LA PENSION

LA PENSION
LA PENSION

miércoles, 8 de mayo de 2019

NO TE CONOZCO MAMÁ.

 Salió de su casa más emocionado que de costumbre, más apresurado, tenía las horas del día contadas para terminar de hacer lo que se habían propuesto. Antes de salir de casa debía realizar una pequeña rutina que estaba obligado a revisar, pequeñas cosas que le servían para recordar algunos rostros importantes en su vida y apretó la agenda que llevaba en la mano. Pero hoy, era el último día en este lugar, en unas horas iniciaría la partida hacia un nuevo destino, una nueva vida, se había tomado tiempo planificarlo pero valía la pena. Hoy tenía que hacer esta gestión importante para ambos, se encontrarían en las oficinas del registro civil de la municipalidad para firmar junto a los testigos, el acta de matrimonio que los uniría para siempre. Tenía que tomar el primer taxi que encontrara. Vio pasar uno por la calzada contraria y le levantó el brazo, el auto se detuvo unos diez metros más adelante y se apresuró a llegar a el. Se cruzó con una señora que parecía conocerle, el le dibujó una sonrisa seca, como restándole importancia pero alcanzó a mirar que llevaba una flor anaranjada adornándole la cabellera, desviándole la mirada se apresuró en subir al taxi que había detenido.
No había podido dormir solo, Ana Claudia, había tenido su último turno de noche en el hospital y habían quedado que temprano pasaría ella por los dos testigos, los llevaría a la municipalidad y allí se encontrarían para realizar el matrimonio civil programado para las nueve de la mañana.
Marco Aurelio había conocido a Ana Claudia dos años atrás en el hospital donde trabajaban, el acababa de llegar del interior del país donde vivía, donde logró conseguir un puesto en el sector salud, de donde fue trasladado a Lima por exceso de personal, era el más joven de todos y le tocó en suerte. Apenas verla se enamoró de ella, quedó prendado, nunca había tenido un amor en serio, por lo menos no con una mujer como Ana Claudia, una belleza exquisita, una mujer que con solo quedarse quieta resaltaba en un grupo de ellas. Le llamaron la atención su carácter, siempre estaba haciendo algo y nunca se quedaba callada cuando se tenía que decir algo, llamaba a las cosas por su nombre y, aunque parecía una mujer dominante, con el era bastante dócil, si cabe el término. Antes de seis meses ya vivían juntos en un cuarto alquilado por el. Al principio no hacían planes pero luego de casi un año de convivir se les metió en la cabeza la idea de casarse y más adelante, especializarse con la idea de viajar al extranjero, a Estados Unidos, así no le gustara a Trump.
Hace unas semanas se les presentó una oportunidad, leyeron un comunicado en internet de una empresa que estaba buscando personal de tripulantes para trabajar en un crucero que recorría el Caribe, entre las especialidades que pedían se encontraban la de ellos, no lo pensaron, se inscribieron por internet y casi de inmediato les comunicaron que habían sido aceptados y recibieron un plazo para presentar la documentación que les permitiera trabajar en el extranjero. No fue difícil conseguirla, pero para ellos faltaba lo más importante, el matrimonio, la unión legal antes de salir del país.
Estaba todo calculado, la idea era, apenas tuvieran oportunidad de pisar suelo norteamericano quedarse a vivir, aún como ilegales, estaba decidido. Tenían algunos ahorros y juntando todo lo que les pagarían durante seis meses, que era el tiempo previsto antes de tocar suelo americano, les alcanzaría para darse una estabilidad hasta que consiguieran algo seguro en las tierras del Tío Sam.
Cuando se acostó la noche anterior, se le vino a la cabeza las conversaciones que había tenido con su mamá la última vez que junto a Ana Claudia viajaron a visitarla, fue para el último feriado largo, su mamá, a solas le había dicho que cuidara de involucrarse demasiado con Ana Claudia pues ella se había enterado de algunas cosas que no le gustaban y que familiares cercanos estaban tratando de confirmar, era sobre su pasado, para su mamá ninguna mujer sería buena pues contaba con la ayuda mensual que el podía alcanzarle, esta ayuda debería continuar porque todavía tenía dos hijos más que mantener, y como el esposo la había abandonado Marco Aurelio se convertía en el reemplazo, en el “hombre de la casa”, como solía decirle. Evaluó si había sido bueno no contarle nada sobre su decisión, de casarse y viajar al extranjero, quizás le chocaría un poco, ya había pensado llamarla apenas se encontraran fuera del país y después de haberle depositado un poco de dinero para aliviarle su pena de alguna forma, no tenía otra. Se le vino a la cabeza también que le dijo que estaba preocupada pues las cosas que sabían de “esa chica”, por Ana Claudia, eran terribles. ¿Cuán terribles tendrían que ser para dejar de amarla? se preguntó ¿Qué tipo de traición tendría que haberme hecho para dejarla? ¿Su pasado es importante para nuestro futuro? ¿Lo que haya hecho antes es importante para su relación actual? ¿Si decido dejarla podré olvidarla? ¿Podré vivir sin ella? ¿Cuánto tiempo pasará para encontrar otra mujer como ella? ¿Habrá otra mujer como ella? Todas estas preguntas se hizo durante la noche, pero ninguna tuvo respuesta, no quería conocer las respuestas, no le interesaba. No. Ana Claudia estaba siempre por encima de cualquier dura. ¿Lo estaba? Recordó que los últimos días discutieron porque alguien le había mandado varias fotos de ella, extraídas de las redes sociales, donde se le veía con diferentes compañías bailando, tomando, cenando, en discotecas, bares, piscinas, y hasta posando sola, con ropa interior, de manera provocativa. Cuando el le preguntó por estas fotos, sin inmutarse demasiado, tomando apenas aire le dijo que eran cosas del pasado y que si quería se las explicaría una por una pero prefería que no se lo pidiera como muestra de confianza. Y el confió, no le pidió nada, solo le exigió que le asegurara que mientras estuvieran juntos no habría secretos entre ellos, “lo nuestro es una vida nueva juntos” había dicho Ana Claudia para zanjar la discusión y antes de entregarse como si fuera la primera vez.
Con estos pensamientos bien entrada la madrugada se durmió. Y tuvo un sueño. Vio a su madre, con un rostro que no reconocía, que le mostraba unos papeles y le decía que tenía pruebas de Ana Claudia, “Ella no es una mujer cualquiera, ella es un demonio” le gritó en su cara y el despertó sudando y con todos sus signos vitales acelerados. Ya comenzaba a amanecer, miró la hora en el celular que siempre dejaba bajo la almohada y decidió levantarse. Se fue directo a la ducha. Intentó reconstruir el rostro de su madre y le fue imposible. Esta prosopagnosia no me va a dejar nunca pensó. Cuatro años antes, después de saltar de un muro de más de tres metros, al caer sintió un dolor en el cuello al que no le dio importancia, con el tiempo, los médicos identificaron este hecho como la causa de su prosopagnosia, posiblemente había sido adquirida por una pequeña lesión en la base del cerebro. No podía recordar algunos rostros, con el tiempo descubrió que solo le sucedía con algunos, no podía precisar cuáles, ni las razones, casi todos de parientes lejanos y conocidos, el único caso de parientes cercanos y de personas que a el le interesaban eran el de su madre, su madrina Juana y su prima Pilar. No encontró la razón por qué el rostro de estas personas que estimaba no podía recordarlas y el de otras personas si. No tenía problemas con el rostro de sus hermanos, dos hombres y una mujer, tampoco con tíos o primos, ni siquiera con los amigos del barrio. Lo cierto era que por alguna causa desconocida algunos rostros se le borraban de la memoria durante la noche. Si lograba identificar uno de ellos durante la mañana, el resto de ese día los podía recordar, pero después de dormir los olvidaba por completo. Esto le había ocasionado muchas contrariedades en su vida, alguna gente que no lo conocía bien lo tildaba de “sobrado” o “creído” porque no devolvía el saludo, cuando lo más probable era que el no podía recordarlas.
Había inventado un sistema para minimizar sus problemas. Siempre llevaba una agenda en donde, en diversas partes de ella, sobre post it recordatorios, al borde de muchas hojas había escrito datos que le permitían recordar a las personas que solía olvidar; además, había aprendido a usar el mecanismo de la sonrisa para expresar sus emociones, cuando se le acercaba alguien que le despertaba interés y quería seguir averiguando de quién se trataba sonreía de una forma amigable, dándole confianza, invitándole a la otra persona a continuar. Si por el contrario no deseaba saber nada de la persona que lo abordaba su sonrisa era una especie de mueca que decía “no te conozco y no me interesa conocerte”, un rictus de cortesía que mataba la intención de cualquiera de acercársele.
Ya en el taxi comenzó a repasar las cosas que tenía que hacer durante el día, el último día antes de comenzar su nueva vida.
El día anterior habían llevado a la agencia que los contrató las maletas con la ropa y las cosas que habían decidido conservar, el resto lo habían vendido y el cuarto ya había sido entregado al propietario, quien lo ocuparía a partir del mediodía. Después de la ceremonia civil irían a almorzar, junto con los testigos a aquel restaurante que le gustaba tanto a Ana Claudia, había mandado a preparar para todos, panceta de chancho a la caja china y dos rondas de pisco sour. No irían a trabajar, nadie los echaría de menos por faltar un turno, en la tarde se irían al cine y luego quizás a una disco, finalmente, con lo que tenían puesto y los papeles de su matrimonio se embarcarían, habían sido citados a las tres de la mañana y el barco zarparía a las ocho.
Recapitular las cosas que había planeado lo ponían un poco tenso, cerró los ojos y respiró profundamente para tranquilizarse, entonces recordó que no había revisado la agenda. La abrió lentamente y leyó uno de los muchos post it de colores que se encontraban por todas las hojas “Madrina Juana, mordiendo lentes”, si, era la forma en que ella debía acercársele para que el la recordara, era una manera hábil de superar su mal. Por supuesto que su madrina lo sabía, ella usaba lentes los que se quitaba y mordisqueaba una de las patitas como señal de identificación, este conocimiento junto a la voz de la madrina disparaban los recuerdos en su mente permitiéndole superar la prosopagnosia. Siguió leyendo “Pilar chasqueando los dedos”. Sonrió. Intentó recordar la voz de su prima para luego hacer emerger el recuerdo de su rostro, volvió a cerrar los ojos. No consiguió materializar en su recuerdo ningún rostro. Abrió los ojos y continuó leyendo uno de los papelitos de colores brillantes. “Mamá, flor anaranjada en el cabello”. Cerró de golpe la agenda. Miró hacia atrás por la ventana del taxi intentando encontrar la imagen de su mamá. Quiso volver. Pensó en Ana Claudia y su “vida nueva juntos”. Recordó el rostro de sus hermanos, el de su padre, el de casi todas las personas que podía recordar. Entonces escuchó la voz del taxista.
-       Señor, llegamos al registro civil.

viernes, 22 de marzo de 2019

MI VIDA RESUELTA


No se cuándo sucedió pero me acabo de dar cuenta que le he agarrado cariño a mis visitas al hospital, hace unos años era lo que más odiaba, cada visita la comparaba como un paseo por el purgatorio previo a descender a los infiernos del Dante, sin embargo ahora, otro sentimiento es el que me invade, cuando llego y sobre todo cuando me retiro, pese a que por lo general no estoy para nada conforme con la atención recibida.
Lo he meditado para mencionar lo de “por lo general” porque también debo reconocer que algunas veces fui bien atendido, quizás la suerte o la situación en la que ingresé fue lo que influyó en estos casos. La primera vez que recibí una atención agradable fue cuando me operaron la rotura de mi tendón de Aquiles derecho, estuve hospitalizado casi 20 días, no porque fuera grave sino porque mi operación coincidió con la semana santa y fueron casi quince días de preparación antes de la operación.
La segunda vez fue cuando tuve un incidente de tiro y una bala me atravesó, ingresando por debajo de mi axila derecha y saliendo por el pecho, casi por la tetilla, pero sin afectar ni huesos ni órganos, la bala milagrosamente rebotó en una costilla, se fraccionó en por lo menos cuatro pedazos y todos salieron por el pecho, la hemorragia inicial fue profusa pero después de controlarla en mi casa fui al hospital casi un día después donde me dieron una atención que me dejó conforme.
Y la última vez fue una operación para sacarme un racimo de pólipos que habían llenado la cavidad de mi bóveda nasal y comenzaban a complicar la garganta y otras partes de la cara, en esta ocasión, aprovecharon para corregirme el tabique del lado izquierdo que lo tenía desviado y en hacerme un limpieza de lo que parecía una sinusitis crónica.
Y punto.
Después de estas diría que todas mis asistencias al hospital fueron desagradables, incluidas las fichas médicas que tenía que pasar cada año durante mis treinta y nueve años de servicios.
Pero como lo señalé, últimamente esto ha cambiado. No se cómo ni cuándo.
Presiento que lo que inicialmente nació como una ansiedad, la ansiedad que me provocaba la esperanza de encontrarme con alguien conocido en el hospital, es a lo que luego, poco a poco le he ido agarrando cariño.
Algunas veces me encontraba con amigos que acababan de recuperarse de una enfermedad grave o la de su esposa o uno de sus hijos, la alegría con que lo comentaban me alegraba, me llenaba de optimismo por la vida y me hacía sentir que yo podría ser uno de ellos en cualquier momento. Y regresaba a casa contento.
Pero otras veces me encontraba con conocidos que recientemente había sido diagnosticados con una enfermedad grave que no sabían que tenían, casi siempre cáncer, el pesar, la tristeza, el abatimiento porque quizás solo estaban esperando el momento del desenlace final, me lo contagiaban, me iba a casa lleno de pesar, todo el día pensaba en su caso y como antes, me veía en una situación similar y me deprimía; ahora que hago este análisis, caigo en cuenta que a muchos de ellos los vi en sus últimos días o semanas de vida, antes de enterarme de su triste deceso. Como soy una persona que no puede asistir ni a velorios ni a sepelios, cosa que algún día se los contaré, me sentía pésimo por saber que los tenía al alcance de la mano para por lo menos despedirme de ellos con una oración
Lo peor de este encuentro era cuando estaban acompañados de familiares. Las expresiones de padres, esposas o hijos angustiados porque no sabían lo que les pasaría, con esa mirada que he visto en gente desesperada que cuestiona a Dios el porqué de su actitud contra uno. Esos rostros se apoderaban de mi pensamiento, me martillaban con recuerdos durante todo el día y para acostarme tenía que recurrir a pastillas para dormir, completamente deprimido.
Pero en una extraña sinergia, estos dos aspectos de mi visita al hospital se juntaron y cambiaron mi manera de pensar. Ya no paseo por purgatorios imaginarios, ahora camino con la confianza que me da la esperanza de que me encontraré con alguien para conversar, recordar momentos vividos y hacer proyectos para un próximo encuentro.
No había reparado, sino hasta hace poco, que uno de los aspectos que han producido este cambio en mi, ha sido el encontrarme con compañeros que llevaban a sus hijos con habilidades diferentes, niños con síndromes diversos, down, áspeger, moebius y otros tantos, niños con autismo ligero hasta severo. De estos compañeros intentaba contagiarme su alegría, su tesón, su empeño por llevar a sus hijos a su tratamiento. Recordé, al apreciar que todos estos niños eran felices, exento de toda maldad que alguien me dijo “Dios manda a esos angelitos a hogares donde sabe que los van a cuidar”. Por haber conocido de antes a estos padres abnegados me daba cuenta que habían cambiado bastante, para ellos la responsabilidad de educar y darle la mejor vida a sus hijos es fundamental, con su forma de conversar, de tratar cualquier tema con alegría y optimismo nos cuentan que llevan una vida feliz, al lado de sus hijos especiales.
Ahora que tengo mi angelito a quien veo crecer y que con todas sus limitaciones, pese a todos los problemas, las operaciones y las asistencias a diversos hospitales para tratar los diferentes males asociados a su síndrome, mi alma, mi conciencia, se contagia de su voluntad, de su inocencia, de su absoluta falta de maldad para hacerme más llevadera esta vida. Me di cuenta que lo necesitaba, más que el a mi, cuando alguien, haciendo referencia a mi edad y al hecho de haberme convertido en pensionista mencionó que “Tenía mi vida resuelta”. Sentí que me decía que ya no tenía más porqué luchar, ya había logrado lo que tenía que lograr, era un muerto que no se había enterado que lo estaba, quizás un inútil.
Me hice muchísimas preguntas, no lograba contestarme porqué y para qué seguía en este mundo, me deprimí, tenía ganas de pelear con todos, me convertí en un ogro para mi familia, esa sola apreciación había tenido la propiedad de sacarme del camino de la vida, de convertirme en un “caminante” esperando sucumbir a manos de cualquier Rick Grimes que se me cruzara y que finalmente no podría evitar.
Y así vivía, casi llamando a la muerte, sin visión, sin futuro, sobre todo sin ganas.
Hasta aquel día en que llevé a mi hijo a visitar a su abuelo. Mi padre, está cerca de los noventa años y no puede hacer casi nada solo, ese día lo encontré con la barba muy crecida y le dije que podía afeitarlo, aceptó; para que mi hijo no se aburra le pedí al niño que me ayudara. Solo miraba, me alcanzaba la toalla, la loción, la máquina de afeitar a cada pedido mío. Al terminar lo vi bastante alegre, parecía impresionado por el cambio en el rostro de su abuelo.
En un momento en que estábamos solos me jaló del brazo para que acercara mi cara a el, tenía algo que decirme. Casi pegué mi oreja a su boca y el niño moebius, el que no puede hablar y nunca debe sonreir me dijo “Papá, cuando tu seas viejito yo te voy a afeitar”.
Ahora cuando regreso del hospital me siento como esos padres que nunca muestran abatimiento ni cansancio, ni pesar, no tienen temor de nada, no se les nota sufrir, tienen un futuro, un compromiso con sus hijos. Si, me siento como ellos.
No tengo nada resuelto. Dios me ha mandado un angelito.

miércoles, 27 de febrero de 2019

MORE MICROCUENTOS

La magia de poder escribir un cuento en 280 caracteres (un tweet) es un placer del cual no se puede escapar después de haberlo probado. Como lo comenté antes, cuando encima se cumple un reto, el darle sentido a un microcuento te proporciona una gratificación enorme. Siempre comienzo con una idea pero nunca se el final, el final casi siempre se escribe solo; y, eso es lo enorme de los microcentos. Aquí va mi última producción:



Salí a los 17, después de 40 años regreso a mi barrio de La Victoria en Lima. Juré no hacerlo mientras no hubiera progresado. Ahora, recién divorciado por segunda vez, más quebrado que nunca, tengo la urgencia de volver."Todos vuelven al lugar en que nacieron..."



Ambas tomadas de la mano a punto de llorar, apretadas cuál tentáculos, ya habían contestado la pregunta final. Una pensaba en la vía láctea y la otra en su mamá para no soltar lágrimas. "La ganadora de este certamen de belleza es mis Colombia" dijo Steve Harvey.


Creía que todo era un mito, que no existía la depresión navideña, la soledad de fin de año. Ahora vivo en un estado de melancolía general. Dijiste que nunca te irías, hasta lloraste en mis brazos. ¿Es tu voz? Cuando...Jojojo, se escuchó a la distancia.


A pesar de recordar sus labios y su aroma nada rompía la concentración para olvidarla, el ambiente, el frío de la piedra y los viejos muros hacían fácil la transición a la tranquilidad total, la necesitaba. Hasta que sonaron las primeras notas del "Hallelujah".


Si, tenía novio, pero viajó los doscientos kilómetros. Tocó la puerta. Sólo queda esperar...


Apurado caminaba por la calle, tenía que llegar antes que ella se marchara. Llegó. Igual que todos los días, la mesa estaba vacía.


"Por fin, en el más allá" gritaron los animales. Reunidos en grupos debatían que seguía. Por un lado las aves, por otro los de cuatro patas, más allá los de dos patas, hasta los peces parecían gritar. Si, como lo predijo G.Orwell, los cerdos estaban al mando.


Ya no era tictac lo que hacía su corazón, ahora tronaba un ¡¡¡Boom!!! repetido en su cabeza, esperaba y le parecía una eternidad. ¡¡¡Boom!!! y su impaciencia crecía. Ella seguía callada, pensando. ¡¡¡Boom!!! hecha la pregunta sólo le queda esperar la respuesta.


Tantas noches transitando a oscuras por este tenebroso pasadizo, que iba como pluma al viento, el escarabajo de metal que llevaba en el pecho saltaba al ritmo de su corazón. En Egipto al adúltero se le enterraba vivo en sal. Pero por ella iría al mismo infierno.


ACERTIJO. Salí de casa por cinco días. Fui a los pagos del cabo Savino de donde partí oficialmente, pasé por el túnel de Juan Pablo Castel, viaje a la granja "Solariega" y de regreso visité a Atalanta, la leona. Ya estoy en casa, a orillas del río que habla.


Ya no alegras, no hablas, no escribes, no comentas, no me lees, no me miras, no te muestras, ni me piensas, pero igual, vives y me sigues matando.


— Entonces, Afrodita, ¿Lanzo una flecha como broma por el 14 de febrero?
— Si, Eros, y apunta al de piel de chocolate, el de la gran sonrisa.


—Ahí va. Huy, no debió salir sangre. Por suerte era una flecha salada.
—Mañana, ni Andrés ni César sabrán que pasó.




Todo comenzó en San Valentín, del año pasado. Ese día se despidieron, terminaron su relación adúltera. Ha pasado un año y se han vuelto a encontrar en el parque de siempre. El suplicó regresar. Ella le pidió 2 días para responder. Al día siguiente ya no estaba.


martes, 29 de enero de 2019

DEMONIO


- Aló, aló…Hola “Avión” ¿Cómo estás? ¿qué tal? ¿Qué estás haciendo?...

- Aló, ¿Qué tal amigo “Jotajota”? ¿Qué haces? Varios meses que no se de tu vida ¿dónde te has metido? ¿estabas de viaje?

- Nada “avioncito” un poco enfermo, extrañando las caminatas diarias y todo eso. Mira, recién puedo salir a hacer un poco de ejercicios después de dos meses, tu sabes que ya es mi costumbre caminar y trotar todos los días.

- ¿Qué pasó “Jotajota”? cuenta por favor…

- Tu sabes. El problema de los cálculos y encima me dio una infección en las vías respiratorias que me tumbó, como nunca.

- Será la próstata, pendejo….

- Nooo!!! Todavía tengo para un par de años, seguro que mi “Avión” ya quemó pastillas de frenos y tiene que orinar con Viagra®…

- Tú eres el que necesita Viagra, yo todavía hermano, sino pregúntale a tu vieja, jajaja…

- Jajajaja…tu siempre jodiendo “Avión”, no puedes con tu genio ¿Y qué andas haciendo? ¿chambeando en algo?

- Nada hermano, estuve chambeando con el alcalde de Surco pero acabó su mandato y adiós chamba, ahora estoy caminando en el parque frente de mi casa, con la chamba subí unos cuantos kilos y tengo que bajarlos. ¡A cuidar el “bobo” se ha dicho!

- Putamare, qué casualidad, yo también estoy caminando pero salí hace un rato de mi casa por toda la avenida principal y debo estar a unas seis cuadras de tu parque. Oye “Avión”, si has engordado debes estar sobre los 130 kilos…

- Siiii, “Jotajota”, estoy en 135, estos meses, en la chamba, he tragado como un chancho, no queda otra que bajar de peso como sea.

- Lo bueno que tu mides como metro noventa y no se nota que pesas como una vaca, jajajaja..

- ¿Y tu cuánto estás pesando “Jotajota”?

- Bueno, ahora debo estar en ochenta y ocho….

- ¿Y con ésta adentro…?

- Jajajaja….jajaja..conchesumare tu siempre jodido….

- Lo que pasa que tu no cambias, nunca dejarás de ser el “lorna” de siempre…¿Te acuerdas cuando trabajábamos luchando contra el terrorismo en Ayacucho? Cuando todavía no se le conocía como VRAEM.

- Claro que si…! Cuando llegaste te decían “Camión”, pero a los seis meses te cambiaron por “Avión” Es que habías subido de peso y entonces eras más grande. Creo que desde ese día no has podido bajar.

- Si, así es. Y a ti te decían “Orejón” pero luego te pusieron “Jotajota Oré” Pensé que era por tu parecido con el jugador, luego la “paré”, me di cuenta que al repetirlo varias veces “Jotajota Oré”  “Jotajota Oré” lo que primero se escucha es “orejota”.

- Jajajaja…Siii…esos conchasusmares nos rebautizaron. Y para siempre. ¿te acuerdas del enamorado de la vida?

- Si, claro…!! Era mi forma de enfrentar la situación, siempre pensé que estar enamorado era la mejor forma de sobrevivir en esa maldita guerra, me decían el “enamorado de la vida”. Me la pasaba hablando del amor, del amor por la vida, era mi forma de quitarme las tensiones; pero siempre es mejor estar enamorado. ¡Qué tiempos! Es parte de nuestra vida en combate “Jotajota”, qué gusto!

- Y…¿Caminas solo o con tu esposa, “avioncito”?

- Nada hermano, estoy paseando a “Demonio”.

- ¿Demonio? ¿Tu hijo o tu nieto? Jajajaja, conchesumare, lo que se hereda no se hurta. Jajaja…

- No seas pendejo “Jotajota”, es mi perro, tengo que sacarlo a cagar, lo peor es que tengo que recoger su caca, excretas como dice la municipalidad.

- ¿Y de qué raza es?

- Es un cruce de Pitbull con Dóberman y en su sangre tiene rastros de Dogo con Rottweiler.

- Mierda, entonces el nombre le cae de perillas. Dime “Avión” ¿Es bravo?

- Siii!!. Es una mierda, tengo que sacarlo con cadena y con bozal, tengo miedo a veces porque en el parque hay muchos niños.

- Ah si, si muerde a un niño cuando conozcan a “Demonio” va a ser una tragedia nacional. Ya te veo en los noticieros “Avión”, poniendo cara de huevón, jajajjajajja

- Jajaja…te salió con rima. Si, hermano, por eso tengo que estar muy “mosca”, atento a lo que pueda pasar, como si estuviera de vigilante en la zona de emergencia. Y todavía tiene un carácter de mierda, no quiere regresar a casa, por lo general tengo que arrastrarlo y cuando ve una paloma o algo que le llama la atención me jala como tractor, se desespera, tengo que achicarle la cadena para ahogarlo y tranquilizarlo. Pero creo que me va a ayudar a bajar de peso.

- Putamare, tengo curiosidad por verte.

- Qué pasa “Jotajota” ¿Enamorado de mi todavía?

- Jajajaja…Nooo! Debe ser un gran espectáculo verte, “Avión”, un tremendo huevón de 135 kilos paseando a cancerbero 

- Jajajaja…cierto, siento las miradas ajenas, pero creo que más miran a “Demonio”, si pudieras ver sus ojos, es un animal que tiene la mirada atrevida, pidiendo violencia a gritos, diciéndote hazme caso, pégame o te muerdo, creo que eso dice con los ojos. Una vez se me escapó y mató dos gatos del parque, generó un tremendo alboroto, me denunciaron por violencia con los animales, empiezo a creer que es un riesgo innecesario sacarlo a pasear, pero encerrado se estresa y me destroza la casa. Mi hija me saca en cara a cada rato y dice que es un error criarlo porque ni siquiera se deja acariciar.

- Oye “Avión”, mejor me despido porque hasta yo me he puesto nervioso, concéntrate en “Demonio”.

- Si, “Jotajota”, ya conversaremos en cualquier momento, no te pierdas y llama siempre.

- Chau “Avioncito”.

- Chau mi hermano.


A FEW MINUTES LATER…


- Si, aló, ¿Qué pasó “Jotajota”? tu dirás…

- Oye “Avión” eres el mismo de siempre, no has cambiado nada, putamare. No cambies hermano, sigue siendo así.

- No te preocupes “Jotajota”, cuando uno está enamorado, nunca cambia…¿y dónde estás?

- Estoy atrás tuyo, hermano…




"Avión", hablando por teléfono, paseando a demonio
















sábado, 29 de diciembre de 2018

LAS CUATRO REGLAS


Poco tiempo antes se había percatado que era un poco más de la medianoche, pero como le sucedía siempre que empezaba a revisar los archivos de su computadora encontraba fotos, canciones, imágenes y otras cosas que se ponía a revisar y el tiempo se le iba y terminaba haciendo menos cosas de las que se había propuesto. Era imposible hacerle un buen mantenimiento a su laptop.
Pero ahora había encontrado un screenshot de whatasapp que hizo que inmediatamente le vinieran, como un tsunami, cantidad de recuerdos que se entrecruzaban y pugnaban por robarle su atención, haciendo que su cuerpo temblara y algunas partes de el se le escarapelaran.
La captura de pantalla era un diálogo que por alguna razón, que ahora no recordaba, había guardado, eran unas líneas entre ella y uno de sus ¿enamorados? ¿compromisos? ¿novios?, no sabía como llamarlo. Lo leyó y releyó varias veces como pretendiendo traer cada uno de los momentos que la llevaron a escribirlo, consiguiendo que, más recuerdos se agolparan en su cabeza, al punto de llegarse a intranquilizar. Lorena sabía que no le convenía llegar a ese estado que le ocasionaba una profunda melancolía, no tanto por lo que significara la relación, sino por mirar hacia atrás y descubrir todas las cosas que había vivido y que ahora pretendía olvidar, enterrar en el pasado, borrar cada vestigio de esa vida que ella decía superada.
Eran solo unas líneas sobre el fondo clásico del WhatasApp®, de un poco más de cinco años atrás, por alguna razón había capturado la pantalla a las 2:42 pm, pero las líneas escritas iban de las 11:08 pm a las 11:11 pm de unos días antes con seguridad. En la cabecera decía “Señor Cueva” al lado del ícono de identificación, que era el rostro del hombre con quien tuvo una relación secreta, prohibida y corta.
Ella había escrito “Supongo que la 3 puede ser que existan horarios… Tampoco me gusta saberlo en circunstancias…Así como me cuenta”, el le había contestado “Como sería? Parece complicado”. En seguida había contestado “Ya veremos…es precedente de la 2…Ya que vamos a respetar la U y el trabajo…Nos queda…Casi una hora al día para hablar…Jajaja”.
Terminó de leer y lo marcó para borrarlo. Entonces se quedó pensando mientras los recuerdos comenzaban a ordenarse en su cabeza.
Recordó que con José Luis, de quien “Señor Cueva” era el sobrenombre que le servía para que ojos curiosos no lo identificaran en caso llegaran a fisgonear su celular. Ingresaron a trabajar juntos a la empresa, el era administrador y ella técnica en recursos humanos, a el le designaron como jefe de varias unidades y ella era una de las empleadas encargada de la administración del personal, dependía de el aunque varios escalones abajo. Tenían algunas cosas comunes, ambos estudiaban en universidades aunque diferentes, el una maestría y ella administración, les gustaba la misma música, llegar temprano e irse al último, desayunaban y almorzaban lo mismo y casi siempre se encontraban conversando de algún tema que les interesaba a ambos.
Al cabo de pocos meses ella terminó deslumbrándose por la personalidad de el, de su inteligencia, su paciencia y su costumbre de explicar siempre al detalle la cosas, le parecía un hombre interesante; en cambio el, a pesar de pasar muchas horas juntos no demostraba ningún interés, aparte del laboral por ella, quizás por ser casado. Eso la desconcertaba un poco porque se sabía bonita, era bonita, tenía buen cuerpo y era atractiva para solteros y casados. Durante un día normal, durante muchos momentos se dedicaba a rechazar ofertas y citas de hombres de toda condición y estado. Por eso la conducta de José Luis la turbaba.
Un día, tímidamente el la invitó a almorzar, ella vio la ocasión para hacerse notar más de lo que pensaba la consideraba, le contestó que no podía, que primero le explicara cuáles eran sus intenciones pues el era un hombre casado y ella una señorita con novio. Para su sorpresa el no se mostró extrañado sino que le dio muchas justificaciones, todas agradables para ella, le habló de su belleza, de lo grandioso que era conversar con ella, de lo bonito que sonaba su voz y de lo encantadora que se le veía cuando sonreía, “habemos hombres que nos contentamos con almorzar en compañía de una mujer valiosa como tu, sea cual fuere el riesgo” le había dicho. Esto la convenció, pero para hacerlo intrigante le dijo que en otra ocasión.
Pasaron unos días y ella se preocupó porque el no la volvía a llamar, entonces decidió tomar la iniciativa. Lo ubicó en el FaceBook® y después de presentarse y saludarlo le pidió que le diera una definición del amor y la fidelidad mencionando que era para un trabajo de la universidad. Después de escribirle algunas definiciones personales e interesante el volvió a invitarla a almorzar y ella tras hacerse la difícil aceptó.
Salieron algunas veces pero la otra relación que ella tenía con su “novio” y el hecho que el fuera casado hacía difícil el que se pudieran ver fuera del trabajo y dar un paso adelante, además que era riesgoso porque la empresa prohibía la relación entre sus empleados, si esta no era declarada y se descubría ambos eran despedidos, si era declarada a tiempo uno de los dos tenía que renunciar; y, ninguno de ellos quería dejar el puesto.
El screenshot que estaba leyendo era de esos días, cuando ella aún no lo tuteaba y el ya le había amenazado, después de la segunda cena que tuvieron, que el siguiente paso sería robarle un beso, lo que significaba que quería seguir adelante. Ella le propuso entonces, crear algunas reglas para que las cosas salieran bien y ninguno saliera perjudicado. Acordaron comunicarse por WhatsApp, en lo posible no usar el teléfono “pues no puedo ocultar mis emociones fácilmente” había dicho Lorena.
Decidió no borrar el pantallazo que instantes antes había marcado sino hasta recordar las reglas que habían creado. Comenzó a hurgar en su memoria con ansias, el hacerlo la llevaba casi a un punto de excitación, sentía todo su cuerpo sudar frío con ese temblor previo al éxtasis.
Vino a su mente la cuarta regla “Utilizar solo el WhatsApp®”. Esta regla había sido propuesta por ella, con esta mensajería instalada sólo en su teléfono tenía el control absoluto de su privacidad, nadie podría, ni por casualidad, enterarse de la relación que tenía, evitaba usar la computadora para comunicarse y así asegurarse de no dejar nada abierto cada que se levantaba de su puesto o cada que se acercaba alguien a ella mientras trabajaba. Y vaya que esta regla funcionó bien, chateaban en cualquier momento, incluso en horas de la madrugada, era excitante saber que el estaba escondido en algún rincón de su casa para que no lo sorprendieran mientras chateaban, intercambiaban mensajes y fotos a cada momento y cada uno inventaba mil formas para no ser descubierto. Ella manejaba con mucha habilidad los emojis para hacerle saber a el su estado de ánimo, el de inmediato se daba cuenta y procuraba sintonizarse con ella. Las cosas que se decían antes de un encuentro eran el preludio perfecto para un momento de amor intenso en algún cuarto de hotel, cuando se encontraban no necesitaban decirse mucho, casi todo lo habían dicho ya en el chat.
Luego recordó la tercera regla “Respetar los horarios sin celos”, también propuesta por Lorena. Un tema importante pues ambos debían respetar el tiempo que dedicaban a su relación formal y sobre todo evitar los celos, por lo menos no demostrarlos. Ambos descubrieron que la mejor forma de no sentir celos era evitar los mensajes en horas que sabían que eran dedicadas a su relación formal, mensaje que no se contesta estimula la imaginación; y, sobre todo no preguntar, no se puede sentir celos de lo que no se sabe. A pesar del esfuerzo ambos pusieron a prueba su capacidad para superar situaciones que los llevaron al límite de la razón, era imprescindible dejar los celos de lado para continuar con la relación.
“Respetar la Universidad y el trabajo” fue la segunda regla, la propuesta fue de ambos, coincidieron en ello pues sabían que su relación además de prohibida era peligrosa, vivían al filo de la navaja, cada encuentro, cada salida tenía que hacerse planificada y coordinada al milímetro; para esto les servía mucho el WhatsApp y las llamadas telefónicas cuando sabían que no habían testigos. Aprendieron a movilizarse por las sombras. A pesar que el la esperaba a la salida de la universidad y a la salida del trabajo nunca se dejaron ver, pasaron muchos sustos y situaciones complicadas, como cuando tuvieron que esconderse en los baños de un restaurante por más de dos horas porque otros empleados del trabajo llegaron cuando ellos se encontraban a punto de terminar. O aquella vez que entraron a un karaoke y se dieron cuenta que dentro de el se encontraban dos personas conocidas y no se movieron de aquel lugar oscuro que tuvieron que elegir hasta que tuvieron que retirarse a la carrera, aprovechando que ellos fueron a los baños.
Como siempre los recuerdos llaman más recuerdos, o son la excusa para sentirnos melancólicos reviviendo sentimientos, por eso dicen que recordar es vivir, a pesar que muchos de ellos son como heridas que nunca cierran, cual frutos que nunca maduran y nunca se desprenderán de la rama, poniéndose añejos al punto de hacer peligrar a la planta toda. Los recuerdos nos envuelven, nos devuelven emociones a veces perdidas, nos castigan, nos duelen. O simplemente nos apenan y llenan algunos espacios de nuestro espíritu porque nos sentimos responsables de cosas que pasaron. Lorena se sentía confundida y emocionada, sentía su corazón cerca de sus oídos. Miró la hora, la una y media.
Sin querer había entrado a su correo electrónico y encontró todos los mensajes de José Luis que nunca había leído, los había marcado como spam. Era fácil reconocerlos, pese a que venían de diferentes cuentas porque siempre tenían como remitente a “Angelito”, que así se hacía llamar para evitar ser reconocido por otros. Instintivamente también revisó su celular y verificó que tenía todos los números de el en la lista negra, pese a que ella había cambiado varias veces de teléfono y era probable que el no supiera el actual.
Esto le permitió acordarse que cuando sintió que la relación se ponía incómoda para sus planes le puso fin, al principio le pareció que era de mutuo acuerdo, ambos coincidían en terminar, pero luego vinieron algunos meses de llamadas insistentes de el, de correos, mensajes, regalos enviados por mensajería, de intentos de acercarse en el trabajo, siempre para pedirle que continuaran porque el se encontraba enamorado, no podía vivir sin ella, que le diera tiempo para tomar una decisión con su compromiso formal. Le dejaba mensajes encubiertos en el FaceBook haciéndole saber cómo se encontraba sufriendo. Lorena dejó de estudiar un ciclo en la universidad para evitar que el la buscara o la esperara a las salidas, había decidido enterrar todo vestigio de la relación; aún cuando algunos recuerdos de el la sobresaltaban y le producían un calor inexplicable en sus entrañas tenía que dedicarse a su nueva relación, también tenía derecho a formalizar y construir una familia y ser feliz.
Tuvo deseos de abrir alguno de los correos, sabía que tenía que ser uno de los antiguos pues los correos que recibía de el estaban programados para reportar en cuanto eran abiertos, así podría engañarle que había leído un correo por error. Pero no lo hizo. Comenzó a imaginar qué le habría escrito “Angelito” en cada uno de ellos. Sin duda habría escrito halagando su belleza de mujer, sus cualidades, que lo de ellos no fue para siempre pero que el tiempo compartido había sido maravilloso, y agregaría “gracias por todo amor”, que cuando mires el cielo nublado sabrás que detrás de las nubes siempre hay estrellas y una de ellas seré yo, mirándote, cuidándote, presto a acudir a una llamada tuya. También le diría “quiero que seas feliz, aunque sea con otro, porque te quiero tanto que soy incapaz de hacer algo que te haga daño”. Y seguramente con alguna frase inteligente, de esas que solía usar casi naturalmente pero que a ella le impresionaban, como aquella vez que le dijo que era del tipo de mujer de las que no se regresa porque era el camino y el destino.
Volvió a marcar y desmarcar la captura de pantalla sin atreverse a eliminarla.
Cerró los ojos y suspiró mientras con voz casi callada decía “primera regla: sin enamorarse”.
Regla propuesta por ella y aceptada de inmediato por el.
Pensó que José Luis no había cumplido esta regla y que por eso estaría sufriendo, se sintió culpable, como cuando se acusa a otro por actos que uno cometió, culpable por las promesas que le hizo y nunca cumplió. ¿Hasta cuándo no podría cumplirla?
Aunque no tenía sueño cerró con fuerza la laptop y decidió irse a dormir.


PD. Feliz Año Nuevo para todos ustedes, gracias por leerme.

domingo, 4 de noviembre de 2018

MAS MICRO CUENTOS




Cuando Augusto Monterroso escribió su famoso micro relato "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." dio inicio a una corriente entretenida de micro cuentos que poco a poco va ganando lectores y escritores. Ahora han aparecido muchos retos literarios que te piden escribir micro relatos cumpliendo algunas condiciones.


El mejor que he encontrado, como reto, es aquel que te da cinco o seis palabras y te pide escribir un micro cuento que alcance en un tweet.


Es entretenido jugar con las palabras hasta alcanzar lo que creemos que estábamos buscando, particularmente, intento dejar en la cabeza de quien lee el interés por escribir el final, el vuelo de su imaginación para encontrar muchas interpretaciones, de acuerdo a lo que quiera ver, porque finalmente, vemos y leemos lo que queremos. A todos nos pasa, terminamos de leer y no estamos conformes con el final. Pues eso es lo que vengo intentando. Me doy cuenta que no siempre lo logro. 


A veces escondo nombres o lugares que tienen una historia propia, que hace necesario conocerla para poder entender lo que estoy diciendo. Creo que eso lo hace más entretenido e interesante.


Aquí les dejo otra selección de unos pocos micro cuentos.






-¿Te enteraste?" Preguntó ella.Mi piel se puso de gallina,mis piernas temblaban. ¿Tan rápido se enteró la gente?¿Cómo lo hacen?¿Dónde nos habrán visto? "¿Que he vuelto a fumar?" Dije cínico. "Sí,todos lo comentan" Respiré tranquilo,y murmuré "- ¡Ja!¡Lo sabía!


La mente ve lo que quieres ver. Sabes que estás bajo la luz pero sólo ves oscuridad y tinieblas, todo es negro y te cubres de soledad, conviertes lo cálido en gélido y mueres y vuelves a morir.Es una fortuna haber decidido no stalkearte más.


Los llamé para... — Hablar de lo bello,dijo Cleopatra. — De lo que hace el fuego,clamó Juana de Arco — De lo que es morir en soledad,gritó Napoleón —O del secreto de la Excalibur,apuntó el Rey Arturo. — No,quiero saber qué hago con el nombre @365Microcuentos en un año bisiesto


Tarde me di cuenta que el viento helado que al doblar la esquina, que te atraviesa de lado a lado cual dagas ancestrales dejando ver jirones de recuerdos, es el mismo viento que hace eterno a este café de esquina.


Paso los días tendido, mirando tu retrato colorido, casi no camino, sin familia. Ojalá el puré de manzana con sebo de serpiente sean el remedio para este mal. Entre sombras me niego a encender la lámpara de calavera, su luz me acerca a ti. Te había amado tanto.


Había sido periodista, ahora escribía cuentos basados en su vida. Solitario, casi abandonado, frente a su última publicación, se cuestionaba qué había hecho mal. Se convenció que solo le quedaba continuar, aunque siguiera perdiendo amigos.




sábado, 11 de agosto de 2018

MICROCUENTOS OTRA VEZ


  • Se dio cuenta que había comenzado a caer y decidió otra vez empezar de cero.

  • Y teniendo su hermoso paisaje por recorrer, preferí perderme en sus ojos.

  • Sintió que había llegado al final del camino pero entonces el sol volvió a aparecer en el horizonte.

  • Estaba seguro que podría disolver todas las distancia con el último café de la tarde.

  • "Hasta hoy nomas sufro por ti" se dijo; y, descubrió que hay cosas dentro de uno en las que no se manda.

  • Corrí toda la noche huyendo de el. Caí mil veces y me levanté. No se cuánto tiempo me persigue. ¿Será que de un sentimiento no se puede huir?

  • Mas que hotel era una cueva. Pidió la clave del Internet, le dijeron tras del módem. Se conectó y la citó. Soñaba con el fuego y el brillo de esos pelos claros y ensortijados. Se abrió la puerta lentamente y le sorprendió ver ese garrote. Le vino a la cabeza el negro del whatsapp.

  • Salió del supermercado de la mano de su papá. Hacía tiempo que no caminaban así, desde que ingresó a la universidad. Lo acompañó a comprar la lotería, cosa que el hacía hace tanto. "Papá -le dijo- ¿alguna vez te has ganado algo?. "Nunca, pero no pierdo la esperanza". Ella se abrazó a el como cuando de pronto sientes mucho frío. "La esperanza se puede comprar, y barato" pensó.

  • Se sentó frente a la tv sin nada que hacer. Sintió aquella tristeza enorme como cuando alguien querido se va y sabes que no volverá. Se acabó el mundial se dijo.

  • Miró el reloj, las agujas eran rojo carmesí. Desde donde estaba sólo podía mover la hoz, dudó pero lo hizo, lo castró. Y por repetir la leyenda, seguro que Cronos estaba enojado.

  • Tengo que dejar de beber. Juro que es la última copa. Pero acabo de darme cuenta que tu recuerdo vale más que mis juramentos. Salud...!

  • Estaba sudoroso, llevaba horas estalkeando. A veces encontraba algo de ella otras no. No sabía que prefería, total con cada acierto su sufrimiento aumentaba.

  • Siempre se sintió bonita y original, por eso tuvo tantos hombres es sus manos, penitentes que hoy arrastran recuerdos; ahora, es increíble verla tan enamorada, de la mano de otra mujer.




martes, 31 de julio de 2018

MI MUNDIAL 2018


Como todos los humanos también me emociona un mundial de fútbol. Por ser peruano la emoción se quintuplica, por lo menos, teniendo en cuenta que, como país futbolero, regresábamos a un mundial después de treinta y seis años. Particularmente, había dejado de incumbirme mucho con el fútbol, hasta que nos clasificamos, entonces volvió a prosperar en mi la misma pasión de antaño, el interés por los partidos de mi selección, aquella que tuvo mil y un tropiezos pero todos los supo superar, aquella que nos hermanó y resucitó en nosotros el verdadero interés nacional, nos permitió recuperar nuestra dignidad nacional ya venida a menos desde mucho atrás.
Volver a sentir las mismas experiencias después de más de treinta años es como volver a conocer por primera vez, cuatro décadas más adelante, a alguien a quien querrás para siempre, las ganas con que se esperan este acontecimiento le ponen un nuevo sabor a tu vida, sobre todo cuando sientes que ya empezaste la rutina de tu último tramo de vida, cuando tu línea de expectativas es eso, una línea recta, sin siquiera un pico de esperanza que te regale buenos momentos y nuevas experiencias, retos y logros.
Había que prepararse para este magnífico evento. Todos lo hacían, la televisión nos martillaba a cada minuto, los diarios, las radios, los paneles publicitarios, las conversaciones en las combis, en los paraderos, en las esquinas, en las colas de las tiendas y hasta en los colegios y universidades se hablaba hasta no más de la participación de la selección en el mundial. A veces uno se siente agobiado de tanto fútbol, se hacen reportajes especiales sobre cada uno de los futbolistas, su vida familiar, sus mamás son el ejemplo para todas las mujeres del Perú, no interesa que otra cosa sepan hacer, además de ser las mamás de.
Y en mi caso, mejor dicho en mi casa, también fue así. Mis hijos, dos hombres y dos mujeres preguntaban a cada rato sobre hechos futbolísticos, sobre el fútbol del Perú, no conocen más allá de los nombres de los actuales seleccionados, así que cada cosa nueva que escuchan soy su inmediato intérprete, historiador, notario; eso me obliga a estar a cada rato googleando para poder absolver todas sus consultas, es claro que algunas de ellas no las se o no las recuerdo.
En algún momento me di cuenta que ellos tenían más interés que yo, posiblemente porque no sienten mayor atracción por ningún otro deporte que no sea algún juego digital. Puedo ver tenis, fórmula 1, básquet, béisbol y en general cualquier deporte que me permita pasarme unas horas frente a la televisión.
Televisión!!!. Con la mamá a la cabeza, mis cuatro hijos comenzaron a presionarme para cambiar de aparato, querían uno de 65 pulgadas y de buena marca para poder apreciar todas las jugadas de la selección. Comencé a sospechar que en realidad mis hijas querían ver más de cerca a sus ídolos, lo digo porque de pronto comenzaron a interesarse por Cristiano Ronaldo, Allison Becker, Andrés Silva, Paulo Dybala, Toni Kroos y otros, que resultaron ser los jugadores más guapos de este mundial. Mi hijo también me presionaba, comentaba que en casa de sus amigos solo veían fútbol en televisores que se activaban con señales o con la voz. Y de eso se aprovechó mi señora para darme la estocada final.
Como antaño, cuando los trabajadores presentaban su pliego de reclamos ante los patronos sin derecho a dar marcha atrás, una noche me presentaron el presupuesto para la compra del nuevo tv y los muebles necesarios para su correcta instalación. Estaba comiendo, cosa rara en mi porque hacía mucho tiempo que no cenaba, cuando recibí el presupuesto, me atraganté de tal manera que comenzó a silbarme la garganta, los pulmones y no se qué más. Fue necesario que me tomara un par de antihistamínicos para poder recuperar la calma.
El presupuesto había sido redondeado en trece mil soles, en realidad un poco menos pero que importan unos soles más si redondeando las cifras se hace más fácil llegar a un consenso, sobre todo para ellos (hablo del recientemente formado frente familiar integrado por mi esposa y mis hijos, eso me convierte en el patrono).
Como siempre, porque creo que es una buena costumbre no ceder fácilmente, después de mucho regañar y darle mil vueltas innecesarias al asunto, cedí por hacer entrega de los trece mil soles, haciéndoles saber que a partir de entonces la economía familiar entraba en crisis. Siempre lo hago y cada vez les importa menos.
En realidad me sentía satisfecho, también me alegraba la idea de ver los partidos de mi selección en un televisor más grande y de mejor calidad, así que esperé a que el bendito aparato llegara para su instalación.
Y no tardó en llegar. Y con el una nueva negociación presupuestal. El bendito aparatito había costado casi tres mil dólares y el presupuesto había resultado insuficiente.
Otra cólera, otra discusión, nuevas amenazas de la bancarrota familiar, pero sabía que era inexorable ceder. Y así fue. El costo, casi cinco mil soles más para satisfacer la demanda del frente familiar.
La ilusión de ver la inauguración del mundial compartiendo los momentos con mis hijos y acompañado de un buen chilcano de pisco le daba un sabor especial a estos días previos al mundial.
Pero como dicen, uno propone pero Dios dispone.
Se contrató y se pagó por adelantado a los que deberían instalar el televisor, era necesario que se construyera el mueble a la medida primero y sobre el luego iría el televisor.
Lamentablemente no llegaron a tiempo, la inauguración la vi en el mismo televisor de siempre y sólo. Mis hijos mayores en clases universitarias y los dos menores viendo otros programas en otros televisores de casa. Ah, tampoco hubo pisco, ni puro ni en ninguna de sus formas, la discusión previa con la jefa del sindicato por la frustrada instalación de la nueva caja boba fue lo suficientemente agria como para que el patrono fuera confinado a la soledad.
No importa, siempre he sido un optimista a rabiar, me dije si no es en la inauguración será para los partidos de mi selección y para la final.
Ja, ilusiones. La instalación se comenzó el 7 de julio a las nueve de la mañana y se terminó a las ocho de la noche, el día en que se jugaron los últimos dos partidos de cuartos del final. Los cuales tampoco pude verlos en 65 pulgadas. Lo peor fue que luego vinieron dos días sin fútbol. Para demostrar mi descontento les dije que vería los partidos en el modesto televisor de mi dormitorio. Lo cierto es que en forma milagrosa ese fin de semana me quedé solo en casa por muchas horas y aproveché para ponerme al día viendo hasta el capítulo que habían dado la semana anterior de la serie de Luis Miguel.
Mi primer partido en 65 pulgadas oficial fue el Francia-Bélgica de la semifinal, también vi la otra semifinal y el partido por el tercer puesto.
Y otra vez la mano de Dios, no la del Diego por supuesto, nos invitaron a la inauguración del campeonato oficial del club al que pertenecemos, que se realiza cada año, justo el mismo día de la final, el 15 de julio en Ñaña, una localidad con buen clima a una hora de Lima. Puta madre qué cólera. Tuvimos que alquilar una cabaña para pasar el fin de semana en el club, porque con la inauguración se realiza una fiesta que por lo general comienza después del desayuno y se prolonga hasta las primeras horas de la noche. Y allí estuvimos. Los amigos que encontramos en la fiesta nos obligaron a olvidarnos del fútbol, tomamos, comimos y bailamos al extremo que no recuerdo a qué hora y en qué condiciones me retiré a dormir.
A las seis de la mañana del día lunes, cuando dormía plácidamente pues era usual dormir hasta las nueve por lo menos en estas circunstancias, me despertó mi hijo mayor.
-       Papá, – me dijo – hoy tengo examen a las diez y media, lo había olvidado.
¿Qué he hecho para que me pasen estas cosas? Le metí una puteada como lo hago cada vez que me hace encolerizar y me miró como siempre, haciéndome sentir que le hablaba a la pared. Respiré profundamente, señal inequívoca de que me había resignado y me levanté, sin lavarme siquiera los dientes lo llevé en el auto hasta la carretera central para que pudiera tomar una combi. Me estacioné al lado de un paradero, mi hijo abrió la puerta para bajarse y como quien no quiere me preguntó:
-       ¿La puerta de la cocina está sin llave?
Nuestra casa tiene dos puertas que dan a la calle, la principal y la cochera, de la principal mis hijos mayores, mi esposa y yo tenemos llave. Luego vienen otras tres, una que da a la cocina, que se usa de diario y de allí se comunica con toda la casa, otra que da a la sala y se abre para las visitas y una mampara grande que se abre muy ocasionalmente cuando hacemos reuniones. Al Salir de casa estas tres quedan con llave y solo yo tengo la llave de la puerta de la cocina pues las otras no las suelo llevar conmigo. Y si mi vástago no abre una de estas puertas no podrá entrar a la casa por sus cosas para ir luego a la universidad.
De golpe sentí que mi hígado copaba toda mi cavidad abdominal, mi salivación seguro que era de la un perro con rabia, comencé a gritar, a llamarle la atención en voz alta aprovechando que no había gente cerca, mi presión se elevó de súbito y los pelos de la nuca se me erizaron como los de una rata antes del combate. Pero el con la cara de siempre, si bien no había una pared cerca a la que le pudiera hablar pero seguro que las lunas del carro las reemplazaban adecuadamente. Como siempre también terminé resignándome y regresamos por la llave mientras intentaba recordar dónde la había guardado.
Después de entregarle la bendita llave y mientras regresábamos al paradero de la carretera central le iba dando las recomendaciones de cómo debía realizar el viaje, pues me di cuenta que pese a su edad nunca había hecho un viaje tan lejos de casa solo. Le pedí que memorizara cada dato que le daba, le dije que tomara una combi hasta la estación del tren eléctrico en la Avenida Grau, allí se podría embarcar en el tren con dirección a Surco y calculamos que todo el viaje lo haría en alrededor de hora y media.
Regresé con la intención de volver a la cama y pescar sueño aunque sea por una hora más. El frío invitaba a arroparse y a buscar el calor de mi esposa, pensé en ponerme en “cucharita” pero tenía un dolor en la columna de unas semanas atrás que me obligaba a dormir en posición fetal justo hacia el otro lado de la cucharita. El sueño comenzó a invadirme y mis músculos se iban relajando; pero de pronto sonó el celular, ¿porqué Dios mío? Miré de quien era la llamada, era de mi hijo.
-      Papá, -escuché su voz un poco angustiada y me preocupé, miré mi reloj y no había pasado media hora desde que lo dejé- estoy en la estación del tren y me parece que no es la avenida Grau.
-      Puta madre huevón, te has bajado en la estación del ferrocarril central.
Para entonces mi esposa también se había levantado y asustada preguntaba qué había pasado, al borde del colapso originado por la cólera irracional comencé a darle nuevas indicaciones para volverse a embarcar y le corté la llamada molesto. Su mamá se las agarró conmigo. Yo era el culpable por no haber sabido explicarle a su hijito la forma correcta para el viaje. Opté por levantarme y a la ducha.
Parece que no sería un buen día, no había agua caliente y salí morado del baño. Y como seguramente lo saben, el agua fría calma los nervios. Me tranquilicé y volví a llamar a mi hijo, ya se había embarcado correctamente y dentro del tiempo necesario llegó a su destino.
Esa noche en casa, sentado frente a la televisión, esperando que terminara el noticiero para conectarme con el nuevo capítulo de la serie de Luis Miguel, pasaron el resumen de las noticias del mundial, no sentí ninguna emoción, lo juro. No me explico que pasó, estaba frente al televisor indicado, veía a los dos mejores equipos del mundo jugar una de las finales más emocionantes de los últimos años pero no sentía nada más allá que el frío del crudo invierno limeño. Hice lo primero que se me ocurrió, sonreir levemente para recuperar el optimismo que podría haber perdido este fin de semana.
Cerré los ojos y me dije “Será para el próximo mundial, ojalá que el Perú clasifique”.

sábado, 31 de marzo de 2018

2 MICRO CUENTOS


1

Pasó todas sus noches de insomnio rezando y finalmente se dio cuenta que nunca podría olvidarla.



2

Y despertó este nuevo día para seguir esperando. Esperó, esperó y esperó, pero ella nunca llegaba. Se preguntó ¿Llegará algún día?



martes, 19 de diciembre de 2017

¿NAVIDAD?



¡… Diciembre, mes de Navidad!
Mes de los niños, de regalos, de dulces-
Mes de melancolía, para algunos.
Mes de incendios.
Mes de Suicidios.
Mes de robos.
Mes de homicidios.

…Pero es navidad, las luces de la Navidad
Nos hacen olvidar todo.
Las risas de los niños, de nuestros hijos,
Sus sonrisas, su alegría nos contagian
Nos trasladan hacia tierras felices.
Sin sufrimiento, sin frío.

¿Y qué hay de aquellos que en verdad si sufren?
Los desahuciados, los olvidados.
Los que decidieron dejar este mundo por propia mano
Los cobardes ¿O valientes?
Los olvidados, los que no reciben ni un abrazo
Los desterrados por propia voluntad
En busca de mejora.
Los sentenciados sin prueba suficiente
Los deudos de los que partieron por voluntad ajena
Los hijos de los que murieron defendiendo a otros
Los sufridos que nunca se quejan
Porque se les acalló a tiempo.
Los miserables cuyo techo y abrigo es la noche.

¿Para ellos también es Navidad?
Si, porque la Navidad además de alegría es dolor.
Dolor como ninguno, el de la madre que sabe
Que quien nació debe acabar en una cruz.
Si, la Navidad también es dolor…


                                   Jean Baptiste Grenouille


Encontré esto entre mis cosas, evidentemente no es de quien dice ser.

LA PENSIÓN

  El sonido de un disparo no muy lejano lo despertó, apretó con fuerza fu fusil, un ZB checo que les habían entregado a las tropas para este...