequila por la pequeña Luana, que no sabe la que le espera por haber nacido en el Perú (…que por supuesto es mejor que nacer en Haití, Ruanda, Irak o algún país inviable), pero pudo nacer en Europa o en otro país notable, sin embargo estoy seguro que algún día estará orgullosa de ser peruana, como muchos de nosotros, pese a todo.

No se, motivos tengo, tal vez valdría la pena tomarme unos tragos porque la esposa de mi amigo le alargue un poco más la cuerda y pudiera acompañarme en mis mataperradas, o tal vez porque acabo de comprar una Tinka y pudiera ser la premiada y mañana ser yo un millonario (total soñar no cuesta nada, aunque este sueño me costó cuatro soles…). O podría ser porque acabo de recibir doscientos soles (…por una chamba como profesor) que me permitirán llegar a fin de mes sin más sobresaltos, después…veremos. O porque la novia de mi amigo ya no le ponga más los cuernos, porque hasta a mi me duelen, o porque me haga caso y la vote (..para recogerla yo).

Como digo motivos no faltan.

Hoy quisiera tomarme una jarra de sangría bien helada para matar las penas, para decirles a mis amigos que todavía estamos vivos y que eso en si ya es un gran logro en estos tiempos y sobre todo en esta parte del mundo.

Hay tantos motivos, pero prefiero el que decía mi tío “Cachito” los días lunes, después de haberse metido una turca tremenda el sábado que lo postraba en cama por todo el domingo, “Hoy necesito unos tragos, porque hace días que no tomo”.

domingo, 9 de mayo de 2010

DIA DE LA MADRE RELOADED

Dicen que todos los días son días de la Madre. Efectivamente, así es para ellas, ellas no pueden dejar un solo día de ser Madres, ¿Pero seremos nosotros buenos hijos todos los días?, una buena pregunta.
En este nuevo día de la Madre quiero transcribir una oración a la madre, al retrato de su madre que hizo el Obispo de La Serena, Ramón Angel Jara:
Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo rica, daría con gusto su tesoro para no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero que después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus latidos. De esa mujer no me exija el nombre si no quieres que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino. Cuando crezcan vuestros hijos, léanles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del Retrato de su madre.

Por mi parte, sólo me queda desearles a todas las Madres, especialmente a la mía, (...desgraciadamente ya perdí la esperanza que lea esto, pero se que alguien la leerá para ella) y a todas aquellas que son el mejor ejemplo de nuestra raza que tengan un hermoso día (¿...y porqúe no un mes por lo menos, es cuestión de que los hijos nos lo propongamos?); y les dejo algo ya dicho un año antes. Hasta más vernos.


Como me sucede muchas veces, en el ámbito en el cual trabajo, en muchas ceremonias a las que asisto me invitan a dar las palabras centrales o el brindis de honor. Fui invitado el sábado a asistir a un pequeño homenaje a las madres que trabajan con nosotros, como nunca, estuve seguro que no me invitarían a dirigir unas palabras en esta ceremonia.

No se porqué tuve este sentimiento de seguridad, de no ser tomado en cuenta. Quizás me descalificaba el hecho de saber que no alcanzo el nivel del buen hijo, del hijo modelo que se acuerda de su madre como debe ser, por lo menos una vez a la semana, o al mes, o para sus cumpleaños y para los días de las madres. Ahora que lo pienso he dejado pasar estas oportunidades de agradecer a mis padres aún en vida como seguramente la mayoría de nosotros, todos sabemos que cuando no los tenemos lamentamos no haberles expresado nuestro cariño cuando en vida.

Será que inconscientemente me vengo descalificando como un buen hijo y ya no intento recuperar esta calidad, me pregunto si mis preocupaciones y necesidades son justificadoras de esta situación, la verdad que no tengo explicación alguna, sin embargo, es cierto que el sábado, desde que me levanté estaba seguro de pasar desapercibido en el homenaje que haríamos a las madres.

Cuando ya salía con destino a mi trabajo alcancé a escuchar una plegaria, recuerdo que fue en el canal 6 del cable, de radio programas, como telón mientras pasan los comerciales de la radio, en la cual una madre le pedía a su hijo que dejara de llorar, porque ella le protegía y que más bien cuando el fuera grande la haría llorar a ella. Algo de esto se me quedó grabado en algún lugar del cerebro, quizás porque no es común que en este día una madre dirija una plegaria para su hijo.A media mañana, cuando ya terminaba la ceremonia me invitaron a ofrecer el brindis de honor, como quiera que algo de experiencia tengo para estos casos empecé diciendo: Queridas madres, existen días especiales de celebración dentro del calendario cívico nacional y para nadie es desconocido que el día más sublime es el día que hoy celebramos, el de las madres. Para muchos es más importante la navidad o alguna fiesta religiosa, pero personalmente creo, que para aquellos que aún tenemos a nuestras madres vivas es más importante el día de las madres (juro que en este momento sentí un escalofrío por toda mi columna vertebral que comenzaba a debilitarme, mientras una vergüenza por lo hipócrita que estaba siendo me calentaba la cara y las manos). No hay acto de agradecimiento que sea lo suficientemente adecuado para equiparar el sacrificio de nuestras madres por el esfuerzo de habernos traído a la vida, por el sufrimiento que le ocasionamos mientras nos criaba, mientras nos educaba, cuidando que nada nos faltara o que lo poco que tenía alcanzara para todos sus hijos. Ahora que muchos de nosotros hemos alcanzado una posición en la vida no debemos dejar de lado la obligación, si, la obligación de demostrarles nuestro afecto, nuestro agradecimiento y darles nuestra protección (Resalté mis palabras modulándolas sílaba por sílaba, mientras el calor de la vergüenza le ganaba al escalofrío de mi cuerpo, entrando en un estado de casi inconsciencia…). Recuerdo una plegaria de una madre que más o menos le decía a su hijo pequeño que desconsolado lloraba en su regazo, hijo no llores, seca esas lágrimas pequeñas que acá estoy, déjame acariciar tu cabecita mientras pueda, déjame cargarte y apretarte contra mi pecho mientras seas pequeño y dependas de mí, que luego ya no habrá tiempo, como siempre ha sido, conocerás a una mujer bella y me dejarás por ella, tú que ahora lloras, sin saberlo me harás llorar, pero no temas yo siempre estaré cuando me llames, y aún si no lo haces, rezaré por ti para que todo en la vida te salga bien, y si por tu trabajo o tus preocupaciones no puedas estar conmigo le pediré a Dios morirme en silencio y lejos de ti para no darte más preocupaciones, por eso mi pequeño, déjame consolarte y secar cada una de tus lágrimas, mientras siento el latido de tu corazón cerca del mío, porque cuando ya no seas pequeño ya no serás mío. (Todo esto lo se por la grabación que se hizo de la celebración) Por eso compañeros, rindamos homenaje en las madres presentes a nuestras madres, por ser los únicos seres que aún en su día no dejan de preocuparse de nosotros, sus hijos. Salud… (No se cómo esa parte de la plegaria de la radio se grabó en mi, tampoco recuerdo cuantas copas tomé, sólo se que volví a tener conciencia de mi cuando me encontraba en el teléfono y al otro lado me contestaba, un poco asombrada por lo inusual de la llamada, la siempre cálida voz de mi madre).

domingo, 14 de marzo de 2010

ME PARECE MARAVILLOSO

Fue durante una reunión realizada un día Lunes dentro de la Sala de Comando del cuartel de la Sexta Brigada de la Selva. El General Solano, conocido por su poca paciencia y su dureza en el trato con el personal estaba a cargo de la reunión. Frente a el una cuarentena de oficiales de diferentes jerarquías. Todos atentos, conocedores de su apego extremo a la disciplina se mostraban atentos, por lo menos se mostraban. El tema principal de la reunión era la evaluación de una serie de actividades de bienestar y de esparcimiento que había dispuesto que se realizaran desde una semana anterior. La reunión ya llevaba casi dos horas, de las cuales más de hora y media habían sido empleadas solo por él.

Se levantó de la silla que era cabecera del recinto, cogiendo sus papeles de la mesa para retirarse, dando por terminada la reunión, al momento que preguntaba:

- ¿Qué opina Ud. Capitán Huatangare del resultado de las acciones que hemos realizado?.

- Me parece maravilloso – le respondió un apurado capitán mientras se ponía en atención para atender el requerimiento del máximo jefe del cuartel.

Todos los presentes se quedaron mudos.

La sorpresa se pintó en el rostro de todos. Menos en la del General. Al principio parecía que sus ojos se hacían espumosos y se tornaban amarillentos, como señal de que la bilis o la bilirrubina habían alcanzado sus límites máximos. Luego se fue desdibujando la dureza de su expresión y finalmente media mueca de pendejo se dibujó en su rostro, pero solo por un momento. Su carácter no le permitía más. Luego dirigiéndose a la salida, con una mirada ladina abrió la puerta a la vez que decía:

- Señores, muchas gracias por su atención, es todo; y, nuevamente felicitaciones a todos por su comportamiento en la actividad de ayer.

Sin embargo el silencio en el recinto todavía duró por algunos segundos. Los allí presentes no llegaban a entender la reacción de su general. En otras ocasiones ante la respuesta del capitán Huatangare habría explotado su mal carácter, pero ahora lo había tomado a la ligera.

Se preguntaban a que se debería.

Lo cierto era que esa expresión “Me parece maravilloso” era empleada por el mismo General. Hasta ahora sólo se le conocía a el su empleo. Así se refería cuando a veces se le daba cuenta del resultado de un trabajo, de una orden o de una operación. No era habitual en el, sólo en ocasiones empleaba esta frase y nadie sabía porqué.



Tres días antes, en la oficina del General Solano, este había reunido a tres capitanes, entre los que se encontraba el capitán Huatangare y les hacía conocer sus disposiciones:

- Señores, les dijo, los he reunido por que esta vez necesito de todo su apoyo. Como ustedes deben saber, el Comando General del Ejército está empeñado en que realicemos una serie de acciones cívicas con la población, pero además tenemos que formular la documentación para efectuar esta acción cívica y encima, como me he comprometido con la gente –se refería al personal del cuartel– tengo que preparar para el domingo una parrillada, la verdad que con tanta chamba esto se me había olvidado.

Como el momento lo ameritaba los capitanes pusieron la mejor expresión de atención en sus caras, mientras el general continuó diciendo:

- He pensado que uno de ustedes debe encargarse de la ejecución de la acción cívica, el otro de la documentación y el último de la parrillada; y la verdad, no se cómo elegir.

Esto último no era cierto, el ya había decidido encargarle la parrillada a Huatangare, de quien, hasta ahora la mejor expresión que le había dedicado era “cholo’e mierda”. Era conocida la procedencia de Huatangare, su mote casi nativo lo delataba como amazónico, aún conservaba muchas de las costumbres nativas de la zona, pese a sus años de formación, era terco, a veces intratable y lo peor de todo que las misiones que se le encargaban casi nunca terminaban como deberían.

Repentinamente el general señalo con el índice izquierdo al capitán que se encontraba a la derecha y le dijo:

- Tú, Farje, te vas a encargar de la ejecución de la acción cívica, tienes experiencia en esto, has trabajado varios años en administración y siempre tus jefes han terminado casi contentos, me parece que eres el hombre ideal.

- Comprendido mi General, dijo Farje parpadeando sus ojillos casi redondos y vidriosos, de alegría por haber sido designado primero, haciendo sonar los tacos.

Luego el General señaló al capitán del centro y le dijo:

- Tú, Martínez, te vas a encargar de la documentación para dar cuenta a la superioridad, tienes condiciones, ya lo has demostrado, se nota que te gusta la discusión filosófica, así que eres aparente para este trabajo.

- A la orden mi General, casi gritó Martinez, haciendo sonar también los tacos y sacando pecho por la consideración que le tenía el General.

- A ti Huatangare, teniendo en cuenta tus condiciones te voy a encargar el trabajo más difícil de todos, organizar la parrillada. Para eso tienes que coordinar con el jefe de administración para escoger el lugar, lo que se va a servir y también el licor, porque sin licor no hay parrillada que sea buena.

El General se quedó mirando a Huatangare para ver su reacción, pero este sólo se limitó a exclamar:

- Comprendido mi General, estoy a cargo de la Parrillada.

- Ten en cuenta –volvió a decir el general– que es necesario que personalmente te encargues de verificar todo, para que nada salga mal y de todo lo que vas haciendo me vas dando cuenta. De verdad que este trabajo solo tú lo podrías hacer bien.

Y nuevamente el General esperó una reacción, pero Huatangare, nada.

Unas tres horas después de esta reunión el capitán Huatangare se acercó a la oficina del General y se presentó diciendo:

- Permiso mi General, para darle cuenta que ya se seleccionó el local donde va a ser la parrillada, el recreo “mi casita” del técnico Maslucán, que tiene espacio, ambiente apropiado, bien discreto y nos va a prestar todo lo que sea necesario entre las mil doscientos y las seis mil (entre las doce y las seis de la tarde) y la cerveza la va a dar a consignación, ya le di cuenta al Jefe de Administración y me dijo que está bien. Ya conseguí un equipo de sonido perfecto para la ocasión, que lo van a prestar sin costo alguno y tengo un trío criollo que va a amenizar el ambiente durante una hora, sólo les vamos a dar su parrilla y un par de cervezas a cada uno, Ya me autorizaron a retirar la carne, papas, choclo aceite y carbón del almacén, en estos momentos ya tengo el vehículo dispuesto para trasladar todo esto al local y nos van a regalar vasos y platos de plástico. Además mi General he me agenciado unos tickets para que haya orden en el reparto de las parrillas y la cerveza, aquí le dejo algunos –mientras estiraba la mano para entregarle al general un sobre de manila doblado–, y su gusta puede invitar a algunos amigos mi general.

El General estaba casi petrificado de la rapidez con que Huatangare había cumplido el encargo, pensó que se había excedido en algunas cosas, pues antes debió consultarle, como lo había ordenado, pero qué podría hacer, ya estaba asegurada la parrillada, así que sólo atinó a pensar “cholo’e mierda”.

- Me parece maravilloso, Huatangare, Me parece maravilloso, farfulló.

Huatangare, que siempre había tenido la sensación de que el General usaba esta expresión cuando las cosas no estaban del todo bien pidió permiso para retirarse, y, mientras se iba, el General Solano pudo verlo que se rascaba la cabeza en señal de que se encontraba preocupado por algo y recordó las películas de Laurel y Hardy, cuando Laurel se rascaba la cabeza como preludio de la cara de imbécil que terminaba poniendo.

El domingo, la parrillada empezó a las doce en punto. La música, los cantantes, la carne, las papas, la cerveza, todo a pedir de boca. Todos se tomaron las cervezas que quisieron, el ambiente era de mucha alegría, al calor de licor los respetos se diluyeron un poco y los abrazos se hicieron comunes.

Pero, quizás como efecto del alcohol, Huatangare comenzó a sentir un zumbido en su cabeza, una alarma, algo tenía que concluir esta tarde. Su subconsciente se había preparado para aprovechar esta reunión. No podía recordar de qué se trataba. Comenzó a mirar por todo el ambiente para recordar qué era. Vio a sus compañeros bailando entre ellos, algunos oficiales acompañados de guapas muchachas, otros sentados, ya derrotados por el alcohol, los platos con parrilladas a medio comer por todo el local, vasos de plástico tirados sobre las mesas y en el piso, vio al General regresar del baño, y recordó lo que le tenía en alerta.

Se acercó apuradamente al general y antes de que llegara a su mesa le preguntó:

- Mi General, ¿Qué le parece la reunión?.

- Me parece maravilloso, me parece maravilloso, le contesto el General.

- Mi General, ¿Porqué a veces usted dice “Me parece maravilloso”, ¿Qué significa?, volvió a preguntar Huatangare, quitándose un peso de encima.

- Ah, eso, dijo el General mientras se sentaba y a la vez apartaba una silla invitando a Huatangare a que se sentara con el.

- Te voy a contar la historia. Pero solo para ti. Espero que no se la cuentes a nadie, le dijo inclinando la cabeza hacia el y poniéndose el anverso de la mano al costado de la boca en señal de máximo secreto.

- Mira cholo, continuó, cuando era muchacho vivía en un barrio pituco de mi ciudad, a dos cuadras vivía un amigo, Nicolás, éste era un serrano de mierda, malcriado hasta el culo, hablaba puro mote y lisuras, de diez palabras que decía ocho eran lisuras o motes, sin embargo, para sorpresa de todos nosotros comenzó a salir con la chica más bonita del barrio, Patricia era ella, además de bonita era muy culta, estaba estudiando en la Escuela Normal pero era mucho lote para él. Ingresé al ejército y después de unos diez años nos volvimos a cruzar. Un día que fui de compras lo encontré bien al terno y lo saludé, y le pregunté que había sido de Patricia, pues yo no sabía nada de ella. ¿Qué, no te enteraste? Me dijo. Nos casamos ya hace ocho años, tenemos dos hijos y nos va bien. Que bien, le dije, aunque nadie daba un sol por ti. Cierto me contestó, Patricia me ha hecho cambiar mucho, ¿Te acuerdas que era bastante motoso y lisuriento?, la verdad es que hablaba así para tratar de esconder mi dejo serrano, pero Patricia me ha hecho cambiar. Si antes decía “Acachau” ahora digo “Por dios, esto quema”, si antes decía “Pototo” ahora digo “Por cierto esto es fofo”, si antes decía “Ándate a la mierda” ahora digo “Mira, no tomemos las cosas así”, si antes decía “Está hasta las huevas” ahora digo “Me parece maravilloso”.
Y enseguida, el general, puso su cara seria de siempre, quedando mudo Huatangare durante un buen tiempo.

Ese día Lunes, cuando el General Solano salía de la Sala de Comando, después de mirar a Huatangare unos segundos, sintió apreció por el por la respuesta que había recibido, sin embargo volvió a pensar “cholo’e mierda”.



PD. Los méritos para Beto Mendoza Guevara por sugerir la idea.

miércoles, 17 de febrero de 2010

MATAR, PARA QUÉ

“La noche del 27 de enero último en su casa de Lince, Elizabeth Espino Vásquez, su enamorado Fernando González Asenjo, de 24 años, y su amigo Jorge Eduardo Cornejo Ruiz, de 21 años, planificaron y ejecutaron el asesinato de la abogada Elizabeth Vásquez Marín, madre de la primera. La joven fue detenida el 13 de febrero a las 11.45 de la mañana. A las 5:23 de la tarde fue arrestado Fernando González Asenjo, pareja sentimental de Espino Vásquez, y el tercer cómplice, Jorge Cornejo, a las 10:11 de la noche. Aunque en un principio intentó negarlo todo, Fernando González terminó por confirmar la declaración de su enamorada y su participación en el asesinato”.

Mientras leía el periódico sentado en su sillón especial, como lo hacía todos los domingos César Tomás sintió que su hijo se acomodaba en la mesa de la cocina para tomar su desayuno. Instintivamente miró el reloj de su muñeca y pensó “más temprano que de costumbre”. Así era, Fernando hace tiempo solía no tomar desayuno los domingos, sino levantarse cerca del mediodía, bañarse apresuradamente y salir casi corriendo a recoger a su enamorada para comerse un ceviche y apagar el caldero que la borrachera de cada sábado por la noche le dejaba. Este domingo era diferente. Sintió como había llenado su taza con agua recién hervida, escuchó el sonido inconfundible que producía al destapar la lata de “nescafé” con el mango de la cucharita, también escuchó el campanilleo rítmico que hacía cuando vaciaba sus cinco cucharaditas de azúcar en la taza y luego más de un minuto de revolver la mezcla caliente de la taza hasta dejar el sabor uniforme. Aunque esta vez le parecieron más lentas las vueltas de cuchara no había nada en su actitud que pudiera preocuparle.

“¿Habrá peleado con su enamorada?, ¿será por eso que estos últimos días casi no lo veo?, en fin, cosa de muchachos”, se dijo para sí mientras volvía a extender de par en par la edición dominical de El Comercio que había empezado a leer hace más de una hora, pero como siempre, le llevaría casi hasta el almuerzo terminarla.

De pronto reparó casi sin querer en la fecha del diario que leía, 7 de febrero, recordó que era su aniversario de bodas, como siempre, igual que cuando ella estaba viva lo había olvidado, y por eso tuvieron muchas peleas. Su esposa le reclamaba una falta de romanticismo pues aún cuando recordaba a tiempo la fecha jamás se emocionaba ni hacía nada por darle un sentido especial a ese día.

Y un recuerdo lo llevó al otro.

Hacía casi ocho años que su esposa Ana había fallecido. De pronto toda su vida se le complicó. El todavía no recuperada su trabajo en el ministerio de educación, de donde fue despedido durante el fujimorato. El sustento de la casa era Ana, era la contadora principal de una empresa que vendía autos de lujo, la muerte la sorprendió cuando retornaba a casa del trabajo. Recordó que era un día sábado, y, el auto de la empresa en el que viajaba fue embestido por una camioneta conducida por una persona ebria.

Se quedó solo con sus dos hijos Fernando con dieciséis años a punto de dejar el colegio y Ana Sofía de diez años, además de un sinnúmero de deudas a punto de vencer. Recordó el calvario que recorrió por oficinas y juzgados para reclamar el seguro de su querida Ana. Recordó cómo un poco más de dos años después del accidente, cuando Fernando ya tenía dieciocho, juntos los tres en la mesa, durante un viernes santo, el con lágrimas en los ojos les decía a sus hijos que había perdido las esperanzas de cobrar el seguro y que en adelante las cosas serían peor, les pidió que se prepararan para vender su último recurso, la casa donde vivían en Miraflores, y mudarse a un lugar mucho más barato, había pensado en mudarse a Santa Anita o a los Olivos, distritos mucho más baratos para poder sobrevivir.

Volvieron a resonar en sus oídos las palabras de su hijo Fernando diciéndole que en memoria de su madre no podían abandonar la lucha por cobrar el seguro y que el mismo estaba dispuesto de ser posible a dormir en las oficinas del seguro y en las que fuera necesario. Y así lo hizo, fue fotografiado por un periódista cuando pernoctaba en la puerta principal del seguro y esto le sirvió para que casi de inmediato fuera entrevistado por un canal de televisión. El efecto fue casi inmediato. El seguro pagó casi doscientos mil dólares, dinero que les trajo tranquilidad. Más aún, con parte de el contrató un abogado y también le cobró al Estado por devengados y recuperó su trabajo en el ministerio y casi de inmediato se jubiló, ganando en esta operación el suficiente dinero para vivir de pequeñas inversiones en las que cuidadosamente se aventuraba.

Recordó también cómo, después de haber cobrado el seguro, Fernando le pidió que lo matriculara en la Universidad de Lima, le dijo que quería estudiar derecho, pero además, tenía la gran posibilidad de encontrar a la mujer de sus sueños, única hija de una familia adinerada, que según el propio Fernando, abundaban en esta Universidad. Y César Tomás aceptó.

Y aceptó también de buena gana, hace unos meses, comprarle un auto de segunda, “para poder movilizarme entre tantos pitucos de la universidad” como le había dicho.

César Tomás tenía la seguridad de que su hijo había nacido con una predisposición para elegir adecuadamente las mejores opciones, no sólo para el, también para toda la familia. A pedido de el matriculó a Ana Sofía en uno de los institutos de cocina más caros de Lima, “la comida peruana está de moda y ella tiene pasta para ser una buena chef” había asegurado Fernando premonitoriamente, pues apenas año y medio después fue contratada ventajosamente por un hotel cinco estrellas como asistente de cocina.

Una sensación de agrado profundo acompañado de una modorra que lo hizo acurrucarse en el mullido sillón lo invadió, sabía que se iba a dormir, “no importa, estoy feliz" pensó, alcanzó a leer uno de los titulares de El Comercio, antes de dormirse y dejar caer el diario al piso “Horror: hija y pareja mataron a la abogada Elizabeth Vásquez”.

Y se durmió. Nunca sabría cuánto tiempo. Y soñó. Soñó con el día que Fernando le anunciara que por fin había encontrado a la mujer de sus sueños y que la traería a casa esa tarde. En sus sueños volvió a vivir aquella tarde, entraron a la casa como enamorados, el la cogía del brazo y con el rostro brillando de alegría le dijo “Papito ella es Elízabeth, ¿no es bonita?”, “Si hijito, te felicito, bueno los felicito a los dos por que creo que ambos son buenos muchachos”. Y volvió a sentir los besos en la mejilla, primero el frío y solemne de ella y después el tibio y alegre de el. Y entonces como ahora en el sueño, después de los besos, se percató que ella más que enamorada parecía un pollito buscando el cobijo de las alas de la gallina, una desahuciada aferrándose a la última esperanza de vida. Esa mirada brumosa, sin brillo le llamó la atención, pensó que era su imaginación. No volvió a prestarle atención. Pero ahora en sus sueños vio que los ojos de ella habían cambiado, tenían un brillo hechicero que reflejaban un mal presagio, no eran amenazantes pero si atemorizantes, pero como antes intentó no darles mayor atención.

Fue entonces cuando volteó la mirada y se encontró con la de Fernando. Tuvo la certeza de que esos ojos no eran los de su hijo, eran los de Elízabeth, sí, Fernando era ahora, por su mirada, un desahuciado en sus últimas horas, un condenado a muerte antes de la última confesión. Esa mirada parecía más un lamento, una oración a la muerte, un grito de auxilio desesperado. Y entonces despertó.

Estaba sudando. Tenía una desagradable sensación en todo su cuerpo.

Fernando estaba frente a él. Los brazos laxos a ambos lados, los ojos a punto de llorar y pudo percibir un ligero temblor en sus rodillas.

Sonó el timbre de la casa.

- ¿Qué hora es?, le preguntó a su hijo.

- Cerca de las cinco y media, le respondió Fernando.

El timbre volvió a sonar, recordó que en sus sueños también había escuchado el timbre.

- ¿Porqué no abres?, ¿Quién será?, preguntó apurado

- Es la policía – contestó su hijo intentando no darle ninguna expresión a sus palabras.

Sin embargo a su padre le sonó como su última exhalación.

viernes, 8 de enero de 2010

TATIS

Lo conocí cuando ingresé a trabajar a la administración pública, en la época en que me convertí en un verdadero burócrata. El era el Jefe de la Oficina del Ministerio del Interior, en donde trabajábamos una docena de empleados, encargada de la selección de personal civil para todo el sector y, como suele suceder en la administración pública, esto le otorgó cierto poder y posición.


Se le conocía como “Tatis”, su nombre no viene al caso recordarlo, si se preguntan el porqué de este apelativo, pues tampoco lo se, lo cierto es que el no estaba enterado de este sobrenombre y cuando nos referíamos a el lo hacíamos en voz baja.

Era un tipo casi bonachón, pues tenía sus ratos extraños durante los cuales parecía no conocer a nadie, era costumbre encontrarlo meditando sobre aspectos filosóficos con los que luego sorprendía a todos. Recuerdo cuando se pasó más de un mes dándonos explicaciones sobre los cínicos, los estoicos, los epicúreos y los neoplatónicos. Nadie le entendía, durante ese lapso cuando se acercaba a algún grupo de los que con el trabajábamos era normal que saliéramos corriendo, todos recordábamos de pronto una tarea pendiente pero siempre había uno, el menos despabilado o el que se encontraba de espaldas cuando Tatis atacaba, que tenía que aguantar la clase de sofismas y temas similares.

Por cierto que tenía otras cualidades, por ejemplo veía las películas que le gustaban hasta aprendérselas de memoria y luego las analizaba, casi escena por escena, encontrándole mil y una interpretaciones, además de la que el director de la película pretendía darle; y, por supuesto que éramos nosotros el obligado auditorio de estas ficciones. También era un poco despistado con los tiempos, era común que llegara a trabajar cerca del mediodía por que decía que se había quedado dormido recién a las tres o cuatro de la mañana, después de estar repasando una de sus películas o por encontrarse dedicado a escribir alguna de sus observaciones filosóficas, no le importaba si había trabajo o no.

Tenía también la cualidad de parecer honesto, porque a ciencia cierta no lo era. Sólo porque no quería. En realidad no teníamos muchas evidencias de haber utilizado el cargo para hacerse millonario. Pero, un seguimiento no muy especializado de su movimiento económico daba cuenta que, precisamente después de un proceso de selección, Tatis, había cambiado su vehículo por uno más moderno, o había vendido su casita para comprarse una mejor (había vivido en El Agustino, La Victoria, Lince, Jesús María, San Borja y ahora en La Molina), y muchos de los contratados gracias a los procesos que el dirigía le decían padrino. Hasta ahora no se si esto era una torpeza de su parte o una consecuencia de su interpretación filosófica de las cosas.

Tatis también era un soberbio tacaño, miserable, era incapaz de gastarse un sol si no era por una extrema necesidad, recuerdo que le decíamos que era más duro que carne de loro. Siempre que íbamos a la cafetería del ministerio o no tenía sencillo, o se demoraba en sacar el dinero para pagar la cuenta o se encargaba el de pagar la cuenta, cobrando a los demás y quedándose siempre con los vueltos. Como era el jefe no podíamos decirle nada. Tenía la certeza de que por tener esa condición todos los que estábamos a sus órdenes debíamos invitarle siempre. Casi nunca venía con su propio vehículo, prefería viajar colgado en micros y buses que gastar un poco de gasolina. Cuando lo hacía, era porque venía con uno de sus hijos o con su señora. Inclusive con ellos demostraba su tacañería. Cuando quería almorzar siempre se aseguraba que alguno de los empleados lo acompañáramos para hacernos pagar la cuenta, su estilo era darnos las gracias por adelantado, al sentarse a la mesa, recuerdo que les decía a sus hijos, “Hijitos, denle gracias a mengano por la invitación”, comprometiéndonos siempre con el pago.

Era hábil para sacar ventaja de todo, recuerdo que todos los años, como es costumbre, al realizar la bajada de reyes, entre la gente de la oficina lográbamos juntar unos soles para usarlos en el nacimiento del año siguiente, dinero que el se daba la maña suficiente para guardar, el hecho era que el nacimiento completo tenía muchos años que no se renovaba.

Recibía una partida para gastos de administración de la oficina que nadie sabía en que lo gastaba y siempre nos argumentaba de que ese dinero lo empleaba para apoyar a sus superiores, como no había forma de probarle nos dábamos por conformes.

En una ocasión, cuando se casó una de las compañeras se hizo una colecta de veinte soles por cada trabajador comprometiéndose Tatis a poner una parte de los gastos de administración para hacerle varios regalos a la futura esposa, la idea era comprar un microondas, de moda por esa época, más los otros regalos que Tatis pondría de su parte. Justo antes de la ceremonia se presentó el mismo, en nombre de toda la oficina a dejar tres paquetes en la casa de la novia. Durante la fiesta comió, bebió y bailó a más no poder, los padres de la novia, me imagino que en retribución por los tres regalos recibidos lo agasajaron como se debía.

Pero, la sorpresa llegó cuando la novia abrió los regalos, uno contenía el microondas sin caja, el otro la caja del microondas con los accesorios y el tercero contenía los manuales y un libro de cocina que regalaban por la compra del microondas en SagaFalabella. Finalmente el se salió con la suya, como era su costumbre, compró un regalo a un costo menor que el dinero que habíamos recolectado y gozó de la fiesta como si hubiera sido suya.

Tatis tenía dos hijos, un varón y una señorita, recuerdo que el varón era un jipi pero de verdad, según me confió el mismo Tatis, cambiaba de ropa cada cuatro años, comía sólo verduras, no tenía interés por estudiar ni le interesaba trabajar, frecuentaba algunos grupos que hacían vida en comunidad, procurándose entre ellos mismos su alimentación y sus otras necesidades. Ya hacía algunos años que Tatis había dejado de preocuparse de el.

En cambio con su hija era diferente, estudiaba en la Unifé, le compraba las mejores ropas, aprovechaba cualquier ocasión para mostrarla, y, ella era muy educada, se notaba que tenía una educación de colegio de monjas y tenía el perfil de una futura profesional exitosa. Sin embargo, ni ella podía ablandar los bolsillos de Tatis. Con frecuencia me preguntaba para cuándo guardaba todo su dinero.

Recuerdo que por esa época trabajaba con nosotros un joven (joven por su apariencia pero de edad incierta, como casi todos los cholos cajamarquinos, siempre aclarando, uso esta expresión por parecerme más literaria y sin la menor intención peyorativa), a quien llamábamos “muchachito” Guerrero, por su apellido, que durante etapas, sobre todo durante los procesos de selección de personal se convertía en el brazo derecho de Tatis. Este era un tipo soberbio, pretensioso, muy merecido, creía que todos le debíamos favores. Era de los que “dan una aguja y sacan una barreta”, a todo y a todos nos sacaba provecho, tenía una rara habilidad para adelantarse a los hechos y actuar siempre de tal manera que salía ganando, sin importar a costa de quién, no hacía nada sin antes estar seguro de que obtendría algún beneficio, miraba a todos por sobre el hombro y le gustaba salir con muchachitas de aquellas que por un pollo a la brasa se prestan para acompañarnos, mostrándose por todos lados con la intención de aparentar ser un conquistador. Pretencioso como el solo, muchas veces le escuché decir que estaba buscando la oportunidad de dar un “braguetazo” con la hija de alguna familia adinerada, cosa que creía poco probable por la calidad de chicas que frecuentaba (vuelvo a señalar que mi intención es solo literaria). La verdad es que a la mayoría nos caía mal. Pero así como era el brazo derecho también tenía épocas en que peleaba con Tatis. No teníamos la certeza pero presentíamos que se originaban por cuestiones de repartijas.

En este ambiente trabajé algunos años, no exagero si digo que aprendí mucho sobre el comportamiento de un burócrata, gané experiencias que luego me sirvieron como oro en los trabajos que desempeñé posteriormente y soy sincero y a la distancia le envío un gracias a Tatis.

Hago esta evocación por que hace unos días me crucé con Tatis, iba en la parte posterior de un Mazda deportivo del año, lo seguí durante algunos metros con mi carcochita y pude ver que a su lado iba su esposa, siempre tan digna ella. No me llamó la atención reconocer a su hija al lado del conductor, seguía teniendo la apariencia de niña triste con que la recordaba, agobiada por los límites que le ponía su padre. Pero juro que si me causó una gran sorpresa ver que quien conducía el vehículo era “muchachito guerrero”, con la misma actitud cerril con que lo recuerdo, la nariz levantada como desafiando cualquier circunstancia de la vida y ufanándose por estar donde estaba.

Recordé entonces uno de los refranes que usaba mi abuelo, que me pareció digno para esta ocasión y que me hubiera encantado decirles a cada uno de los que fueron mis compañeros en esta etapa de mi vida “Que cada palo aguante su vela”.



miércoles, 7 de octubre de 2009

HISTORIAS DE LA SELVA

Cuando alguno de nosotros se traslada a vivir a la selva peruana simplemente sastisface su curiosidad por la grandeza de nuestra geografía, creo que es el caso de la mayoría por lo menos, ponemos a prueba nuestra imaginación, si lo que imaginamos durante nuestras clases de geografía o en las lecturas de libros y revistas tiene alguna cercanía con la realidad, pero nos damos con la sorpresa que la naturaleza por lo general traspasa nuestra imaginación. Los paisajes y las sensaciones que se viven en directo no tienen ni cercanía con lo que imaginamos. Simplemente, es grandioso.
Y también comienzan a llegar a nuestros oídos historias sobre personajes y espíritus que habitan en nuestra amazonía, que cuando son contadas por los lugareños no puedes dejar de percibir la pasión, la fe,el sentimiento que ponen por hacerte partícipe de estas, más que creencias, vivencias espirituales. No he sido ajeno a estas emociones.
Hace unas noches, mientras retornábamos a nuestros alojamientos, pasadas las diez de la noche, con un grupo de personas con las cuales trabajo, tomamos por un pasaje por donde todos nosostros nunca habíamos transitado, y que ahora lo hacíamos por invitación de un personaje simpático del grupo al cual solamente llamamos "Guayacho", natrivo del lugar, con la intención de acortar las distancias; desde que tomamos este pasaje con frondoza vegetación  a ambos lados, que con la luna al fondo dibujaba sombras atemorizantes sobre nuestras cabezas, percibimos que los ruidos de la selva cesaron casi en su totalidad, que nos obligaba a conversar en voz baja contagiados por la sensación de pequeñez ante una ruta desconocida.
No recuerdo en que momento lo percibí, pero cada cierto tramo parecía que alguien nos silvaba desde atrás de las sombras, como si nos acompañara en nuestra trayectoria, no dije nada pero noté que efectivamente iba con nosotros, a veces silvaba del lado derecho, otras del lado izquierdo, pero siempre con el mismo tono como dejando en claro que se trataba de la misma persona.
Después de unos veinte minutos de caminata durante los cuales recuerdo haber conversado pero no recuerdo sobre qué, cuando ya presentíamos que llegábamos a nuestro destino percibí que una persona venía por el mismo sendero pero en sentido contrario, sólo cuando pasó a nuestro lado me pude dar cuenta de quién se trataba, era "Mañuco", uno de los mosos que siempre nos atendía bien en el restaurante donde todos nos encontrábamos pensionados. Yo iba inmeditamente detrás de "Guayacho", quien también se pensionaba en el mismo lugar y que por supuesto lo conocía, intenté adelantarme para saludarlo, pero "Guayacho", minimizando sus ademanes se me adelantó con un gesto que entendí de inmediato que debía ignorarlo tal como el lo hacía. "Mañuco" pasó cerca de nosotros, al cruzarse conmigo un paquete de luz de luna que atravesó la vegetación le dio de lleno en la cara y pude darme cuenta que en realidad no se trataba de "Mañuco", era otra persona que me pareció haber visto alguna vez y que sin inmutarse se cruzó con todos nosotros desapareciendo en la oscuridad.
Unos segundos después, noté que ya llegábamos a nuestro alojamiento. Nuevamente los sonidos estereofónicos y ecualizados de la selva endulzaron mis oídos. Le pregunté a "Guayacho" en forma natural:
-¿Quién es ese tipo? ¿...lo conoces?.
- Si - me dijo - ...es el "chullachaqui".
Esa noche, antes de dormirme, busque en internet "chullachaqui" y esto es lo que encontré:

EL CHULLACHAQUI

(Espíritu de los Pies Desiguales)
El Chullachaqui, siempre adopta la figura o la forma de una persona amiga conocida del pueblo, para engañar a la que va a ser su víctima y hacerle perder en la espesura de la enmarañada selva. Muchos pobladores aseguran que en muchas oportunidades han visto las huellas o pisadas desiguales del que dicen Chullachaqui, impresos en el barro, otros dicen que es un demonio que cuida la selva para que no penetren en ella.
Cuentan así mismo los pobladores, que en Armayari, un bello pueblo enclavado en la selva del Departamento de San Martín a 1 Km. aproximadamente de la población, se encuentra la guarida o casa de los Chullachaquis. Relatan que un día a horas de la tarde un vecino del lugar llamado Juan Nicolás, después de haber bebido una gran cantidad de masato (licor a base del fermento de la yuca), decidió ir a al chacra para ayudar a su padre quien se encontraba realizando las labores agrícolas.
Al pasar por el referido lugar, improvisadamente se le presentó una persona igualita a su padre y sin dejarlo avanzar le dijo; "He venido a esperarle, sígueme vamos a la chacra". Juan Nicolás un poco sorprendido obedeció sin decir una sola palabra siguió caminando junto con su inesperado acompañante por un camino bastante ancho pero a medida que iban avanzando el camino se hacia cada vez más angosto. En ese trayecto sorpresivamente se detuvo y le dijo: "Hasta aquí te he acompañado, tu te quedas y yo me voy, y desapareció del lugar, riendo burlonamente.
Recién Juan Nicolás se dio cuenta que se encontraba perdido en un enorme bosque y por más que busco el camino para regresar a su casa no lo encontró. Desesperado ando por el monte llamando con voz en cuello a alguien que pudiera encontrarse cerca para que lo saque del lugar pero nadie respondió.
Al darse cuenta los familiares que Juan Nicolás no se encontraba ni en su casa ni en la chacra, de inmediato salieron a buscarlo, logrando localizarlo después de cuatro días de intenso trajín. Pero Juan Nicolás había perdido la razón. Ya en su casa comenzaron a curarlo pero no conseguían volverlo a su estado normal. En vista de que no recobraba el conocimiento decidieron llevarlo a un curandero para que lo tratara. El curandero les pidió que llamaran al sacristán y al cantor de la iglesia y conjuntamente con los familiares del enfermo caminaron hasta el sitio en donde habían encontrado a Juan Nicolás. Al llegar al lugar prendieron las velas que habían llevado y comenzaron en voz alta a llamar al alma de Juan Nicolás. A continuación emprendieron el camino de regreso haciendo sonar la campanilla, cantando y sin mirar hacia atrás, cuando llegaron encontraron que Juan Nicolás se encontraba profundamente dormido y entonces comenzaron a llamarlo diciéndole: "Juan Nicolás, Juan Nicolás..." y después de un largo suspiro Juan Nicolás despertó ya completamente sano y salvo del hechizo del CHULLACHAQUI.

Tomado de: http://www.juanjuionline.net/costumbres/chullachaqui.htm

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sábado, 12 de septiembre de 2009

NO TODOS LOS PERIODISTAS VAN AL CIELO.

NO TODOS LOS PERIODISTAS SE VAN AL CIELO.


Hace algún tiempo que sin darme cuenta me convertí en un asiduo lector de la columna del Director del Correo, Aldo Mariátegui. Debe ser porque tenemos muchas ideas coincidentes, porque tampoco me gusta mucho el color rojo, ni el caviar, o porque también creo que un poco de “napalm” en el VRAE no nos vendría mal.
De pronto lo veo aparecer en TV, todas las mañanas al lado de Mónica Delta, recuperada no se de dónde para la televisión, en buena hora, expresando lo mismo que expresa a través de sus comentarios escritos. Me parece un tipo culto, de buena memoria, administrador de información, como deben ser los críticos o editores de diarios, ni pintado sería mejor para El Correo.
Se nota que es claro de ideas, que no se hace problemas para expresar lo que siente. Por ejemplo cuando discrepa abiertamente de su abuelo José Carlos Mariátegui afirmando que más conocía Europa que la Sierra del Perú y que nunca debió escribir lo que escribió o por lo menos que su óptica no era la adecuada para esto. Me sorprende la forma como enfrenta a sus adversarios, como AAR y otros, con una desfachatez que te otorga la certeza de que llevas ventaja. Si, creo que leerlo es una forma de catarsis por la forma directa y clara como se expresa, muy alejado de los periodistas tradicionales y retorcidos de la prensa nacional.
Pero lo que me sorprende es la cruzada que ha iniciado para despenalizar los delitos por difamación y calumnia, vale decir, aceptar que “la urraca” nunca debió ir a prisión, como el mismo lo dice. Y en esto si no estoy de acuerdo para nada, aunque tengo bien claro que mi posición no le interesa un bledo.
Creo que los periodistas, como cualquier otro profesional, si comete delito cumpliendo su función, si lo merece debe ir a la cárcel. ¿O habrá personas que aún piensan que el honor y la dignidad perdidos por la insidia de un periodista se puede arreglar con un fajo de billetes?, ¿Estará bien que un periodista sepa que por más que difame y calumnie nunca se irá a la cárcel? ¿En qué se convertiría “la urraca”?, ya no solo rompería las resoluciones judiciales en pantalla, sino se limpiaría las axilas con ellas. ¿Es acaso bueno que un periodista publique información a sabiendas del daño que va a ocasionar sin la debida precaución de verificarla antes?. Cuando un profesional cualquiera comete actos que deben ser judicializados, por ejemplo un médico, si se le muere un paciente por falta de precaución, o un administrador que quiebra una empresa por negligencia, o un ingeniero que por negligencia se le cae un puente, o un policía que por defenderse o defender a otros mata a un delincuente, casi siempre enfrenta como pena el irse a la cárcel, y antes de cometer el hecho sabe que tiene esta valla legal y que no debe saltarla, ¿porqué un periodista, que se supone igual de profesional, debe ser tratado de manera diferente? ¿acaso no son personas y por lo tanto tenemos la certeza de que también cometen errores y tienen pecados?.
Las difamaciones y calumnias a veces ocasionan efectos más dramáticos que una lesión o un robo y peor aún, en ocasiones no sólo dañan al ofendido, sino a sus familiares, adultos y menores. ¿En este caso, bastará un puñado de soles para reparar el daño?, creo que no.
No debemos ser ingenuos, entre los periodistas, al igual que en todas las profesiones existen personas que se merecen la cárcel, seguro que si. Si no recordemos la época de Fujimori. Cómo ellos también, como muchos humanos, voltean los ojos y estiran las manos ante un fajo de billetes. Entonces no me trago el cuento de que es necesario darles trato especial para mantener la libertad de prensa. Tampoco porque en Londres o en París nunca se ha encarcelado un periodista por esta razón nos convierte en trogloditas. También hay libertad de tránsito y por esto no vamos a meternos a donde nos de la gana o a andar calatos por cualquier sitio, recordemos que todas las libertades tienen sus restricciones.
Me da la impresión que la solidaridad que muestra Aldo Mariátegui tiene la intención de crearse un escudo frente a Magaly, “…por si acaso”, como suele decirse, porque debo señalar, que sin embargo, el es uno de los descalificadores de Laura Bozzo. ¿Qué pasó con la libertad de expresión?, ¿Porqué si vale lo de Magaly y no lo de Laura?.
Preguntas que con cárcel o sin cárcel son difíciles de contestar.


***** A propósito de este buen analista, Aldo Mariátegui, su presencia en la televisión me ha permitido plantear una teoría. En el Perú, los programas periodísticos televisivos, con más de una figura, están destinados al fracaso.

Lo digo porque en el noticiero que aparece, al lado de Mónica Delta, a pesar de las bromas y las sonrisas, se nota la incomodidad de ella, siempre queriendo decir la última palabra, casi todos los temas que ella inicia, el proporciona más información o introduce comentarios más acertados que Mónica, quien hace esfuerzos por demostrar que conoce más temas y sobre todo más que el.

Me pongo a pensar que sería si la calabacita que es ahora pareja de Alamo Perez Luna hubiera tenido un co conductor con ella, quizás nos hubiéramos dado cuenta de algunos defectos mayores que el escoger a ese simplón de mariachi (no se si lo digo por envidia).

¿Será por eso que “H” siempre trabaja solo?.


PD. “H” es César Hildebrant, según “El enano” de Fernando Ampuero.

domingo, 6 de septiembre de 2009

MAS CLARO QUE "TIMOFÓNICA"

Recuerdo como si fuera ayer nomás el día en que llegó un celular a mis manos. Era uno de la empresa Lima 2000, esa la del deudor más conchudo del Perú, con apellido materno de lapicero. En esos primeros tiempos del celular el que llamaba pagaba (hay que decirlo, el Perú fue uno de los primeros países del Mundo en implementar el sistema de telefonía celular), el contrato inicial fue de 100 dólares mensuales más los 34o que me costó el aparatito, un Magnavox ligerito que apenas entraba en el bolsillo del pantalón, pero el modelo era especial para llevarlo en el bolsillo interior del saco o en la camisa, todavía no se discutía si las micro ondas que emplea el celular producían cáncer y uno podía llevarlo inclusive muy cerca de la entrepierna. ... Ahora ya noooo!!!.
Pero el bendito sistema de "el que llama paga" tenía sus inconvenientes, primero, cualquier conchudo hasta sin conocerte te llamaba y atentaba contra tu bolsillo, hasta las llamadas equivocadas (entonces no existía el identificador de llamadas, la señal no era digital), segundo, mes a mes los cien dólares iniciales se iban incrementando, porque cada vez más gente sabía tu número y a cualquier hora te pretendía disponible (sobre todo recuerdo las llamadas de la chamba, hasta el encargado de la limpieza se daba el gusto de encontrarte a cualquier hora), y por último, los dos inconvenientes anteriores te causaban el mayor, un stress de la granjijuna, a fin de mes te daban pesadillas ante el temor de la cuenta inflada.
Mi organismo, adecuado al trabajo de los programadores de sistemas, que viven al filo de la navaja, no aguantó y terminé por estresarme; y, como es natural para curarme me deshice del bendito aparatito, lo bendí a un precio regalado y me quedé con un arruga de más de 200 dólares con el bendito tío del apellido de lapicero (me cobró rapidito, para eso si es bueno el anciano...).
Después adquirí un Bellsouth, un Nokia, modelo no se que, pero era de lo ultimito, el más pequeñito, lo vi usarlo a Tom Cruise en una película, no recuerdo cual. Con este aparato estuve algunos años, no más de tres creo, hasta que de un momento a otro, esta empresa fue absorvida por Telefónica y zuás, de un zapataso, me convertí en usuario de una de las empresas de la cual más desconfío y que, lo reconozco ahora, más odio.
Estos señores, españoles ellos, creen que nos están conquistando por segunda vez, y lo que es peor, creen que tienen el derecho de hacerlo, despiden a los trabajadores que quieren, con el cuento de que la externalización es la panacea (reconozco que es necesaria) tienen trabajadores a tiempo completo sin contratos, nos cobran la línea más cara de esta parte del mundo, nos han hecho tragar mucho tiempo esa vaina de una llamada o un paso por conexión, un sistemita e¿inventado por ellos para cojudearnos, para que apenas levantes el telefono y contestes "No me jodas" y luego cuelgues (...creo que así constestan la mayoría de las mujeres a sus maridos cuando están asadas) te cobren como si hubieras hablado dos minutos. Claro que algunas cosas se han corregido (gracias al congresista de AP nacido en Cajamarca que es elegido en Puno), pero los latrocinios que ellos cometen continúan.
Para no salirme del tema sigo escribiendo. Por supuesto que cuando me convirtieron a usuario de Telefónica de inmediato cancelé mi línea y me pase sin dudarlo a TIM, ellos, muy atentos, me inscribieron en un sistema RPP (Red Privada y no se qué más), a un costo de diecinueve dólares mensuales lo cual me permitía sesenta minutos a cualquier destino y un número ilimitado de llamadas a otros RPP.
Que hermosa fue esta etapa telefónica de mi vida. Podía llamar a cualquier sitio, salvo a aquellos lugares donde la red de TIM no llegara.
Luego TIM se convirtió en patrón de Gianmarco y se cambió como CLARO. Las cosas mejoraron más todavía. Durante esta etapa pude cambiar de teléfonos muchas veces, recuerdo qué importante esa ser poseedor de uno de estos Chips (hoy valen desde cinco soles).
Hasta que todos en mi chamba se cambiaron a RPM (Red Privada Movistar) de la bendita Telefónica, yo también y renuncié al servicio de CLARO.
Me vine a trabajar por Amazonas, Bagua Grande y mi desazón llegó al extremo.
Si hoy escribo esta entrada al blog no lo hago con ánimo de rememorar estas etapas de mi vida, sino mas bién de desahogarme y poder contar la impotencia que se siente ser usuario de este sistema por esta zona. "Deje su mensaje en la casilla de voz" se ha convertido en el peor sonsonete que mi teléfono repite nueve de cada diez llamadas. No creo que puedan imaginarse la indignación e impotencia que se siente cuando deseas comunicarte de cualquier sitio y el teléfono se encuentra fuera de cobertura, y tienes que buscar una posición desde la cual llamar, tienes que bajarte de tu auto, salir de tu oficina, alejarte de las personas o abandonar tu dormitorio en el momento que surja la necesidad de una llamada.
Te pasas horas y no consigues una conexión limpia. Si la logras tienes que quedarte quieto, para asegurarte que al siguiente paso no pierdas la llamada, pareces un tarado eligiendo que piedra pisar para cruzar un río, evitando movimientos innecesarios.
Impotente me he quedado muchas veces con la llamada urgente a medias de un familiar o un amigo.
Ni hablar de las llamadas que solías hacer a tus amistades para lorear (sobre todo a quienes somos amantes del "aguadito") o aquellas a los familares por su cumpleaños, esas la tienes que hacer desde un público de fijo a fijo, aprovechando la oferta de Tongo, llamas por más de dos minutos y puedes hablar hasta cien minutos. Los de la "Timofónica", que es así como llaman los propios españoles a la Telefónica, se han dado cuenta que estos aparatos ya nadie los usa, ...y con esto ayudas a recuperar el valor de los aparatos públicos favoreciendo a estos ¿ladrones?...¿empresarios?...¿timadores? o todo a la vez.
Qué diferencia de los usuarios de CLARO (siempre refiriéndome a esta zona), ellos llaman de cualquier sitio, nunca se les corta una llamada. No se imaginan la envidia que siento. Ahora me arrepiento de haber dejado mi CLARO y haber convencido a la mayoría de mis contactos a seguirme hacia "Timofónica". No se si podré convencerlos para regresarnos a CLARO.
Lo que si puedo decir, a aquellos que todavía tienen dudas, no escojan empresas que desde que negociaron con nosotros nos hicieron los "cholitos".
Me imagino las vueltas que debe dar en su tumba el pobre Atahualpa, sobre todo después de haberles llenado no se cuantos cuartos con oro.
Por eso digo que aún se creen conquistadores, nos ofrecen algo que jamás cumplirán.
Creánlo, lo que acaban de leer esh zierto... joder!!!!.

PD. Me estoy guardando mi opinión sobre el servicio de "Espidi" (si, se que no se escribe así), esa es otra historia parecida.

sábado, 22 de agosto de 2009

INGENIERIA DEL FUTURO

Como cualquier niño de su edad, a los 10 años, su visión de la realidad debe ser muy particular, seguro que interpreta los hechos relacionándolos con lo que conoce hasta ahora del mundo, tiene la particularidad de que parece pensar siempre las cosas antes de decirlas, pero no deja de sorprender su razonamiento. Nunca está apurado, ni siquiera cuado su mamá le descubre que no ha completado las tareas escolares del día, la única ley que hasta ahora conoce y la aplica, es la del menor esfuerzo, quizás debido a su contextura gruesa es que siempre toma el camino más corto de todas las cosas, a veces se le nota obeso, pero de gordito no baja.
Pese a que prefiere no esforzarse ni emocionarse por las cosas que realmente interesan, cuando ve un animalito, un juego o una serie nueva su curiosidad se dispara y pareciera que no tiene límites. Desde más pequeñito podía diferenciar animales que para la mayoría son raros o desconocidos, gracias a sus horas sentado frente al "Animal Planet" y a sus monólogos con el "Cazador de Cocodrilos". Reconozco que fue un error dejarlo usar la computadora desde muy pequeño y más aún permitirle el uso y abuso de cada juego que encontraba.
A estas alturas, quien ya leyó algunas de mis entradas al blog ya intuye que estoy hablando de mi hijo.
El hecho es que está a punto de cumplir once años. Según yo edad precisa para que decida su futuro, para que elija la profesión que le va a durar toda la vida, que le va a permitir comer y sobre todo que va a hacer felices a sus padres (me cuesta reconocerlo pero he caído en el egoísmo de cualquier padre, que con el afán de hacer de sus hijos lo que uno no fue pretende elegir el camino por ellos. En mi caso, quizás es justificable, porque alguna envidia siento de tener sobrinos que a su corta edad ya han alcanzado méritos académicos). En torno a esta idea se me ocurrió, hace algunos días cuando estuve por Lima, llevarlo a pasear por los alrededores de la UNI, y buscar la forma de convencerlo porque vaya eligiendo ya alguna ingeniería como carrera.
Llegamos frente a la UNI, lo primero que quizo fue que le invitara una bolsita de "yuquitas", esas de harina que venden en las esquinas limeñas, "se ven ricas" dijo. Lo convencí de que más adelante nos íbamos a tomar una gaseosa acompañada de su sánguche. Cruzamos el puente peatonal y nos encontramos con una cantidad de piratas que venden software de todo tipo, juegos, manuales, tesis, demostrativos, programas de diseño en 3D y toda aquella oferta increible a la que tenemos que recurrir los peruanos por nuestro bajo presupuesto. Se le iluminaron los ojos cuando comenzó a leer las carátulas de los CDs. No que que parte de su percepción usaba pero siempre su mirada se dirigía hacia un juego nuevo, justo el que estaba esperando. Casi a jalones lo llevé mas allá, donde estaban los CDs con información y todo tipo de software para todas las ramas de la ingeniería. No me pareció que la emoción desapareciera de su rostro cuando encontró un CD de la facultad de mecatrónica, "Asu, los transformers..." dijo. Si, aproveché para despertar su interés, si estudias mecatrónica o robótica podrás contruir tus propios modelos le recordé mientras le enseñaba a lo lejos el pabellón que yo suponía era el de esa especialidad. Después le mostré CDs con gráficos en 3D usados en arquitectura, ingenieria electrónica y en todas las especialidades, en cada una de ellas le hacía una reseña tratando de estimularlo y descubrir cual sería su verdadera inclinación, incidiendo en que podría ganar mucho dinero, más de lo que gana su papá.
Tarea difícil, mostraba la misma emoción para todas las ingenierías, más para aquellas que tenían un CD con bastantes gráficos, cuestión de detalles pensé. Comencé a emocionarme también y a mi la emoción me conduce invariablemente a la cafetería.
Nos dirigimos a un pequeño kiosco ubicado en la entrada a un segundo piso. Pedí dos gaseosas para ambos, el pidió una que pudiera llevarla (siempre es así, las cosas que le gustan las hace durar más, qué muchacho) acompañado de una sabia elección, un paquete de galletas de dieta.
Caminamos casi una cuadra para tomar la movilidad que nos regrese a casa, sus mejillas seguían coloradas pintadas por la emoción. Y como quien no quiere saberlo le pregunté "Qué ingeniería te gusta?", no me contestó, destapó la gaseosa, apuró un sorbo, la volvió a tapar. Inteligentemente interpreté el gesto. No quiere que lo apuren. Pero me dije si dejo que las mejillas se le despinten adios emoción y adios interés. Insistí. "Qué te gustarías estudiar hijo?".
Suspiró para adentro, como sólo lo hacen los niños y mirando al horizonte, quizás al futuro que nosotros no veremos contestó sin perder la frescura "Ingeniería Artística...".
La siguiente vez que abrí mi boca para pronunciar otra palabra ya estábamos en casa esperando que pusieran la mesa para el almuerzo.

lunes, 17 de agosto de 2009

ENTREVISTA PERSONAL

Hace algunos días fui encomendado para formar parte de un jurado de tres miembros, encargado de evaluar a un grupo de jóvenes de entre 17 a 25 años para alcanzar unas vacantes a un centro de estudios de nivel ténico en una Provincia del Departamento de Amazonas. Ahora lo admito, me sentí emocionado desde que se presentó esta posibilidad, más aún cuando se me dieron las reglas de la evaluación, cada uno de los jurados debíamos encargarnos de un aspecto en general, el primero la personalidad y el dominio de la situación, el segundo la vocación y yo, el tercero, del nivel cultural.
Con algunos días de anticipación me preparé, pues no quería ser sorprendido por las habilidades culturales de ninguno de los entrevistados, pues de ser así quedaría en evidencia pues los exámenes eran orales.
Lo cierto es que para el día del examen los tres jurados preparamos la "escena del crimen", como lo llamó uno de ellos, al ambiente en donde se llevaría a cabo la entrevista. Para darle seriedad sobre una mesa grande con un solemne tapete verde ubicamos dos computadoras tipo notebook, muchos libros voluminosos y hasta una Biblia de cuero, inmensa y sobrecogedora, cubrimos algunas ventanas para volver el ambiente oscuro algo así como una "inquisición", para probar la entereza del postulante y poniendo nuestra cara más seria nos propusimos hacer una evaluación exhaustiva y concienzuda a cada uno de ellos.
Los primeros postulantes, calculo que unos diez a lo sumo, fueron verdaderamente exigidos, con ellos nos tomamos nuestros buenos 20 minutos en cada uno, y fue suficiente para darnos cuenta de que, por lo menos, en el aspecto que yo evaluava, el nivel cultural, pues estábamos desnivelados. Al principio sentí un poco de cólera. Después fue risa. Finalmente terminé desilusionado del pobrísimo nivel cultural y educativo de la juventud de esta parte del país (en realidad debe ser de todo el país, pues los evaluados procedían de casi todos los Departamentos del Norte y Nor oriente, además de Lima y Arequipa). Como los evaluados superaba el medio milllar nuestra tarea duró dos días completos, casi a la carrera con los últimos, pues no teníamos más tiempo de plazo.
Quizás el ritmo frenético de las últimas entrevistas terminó por desmoralizarme y desgastarme. A partir de entonces tengo una visión más compasiva de los jóvenes que sólo tienen acceso a la educación pública, pues son el reflejo de este sistema entrampado y obsoleto que es hoy la educación pública; en esta región aún siguen enseñando profesores que durante la evaluación del 2007 sacaron notas entre 03 y 11, es lógico que con esta clase de "profes" el resultado nunca será bueno. ¿Y ante quien nos quejamos?. ¿A quien le echamos la culpa? ¿Alguien tendrá un medición exacta de los resultados de la educación pública en el ámbito rural? Y aún existen más preguntas difíciles de contestar.
Es increíble las respuestas que recibí a la mayoría de preguntas inocentes que entonces tuve que formular. Las difíciles, las que había preparado nunca las pude hacer, por el nivel cultural. Aquí algunos ejemplos (antes debo aclarar que nadie supo donde nació Miguel Grau, o a que se dedicaba, nadie "acertó" donde queda el Huascarán, lo más cercano fue Lima, confundieron a "Los perros hambrientos" como obra de Mario Vargas Llosa y creen que el río Ene se encuentra en el África, ninguno supo el nombre completo de Túpac Amaru ni lo que hizo José Abelardo Quiñones y siendo de la Amazonía juran que la "serpiente de Oro" es un animal mitológico, para ellos las chullpas son una especie de alimento y alguno jura que San Martín de Porres fue el primer presidente del Perú):
-Dígame Ud. a qué se dedicó los últimos tres años.
-A sembrar café en mi chacra.
-¿Y cuantas hectáreas tiene su chacra?
-Dos hectáreas.
-A propósito ¿cuántos metros cuadrados tiene una hectárea?
-Mil.
-¿Está seguro?
-Si, porque mi chacra de dos hectáreas tiene dos mil metros cuadrados.

A un joven de 23 años le pedí que llevara su mano hacia donde quedaba su trompa de eustaquio... y temerosamente se tocó el bajo vientre. Su rostro reflejaba una sorpresa, la de haber descubierto de pronto que tenía trompa de eustaquio y que seguramente estaba por el mismo lugar en donde están las trompas de falopio (En realidad acabo de comprobar que esta es una pregunta difícil, pues muchos profesionales tampoco saben que tienen una trompa de Eustaquio).

A una jovencita de unos 17 años le pedí que llevara su mano a su occipucio, qué linda, con una sonrisa de una infante a punto de hacer una travesura se llevó lentamente la mano hacia atrás, agarrándose las cuatro letras.

-¿Dígame Ud para qué sirve el apéndice?
-Para que nos operen.

-Muéstreme Ud su dedo anular.
-No tengo (mostrando la palma de la mano abierta con los cinco dedos estirados).

-¿Qué parte de la zanahoria come Ud?
-Las hojas.
-¿Está seguro?
-Si.
-¿Entonces de donde las jala al momento de cosecharlas?
-De más arriba.

La de campeonato:
-¿Quién compuso la quinta sinfonía de Bethoven?
-Oscar Altamirano.

Al finalizar nuestro trabajo, cuando firmábamos las actas con los resultados, mientras los otros miembros del jurado cruzaban algunas explicaciones que yo sólo escuchaba como en la lejanía recuerdo una frase que si llegó clara a mis oídos..."pobrecitos".

LA PENSIÓN

  El sonido de un disparo no muy lejano lo despertó, apretó con fuerza fu fusil, un ZB checo que les habían entregado a las tropas para este...